Los miniobjetivos: el gran secreto para avanzar

Buscar o intercalar miniobjetivos puede darnos la motivación que necesitamos y ese dinamismo del que pueden carecer los grandes.
Los miniobjetivos: el gran secreto para avanzar
Gema Sánchez Cuevas

Revisado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas.

Escrito por Edith Sánchez

Última actualización: 24 febrero, 2022

Los miniobjetivos son una de las claves más valiosas para avanzar en la mayoría de proyectos. Al contrario de lo que pueda dictarte la intuición, no tienen que ver con objetivos más pequeños, sino más específicos. Esto es, metas concretas que puedes verificar en el día a día y no con grandes propósitos que parecen tan lejanos e inalcanzables como el horizonte.

Hay dos grandes beneficios al planificar de una manera acorde con los miniobjetivos. El primero es que, en realidad, te haces la vida más fácil. Es mucho más sencillo alcanzar una meta pequeña que otra más ambiciosa. El segundo gran beneficio se deriva del anterior y consiste en que este es un método muy eficaz para alcanzar grandes objetivos.

Por lo demás, hacer las cosas con base en los miniobjetivos también te genera un sentimiento de satisfacción más estable. Aporta motivación, además de alimentar la sensación de que estamos avanzando. Por eso esta técnica se considera muy eficaz. ¿Cómo aplicarla? Lo veremos enseguida.

Nada es particularmente difícil si se divide en pequeñas partes”.

-Henry Ford-

De la teoría a la práctica

Mujer planificando
Establecer miniobjetivos es una de las estrategias más importantes para alcanzar a largo plazo grandes objetivos.

Por norma, los grandes objetivos son más atractivos que las pequeñas metas, lo cual está muy bien. Cuanto más lejos apuntes, más lejos vas a llegar. El problema es que también es muy habitual que muchos de los grandes propósitos se pospongan de manera indefinida, mientras que otros se queden a mitad de camino.

Alguien quiere una enorme casa con vista al mar, pero no hay dinero; quizás algún día lo haya y entonces se logrará. Otro quiere aprender inglés a la perfección, pero no tiene suficiente tiempo y cuando lo tenga (vaya uno a saber cuándo), de seguro lo hará. Lo mismo sucede con quienes quieren realizar más actividad física, comer mejor o perder menos tiempo en redes sociales.

A veces querer algo importante no es suficiente para lograrlo. Es posible que se vea alcanzable, pero es arduo y esto resta motivación. A su vez, menos motivación implica menor perseverancia y esto, fácilmente, conduce a la procrastinación. Los miniobjetivos son una buena manera de salir de ese círculo vicioso:

  • En lugar de esperar a que haya mucho dinero para comprar la enorme casa, ¿por qué no hacer un ahorro todos los días?
  • En vez de hacer todos los niveles de inglés, ¿por qué no aprender tres palabras nuevas cada día y una expresión completa?
  • En lugar de ser la estrella del gimnasio, ¿por qué no hacer una caminata de 20 minutos cada día?

Los miniobjetivos: una clave para avanzar

En esencia, los miniobjetivos son “células” o unidades mínimas de los grandes objetivos. En estricto sentido, no son pasos para alcanzar los grandes propósitos, sino concreciones básicas de tales propósitos. Dicho de otro modo: llevarlos a cabo en su mínima expresión. Hacerlos realidad, de forma esencial, en un área muy delimitada y específica.

En efecto, el que necesita mucho dinero y ahorra un poco cada día, cada vez necesitará menos. El que quiere aprender inglés y cada día logra conocer tres palabras nuevas, efectivamente está aprendiendo el idioma. El que quiere estar en forma, en realidad estará cada vez mejor con una caminata diaria.

Es sorprendente lo mucho que se puede avanzar con pequeñas acciones diarias. La única limitación está en la mente: las personas somos dadas a darle relevancia solo a aquello que es muy visible o impactante. Dejamos pasar las pequeñas cosas como si no fuesen nada cuando, en realidad, terminan siendo todo.

Hombre pensando en miniobjetivos
Los miniobjetivos ayudan a disminuir el estrés a la vez que proporcionan una sensación de aproximación a aquello que queremos si los vamos cumpliendo.

Plantearte los miniobjetivos

Hay algunas cosas que debes tener en cuenta a la hora de plantearte los miniobjetivos. Lo primero es que tienes que asegurarte de que en verdad sean “minis”. No es raro que uno se entusiasme y, de entrada, se proponga más de lo que en realidad puede cumplir. Para que no ocurra esto, toma en cuenta lo siguiente:

  • Esfuerzo mínimo. La idea es que sientas que cumplir con los miniobjetivos no te supone una gran esfuerzo. Esta es clave.
  • Uno por uno. Intenta no plantear muchos miniobjetivos al mismo tiempo. Comienza con uno y, si después de tres meses vas bien, incluye otro. Puedes ponerte con este segundo cuando el primero esté bloqueado porque dependes de la intervención de otros.
  • Medible. Tanto con los miniobjetivos, como con los objetivos más grandes, siempre conviene que sean medibles. Incluye números concretos: tres palabras nuevas, 20 minutos de caminata, etc.
  • Lo más difícil es comenzar. Todos tenemos algo de resistencia al cambio. Es posible que al comienzo te cueste un poco, incluso con mínimo esfuerzo. Si fallas algún día, no importa. Vuélvelo a intentar al día siguiente.

Lo indicado es que evalúes el cumplimiento de los miniobjetivos al final del mes. Si has logrado cumplirlos, significa que están bien planteados. Si tus fallos son muchos, quizás no es tan fuerte tu deseo de lograr eso que aparentemente quieres conseguir. Reflexiona al respecto.

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  • García Magro, C., Martín Peña, M. L., & Díaz Garrido, E. (2019). Protocolo: gamificar una asignatura sin tecnología avanzada. WPOM-Working Papers on Operations Management, 10(2), 20-35.