El miedo puede enfermarnos

En determinadas situaciones, el miedo puede hacernos adoptar una posición de ataque. En cualquier caso, cuando se convierte en protagonista, puede terminar siendo fuente intensa de sufrimiento.
El miedo puede enfermarnos
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz.

Última actualización: 29 marzo, 2022

Hace mucho tiempo que la relación entre emociones y salud cuenta con evidencia sólida que la apoya y, sin embargo, seguimos sin darle la importancia que merece. Si bien cuando nos duele algo, tenemos una infección o nos encontramos mal a nivel físico pedimos ayuda, cuando vivimos en constante angustia, estrés o desesperanza, rara vez intervenimos de manera consciente. La realidad es que el miedo puede enfermarnos, por lo que no deberíamos subestimarlo.

Los principales hallazgos al respecto se han realizado en el campo de la psiconeuroinmunología, una rama de la ciencia que estudia la relación entre el sistema nervioso y el sistema inmunitario. La evidencia recopilada apoya la idea de que las emociones juegan un papel crucial (que no único) en el origen y el desarrollo de enfermedades infecciosas, autoinmunes e incluso el cáncer.

Los tres sistemas de homeostasis

En el organismo existen tres sistemas responsables de mantener la homeostasis, (es decir, de que se produzca una adecuada autorregulación para sostener un buen estado de salud): el sistema nervioso, el endocrino y el inmune. A través de diferentes sustancias (neurotransmisores, hormonas y citoquinas, respectivamente) se comunican entre sí para alcanzar o restaurar el equilibrio.

Ahora bien, cuando experimentamos estrés, esta armonía se ve amenaza. Cabe mencionar que el estrés puede ser de diversos tipos: 

  • Físico: cuando sufrimos una lesión, una quemadura o nos sometemos a una cirugía.
  • Metabólico: por ejemplo, cuando sufrimos deshidratación o tenemos una hemorragia.
  • Farmacológico: inducido por sustancias como puede ser la cocaína o las anfetaminas.
  • Psicológico: cuando se presentan circunstancias adversas que causan emociones negativas (por ejemplo: conflictos personales, pérdidas de seres queridos o estrés laboral).

En cualquiera de los casos anteriores, se desencadena el mismo proceso: la respuesta al estrés. En un primer momento (en la fase de alarma) se trata de hacer frente al estrés con el fin de alcanzar la segunda fase (adaptación).

Este tipo de estrés es natural y beneficioso; sin embargo, cuando es intenso o sostenido en el tiempo, dicha adaptación no se logra y pasamos a la tercera fase: descompensación. Es aquí cuando todo tipo de enfermedades pueden hacer su aparición o agravarse significativamente.

Mujer estresada
El estrés sostenido en el tiempo puede alterar el funcionamiento endocrino y la respuesta inmunitaria.

Cómo puede enfermarnos el miedo

El miedo es el resultado de un estrés psicológico que no se ha sabido gestionar. Cabe mencionar que las capacidades individuales juegan un papel muy importante: en función de las creencias y el sistema de valores de cada persona puede resultarle más o menos complicado afrontar la situación. Así, ante un mismo evento objetivo, alguien puede responder con mucho miedo y otro permanecer en calma.

Ahora, cuando experimentamos miedo (y otras emociones negativas relacionadas) se altera el funcionamiento endocrino y, en consecuencia, la respuesta inmunitaria se reduce o se suprime. Si no contamos con una correcta función inmunitaria, somos susceptibles a desarrollar multitud de patologías, tanto agudas como crónicas.

En primer lugar, porque quedamos vulnerables a infecciones oportunistas y porque, además, puede producirse una reactivación de virus persistentes (por ejemplo, el herpes). Incluso, se especula que el estrés emocional puede acelerar la progresión de la infección por VIH hacia el sida.

En segundo lugar, el miedo puede enfermarnos porque aumenta la inflamación en el organismo y causa daño celular. La activación del sistema de defensa del miedo aumenta la actividad metabólica en la amígdala, lo cual incrementa la liberación de células inflamatorias.

Esto puede conducir al desarrollo de ateroesclerosis, eventos cardiovasculares, psoriasis o diabetes mellitus, entre otras afecciones. De hecho, la inflamación parece estar detrás de multitud de enfermedades y padecimientos.

Mujer estresada
El miedo puede incrementar la liberación de células inflamatorias.

Gestionar el miedo para proteger la salud

A diario convivimos con el miedo. Nos preocupa la estabilidad económica y las relaciones sociales, tememos enfermar o sufrir una pérdida, vivimos en alerta porque no llegamos a cumplir con todas nuestras obligaciones… Este estado es realmente perjudicial para nuestra salud, por lo que es importante que tomemos medidas.

Puede resultar prácticamente imposible no temer condiciones como la enfermedad o la pobreza; sin embargo, el miedo puede enfermarnos, por lo que es necesario que aprendamos a regular y gestionar este miedo. Para esto, podemos comenzar por prevenir, evitando llenarnos de noticias desagradables que causan temor e indefensión, procurando que estos sucesos no sean el centro de nuestras conversaciones.

Además, es fundamental que añadamos a nuestros hábitos diarios ciertas prácticas que nos ayuden a mantenernos en nuestro centro. Meditar, practicar yoga, hacer deporte o incluso pintar pueden ayudarnos a desterrar las preocupaciones y centrarnos en el presente, viviendo más calmados y reduciendo el nivel de alerta.

En cualquier caso, procura que en ti predominen las emociones positivas y la tranquilidad, pues de este modo estarás evitando la aparición de múltiples enfermedades y contribuyendo a restablecer tu organismo en caso de enfermedad.

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