Miedo a quedarse solo

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 13 julio, 2018
María Hoyos · 13 julio, 2018

El miedo a quedarse solo, a no tener contacto con otros, es inherente al ser humano. Como seres sociales, necesitamos estar rodeados de otras personas para sentirnos plenos y desarrollar de forma satisfactoria muchas de nuestras habilidades. Los vínculos con los demás nos nutren, nos enriquecen y de algún modo son necesarios para alcanzar el bienestar.

Ahora bien, este comportamiento se convierte en un problema cuando aparece la imposibilidad de llevar a cabo una vida normal sin compañía. Ya sea por la ausencia de pareja o por vivir en otro país, la soledad, aunque común, puede crecer de forma preocupante hasta llegar a ahogarnos. Profundicemos. 

El miedo a quedarse solo puede limitar el crecimiento personal.

¿En qué consiste el miedo a quedarse solo?

El miedo a quedarse solo se fundamenta en la creencia de sentirse incapaz de llevar a cabo cualquier actividad que implique soledad. Incluso, se puede llegar a límites en los que no se pueda ni cuidar de uno mismo o se busca desesperadamente una compañía. Esta circunstancia se denomina también autofobia o ‘miedo a uno mismo’.

Mujer con miedo a la soledad mirándose a un espejo

Normalmente, el miedo a la soledad viene asociado a agentes externos. En niños, se podría asociar al miedo a la separación, cuando estos no son capaces de entender que sus cuidadores no van a marcharse, sino que van a estar separados durante un corto periodo de tiempo.

En adultos, el miedo a la soledad suele venir de la mano de la pérdida de un ser querido, de una separación sentimental… que propician la aparición de este tipo de miedo por un profundo sentimiento de abandono y una baja autoestima.

Cómo superar el miedo a estar solo

1. Entiende tu miedo

El primer paso para superar el miedo a quedarse solo es la introspección. Es un requisito fundamental entender el proceso que estamos viviendo para poder actuar sobre él. Este es a menudo el paso más importante, ya que contamos con multitud de métodos de defensa, entre los que se encuentra la negación.

La negación puede ser de utilidad para obviar nuestros miedos en épocas de mucho estrés, pero a la larga no podemos encerrar esa parte de nosotros. Por lo tanto, comprender qué nos sucede es el comiendo de este proceso de superación.

2. Acéptalo, da valor al miedo

Para conseguir trabajar sobre el miedo no solo hace falta reconocerlo, sino también aceptar que forma parte de nosotros. Este proceso, algo más complejo, viene acompañado del perdón.

No podemos permitir que la culpabilidad nos invada, cuando el miedo, entre otras cosas, nos hace crecer. Si logramos encontrar ese valor en el miedo, estaremos avanzando enormemente en el proceso de superación. Ya lo decía el psiquiatra suizo Carl Jung “Lo que niegas te somete, lo que aceptar te transforma”.

3. Analiza las causas

Todo miedo tiene un origen, una causa. Es importante descubrir cuál es la fuente de nuestra emoción, para sopesar las posibles soluciones y sobre todo qué nos quiere decir. El miedo a la soledad suele deberse, como ya hemos visto, a la separación, a la distancia, a la pérdida. De hecho, suele estar conectado con otras emociones y aspecto como los siguientes:

  • El miedo al abandono.
  • El miedo a fracasar o el exceso de perfeccionismo y responsabilidad.
  • El miedo al que dirán o pensarán los demás.

Por otro lado, la identificación de la causa puede parecer un proceso sencillo; no obstante, a menudo el dolor distorsiona nuestra realidad y vuelve más complicado el proceso de superación. Por ello, es importante que lo tengamos en cuenta para no ignorar cómo nos sentimos y trabajar esas emociones.

Mujer triste mirando por la ventana

4. Asocia la soledad con aspectos positivos

Superar nuestro miedo a la soledad no implica abandonarla. Hemos de entender que la soledad es necesaria y positiva para nuestra vida. Si la observamos desde la perspectiva adecuada puede convertirse en un refugio para conectar con nosotros mismos.

Para lograr este objetivo podemos recurrir a la asociación. Por lo tanto, si la asociamos con elementos y significados positivos, nuestro miedo poco a poco irá desapareciendo. Además, la soledad puede suponer el comienzo de una etapa de reconstrucción de nosotros mismos, esa en la que decidimos priorizarnos para cuidarnos.

La soledad nos ayuda a entendernos. Nos aporta momentos de paz, que podemos disfrutar nosotros y solo nosotros. Esto puede hacernos sentir únicos y especiales.

5. La soledad es fundamental

Como ya hemos visto, la soledad es buena para nuestra salud emocional. Es más, podemos considerarla importante para mantenernos en ese estado. Esto quiere decir que es pertinente buscar la soledad, incluso a diario, para recuperar las energías que perdemos durante el día.

Un paseo solitario, ver una película que nos gusta, salir a cenar por nuestra cuenta… Todo vale para conseguir ese momento de soledad que tanto necesitamos

6. Ayuda profesional

En ocasiones, el miedo a la soledad puede convertirse en un grave problema que deriva en depresión, ansiedad e incluso dependencia emocional. De ahí que sea importante que consultemos con un especialista.

Recuerda: tú eres tu mejor compañía. Sin ti, no serías quien eres. Puede parecer obvio, pero con frecuencia se nos olvida que somos nuestro mejor confidente y que solo nosotros podemos llegar a comprendernos a la perfección. La única persona imprescindible en tu vida eres tú.