Miguel de Cervantes, biografía de un creador universal

Edith Sánchez · 13 enero, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 13 enero, 2019
La vida de Miguel de Cervantes estuvo llena de experiencias sorprendentes. La suya es una de las grandes obras de la literatura universal. Aún así, esto no le fue reconocido en vida y solo tuvo lugar muchos años después de muerte.

Más allá de los aportes decisivos que hizo para la estructuración de la lengua castellana y de su impresionante obra literaria, Miguel de Cervantes es una de las figuras más fascinantes de la historia. La vida de El manco de Lepanto es tan interesante como sus creaciones literarias.

Su máxima obra, El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, es el texto más leído de toda la historia. Solo lo supera La Biblia. Según dicen, Sigmund Freud aprendió a hablar en español, solo por el placer de leer ese libro en su lengua original. Sin embargo, Miguel de Cervantes apenas obtuvo ingresos por este gigantesco aporte a la literatura universal.

La poesía tal vez se realza cantando cosas humildes”.

-Miguel de Cervantes-

Miguel de Cervantes, al igual que otros grandes escritores de la historia, no completó estudios superiores, ni tuvo acceso a importantes maestros. De su vida en realidad se sabe muy poco, especialmente sobre sus primeros años. De su obra, en cambio, se han escrito millares de análisis y una incalculable cantidad de comentarios.

Miguel de Cervantes, el tartamudo

Toda la vida de Miguel de Cervantes estuvo marcada por las dificultades económicas. Se conjetura que nació un 29 de septiembre de 1547, en Alcalá de Henares. Era hijo de Rodrigo de Cervantes, un hombre de vida modesta que ejerció como cirujano, sin haber completado los estudios para ello. La familia iba de aquí para allá, buscando siempre mejor fortuna. Eso hizo que Miguel no tuviera una formación continua.

Miguel de Cervantes era tartamudo. No se lamentaba de su condición, sino que, por el contrario, bromeaba a partir de ella. También era un gran aficionado al teatro. Pasó muchas veladas asistiendo a las obras de Lope de Rueda, que se presentaban por ese entonces.

Se cree que por problemas judiciales salió de España hacia Roma, donde ingresó a la milicia. Esto lo llevó a participar en la batalla de Lepanto, en 1571. Fue parte de un combate naval contra los turcos, en el que le hirieron la mano izquierda con un arcabuz, por lo cual esa extremidad le quedó inutilizada. Luego viajó por toda Italia y se familiarizó con la literatura local.

Panteón de Roma

Cervantes el esclavo

Durante el viaje de retorno desde Italia, donde había pasado varios años, hacia España, el barco en el que iba fue atacado por piratas turcos. Estos lo apresaron y lo vendieron como esclavo, junto con su hermano Rodrigo que lo acompañaba. Los dos vivieron la esclavitud por cinco años en Argel, hasta que su familia reunió el dinero para pagar el rescate y envió un emisario a realizar la gestión.

Poco después de regresar a España, se casó con Catalina Salazar de Palacios. También comenzó a trabajar en oficios burocráticos de bajo calado, pues su familia original pasaba por grandes penalidades económicas. Desde 1587, empezó a fungir como comisario general de abastos, un cargo menor que, en todo caso, lo puso en contacto con pintorescas figuras pueblerinas.

Su matrimonio fue en realidad desafortunado. Miguel de Cervantes nunca se refiere a su esposa en sus notas autobiográficas. Después de dos años casados, y debido a los viajes que le implicaba su cargo, apenas se vieron. No tuvieron hijos, aunque él sí tuvo una hija con una mujer casada, a la cual reconoció cuando ella tenía 16 años.

Libro antiguo sobre mesa

Los últimos años del genio

Miguel de Cervantes fue encarcelado en 1597, acusado de haberse apropiado de dinero público. Fue en la cárcel donde nació la semilla de lo que sería El Quijote. Para ese entonces ya se habían publicado varias obras suyas, particularmente novelas cortas y piezas de teatro. Aunque su trabajo siempre fue de buen recibo, no le reportó mayores ganancias económicas.

La única imagen que se conserva de Miguel de Cervantes es el dibujo que hizo de sí mismo, en el prólogo de las Novelas ejemplares. Allí mismo se describe como un hombre envejecido y desdentado. Por lo tanto, las imágenes que conocemos hoy en día son solo una aproximación a su verdadera apariencia.

Se dice que Miguel de Cervantes murió de diabetes, a la edad de 68 años, un 23 de abril. En realidad, falleció el 22 y el 23 fue el día de su sepelio. Había pedido ser enterrado en el convento de las Trinitarias descalzas, ya que esta congregación le había ayudado en sus tiempos de esclavitud. El gran creador fue sepultado en una tumba sin lápida ni nombre. Hasta el momento, no se han encontrado sus restos.

Marín, L. A. (1948). Vida ejemplar y heroica de Miguel de Cervantes Saavedra (Vol. 1). Instituto Editorial Reus.