Mindfulness: el viaje por una ciudad desconocida

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 1 marzo, 2017
Paula Murillo · 1 marzo, 2017

Mindfulness es la palabra de moda. A izquierda y derecha, se pregunte a quien se pregunte, todo el mundo conoce a alguien que lo ha practicado, lo ha intentado o le han hablado de ello. En conversaciones de cafetería, autobús o en reuniones familiares parece que la respuesta mágica a los lamentos por estrés es la meditación. Concretamente el mindfulness.

Pero ¿qué sucede cuando no podemos detenernos? ¿Qué pasa cuando las horas están desbordadas? Al final la responsabilidad dice que se debería sacar una hora para el ejercicio, otra para el tiempo libre personal, otra para el ocio social, otra para la meditación…. Con esta premisa es complicado plantear si quiera parar esos 10 minutos de desconexión necesaria.

Una vuelta de tuerca al mindfulness

Últimamente han aparecido corrientes que adaptan esta filosofía a la rutina actual. ¿Por qué no incorporar las herramientas de la meditación a ese tren en marcha? El autor Rohan Gunatillake propone una nueva forma de desconexión y para ello utiliza tres principios fundamentales:

  • Convierte el mindfulness en una actividad principalmente móvil.
  • El mindfulness debería regirse por lo que cada uno desea, no por la tradición.
  • Hacer que la tecnología sea parte de la solución, no el problema.

Mujer con los ojos cerrados llorando

Pese a la dificultad de encontrar una forma de relajarse, lo que propone el autor es una forma dinámica de desconectar creando momentos para conectar con lo que está sucediendo “aquí y ahora”.

Nuevas formas de reconectar

Cuando viajamos y caminamos por pueblos y ciudades nuevas nuestro cerebro está en ese momento. La atención vuela a los detalles, a los escaparates, a las cornisas e incluso las personas con las que nos cruzamos. Todo señala que no estamos en un sitio conocido de manera que dejamos de lado los automatismos.

Siempre existen detalles ignorados. ¿Por qué no abrir la mente a sensaciones genuinas, fomentando el interés por algo que por habituación desapercibido en nuestra vida? Meternos en la piel de un turista en nuestra propia ciudad puede ayudarnos a conectar con el momento presente.

“A menudo las personas dicen que aún no se han encontrado a sí mismas. Pero el sí mismo no es algo que uno encuentra, sino algo que uno crea”.

– Thomas Szasz –

Otro de los consejos de Rohan Gunatilla apunta a una de las zonas más sensibles, la cara. En ella se recogen muchos estímulos de aquello que nos rodea. Propone usarlo como “antena” que recoja elementos del ambiente. Viento, calor, humedad.

Dirigir la atención a nuestra cara y a aquello que podemos sentir a través de la piel que la cubre refuerza la sensación de estar en un sitio, en un instante. Conseguiremos apartar por unos instantes al pasado y al futuro centrándonos en el ahora.

Además, en La Mente es Maravillosa disponemos de un curso on-line para aplicar el Mindfulness en nuestro día a día impartido por Félix Torán que puede ayudarte a potenciar tu bienestar y despertar tu conciencia sobre el presente.

Mindfulness

La tecnología puede ayudarnos, ponte en modo avión

El móvil es un elemento que nos conecta a todas horas con lo social, lo laboral y lo informativo. Tenemos acceso a todo y todos tienen acceso a nosotros en cualquier momento. Desde un punto de vista práctico, aquello que conecta con todo al momento al mismo tiempo puede ser el puente a la desconexión con misma eficacia.

Hay un punto a partir del que cual nos resulta muy complicado apagar el móvil. Aceptando esto, ¿por qué no poner el móvil en modo avión durante una cena, una película o en momento para poner en práctica consejos de mindfulness? Darle la vuelta al argumento y con la misma facilidad que conectamos, desconectar.

“La tecnología nos está enseñando a ser humanos de nuevo”.

-Simon Mainwaring –

Mujer joven con los ojos cerrados

Una amenaza al “modo avión” la configuran los pensamientos de futuro y pasado. Una de las formas más comunes de malgastar el tiempo es llevar nuestra mente a lugares donde no podemos actuar. El primer paso para dejar de lado estos pensamientos es ser conscientes de que nos invaden.

Conviene hacer visibles todos los minutos y momentos que perdemos en ellos. Cada vez que la mente viaje a lugares donde no debería estar la propuesta es verbalizarlos. Decirse a sí mismo “pasado” o “futuro” y anotarlo.

Al final de día ¿cuánto tiempo has invertido en momentos? ¿De verdad era necesario? ¿Qué has dejado de hacer o pensar mientras viajabas en el tiempo? El mensaje esta claro respecto a conectar con el presente. Del pasado se aprende y el futuro es una fuente de inversión estupenda, pero nunca lo suficiente para permitir que colapse nuestro presente.

“Podrás reconocer tu propio camino una vez que estés en él, ya que de pronto tendrás más energía e imaginación que la que podrías llegar a necesitar”.

– Jerry Gillies –