El mito de Atalanta, la bella cazadora

Edith Sánchez·
20 Febrero, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas al
20 Febrero, 2020
El mito de Atalanta tiene que ver con una figura femenina que despertó la admiración de los griegos por su arrojo y destreza militar. Atalanta es el símbolo de la mujer capaz y autodeterminada, que finalmente cae en desgracia por amor.
 

El mito de Atalanta nos habla de una figura femenina recia y autosuficiente, algo poco común dentro de la mitología griega. Se le conoce como la bella cazadora porque ella se dedicó precisamente a esa actividad, la cual amaba y desarrollaba con enorme destreza.

Según el mito de Atalanta, cuando ella nació el oráculo dijo que si alguna vez llegaba a casarse, sería convertida en animal. Era hija de Esqueneo y Clímene, dos personajes que provenían de la cultura beocia, en Grecia Occidental. Lo cierto es que su padre definitivamente esperaba un varón y no quería de ningún modo tener una hija mujer.

Por eso, el padre no tuvo ningún escrúpulo en abandonar a su pequeña hija en la ladera de una montaña, tan pronto como nació. Sin embargo, una osa se compadeció de la pequeña. Dice el mito de Atalanta que el animal la amamantó y la cuidó, hasta que unos cazadores la encontraron y decidieron adoptar a la pequeña.

Son nuestras decisiones las que muestran quiénes somos realmente, más que nuestras habilidades”.

-J.K. Rowling-

Oso

El mito de Atalanta, una mujer fuerte

Dice el mito de Atalanta que esta mujer no se caracterizaba precisamente por ser muy femenina. Su origen agreste la hizo una apasionada de la naturaleza y la caza. Pronto se convirtió en una hermosa mujer, pero ella no quería ser como otras. Así que decidió consagrar su vida a la diosa Artemisa, protectora de la caza e imitar a la divinidad en todo.

 

El culto a Artemisa le exigía permanecer virgen durante toda su vida y Atalanta no tenía ningún problema en ello. También la llamaba a permanecer entre los montes y los campos y dedicarse de lleno a la cacería. Por eso, Atalanta desarrolló grandes habilidades físicas y aprendió a manejar las armas con gran destreza, en especial la jabalina.

El mito de Atalanta cuenta que en cierta ocasión dos centauros, llamados Hileo y Reco intentaron violar a la muchacha, subyugados por su belleza. Los centauros eran seres que tenían la cabeza, los brazos y el torso de humanos, y el cuerpo y las patas de un caballo. En su mayoría eran salvajes y se dejaban dominar por sus pasiones animales. La chica los enfrentó y los venció.

La valentía de Atalanta

Atalanta era una mujer aficionada al combate y a la aventura. Se dice que fue la única mujer que acompañó la expedición de Jasón y los argonautas.

Sin embargo, lo que la volvió famosa fue su participación en la cacería del jabalí de Calidón. Se dice que los demás cazadores se negaban a que ella los acompañara, pero el héroe Meleagro permitió que la chica se sumara al grupo.

El mito de Atalanta señala que fue ella la primera en causarle heridas a la bestia, hecho del cual Meleagro fue testigo. Este héroe fue quien finalmente mató al animal, pero le regaló la piel a la mujer, en honor al valor que había mostrado.

Más adelante, los tíos de Meleagro se opusieron a que se le diera ese galardón a la muchacha, porque la consideraban indigna de este. Sin embargo, el héroe se enfrentó a sus familiares y finalmente los mató por oponerse a su decisión. Luego, le devolvió la piel del jabalí a Atalanta, que desde entonces fue muy respetada por todos.

 
Jabalí

El amor y la tragedia

Por ser servidora de la diosa Artemisa, por el oráculo que hubo al momento de nacer y por su propio carácter, Atalanta se resistía a unirse a cualquier hombre. Sin embargo, los pretendientes abundaban y la asediaban. Para poner fin a la molestia, la mujer anunció que se casaría solo con aquel hombre que fuese capaz de vencerla en una carrera. Sin embargo, si el hombre perdía, ella lo mataría.

A pesar de la terrible advertencia, fueron muchos los que se apuntaron a una competencia atlética con ella. Sin embargo, todos sin excepción, fueron vencidos. Ya había muchos en la cuenta hasta que apareció un joven llamado Hipómenes, a quien Afrodita, diosa del amor, quería ayudar.

Afrodita le dio unas manzanas de oro, que provenían del famoso jardín de las Hespérides. Así que cuando tuvo lugar la acostumbrada carrera, el joven comenzó a dejar caer una a una las manzanas. Atalanta, embelesada por la belleza de esos frutos magníficos, se detenía a recogerlas cada vez que Hipómenes las dejaba caer. Por eso perdió tiempo y fue vencida en la carrera.

Los dos jóvenes se casaron y fueron felices cazando y combatiendo uno al lado del otro durante algún tiempo. Sin embargo, hicieron el amor en el tempo de Cibeles, diosa de la Madre Tierra, y esta entró en cólera. Por eso convirtió a la pareja en leones y los condenó a tirar de su carro para siempre. La fuente de Cibeles, en el Paseo del Prado, de Madrid, recuerda el mito de Atalanta.

 
Alesso, M., Franco Durán, María Jesús (2018). El mito de Atalanta e Hipómenes: fuentes grecolatinas y su pervivencia en la literatura española. Circe de clásicos y modernos, 22(2), 115-120.