El mito de Orfeo, un divino músico mortal

Edith Sánchez·
28 Enero, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas al
24 Diciembre, 2019
En el mito de Orfeo se hace hincapié en el poder de la música, capaz de doblegar la voluntad de los hombres y generar cambios mágicos en la naturaleza. Orfeo es también el símbolo del amor que es capaz de ir hasta más allá de la muerte.

El mito de Orfeo es uno de los más interesantes de la antigüedad, ya que influyó la formación de un credo religioso, pero también algunos de sus trazos los encontramos en el cristianismo y en otras corrientes de pensamiento. En principio, Orfeo es considerado en Occidente como el más notable de los músicos mortales en la Grecia Antigua.

Como suele ocurrir en la mitología griega, el mito de Orfeo tiene varias versiones. Una de ellas dice que era hijo de Apolo, dios de la música, y de Calíope, musa de la poesía épica. Otras fuente lo definen como hijo de Eagro, rey de Tracia, y de la misma Calíope, pero a la vez favorito de Apolo. Por eso siempre fue reconocido como un gran músico y poeta.

El mito de Orfeo señala que este personaje fue el inventor de la cítara y quien le dio la forma final a la lira. Esta última tenía siete cuerdas, pero Orfeo le añadió dos para que fueran nueve en honor a las nueve musas. Se dice que cuando este músico interpretaba el instrumento, las almas de los mortales descansaban, las fieras se apaciguaban y los mares se calmaban.

La música es amor buscando palabras”.

-Lawrence Durrell-

Lira

El encanto de Orfeo

El mito de Orfeo cuenta que llegó a desarrollar tanta destreza con la lira que incluso lograba cambiar el curso de los ríos y embelesar a los árboles y las piedras, que se movían para formar círculos a su alrededor. No existía ninguna fuerza, natural o sobrenatural que pudiera ignorar el encanto de su hermosa música.

De hecho, Orfeo había aprendido el arte de la música de la mano del propio dios Apolo. El mismo Apolo le regalo una lira que era de su propiedad y que había sido fabricada con el caparazón de una tortuga por el dios Hermes. Ese fue un presente para expresar el amor que el dios sentía por el músico.

Orfeo no solamente cultivó las artes poéticas y musicales, sino que también conocía los secretos de la medicina, la agricultura y la escritura. Él mismo le enseñó esas artes a la humanidad. Así mismo, fue clarividente y profeta, cultivó la magia y era un iniciado en la astrología. Se cuenta que hizo un viaje a Egipto y que allí conoció los escritos de Moisés. Luego, se embarcó con los argonautas en busca del vellocino de oro. Iba en la nave como sacerdote.

El mito de Orfeo

El mito de Orfeo señala que este singular músico era débil, pero aún así se embarcó en el Argos con los famosos argonautas, rumbo a la Cólquide, para atrapar al vellocino de oro. Como Orfeo no podía remar, marcaba el ritmo de los remadores con su música.

También es célebre el episodio en el que se enfrenta a las sirenas. Estas, con sus cantos, atraían a los marineros y hacían que se arrojaran al mar, donde después eran devorados. Orfeo tocó su lira y compitió con los cantos de las sirenas, evitando que sus cantos hechizaran a la tripulación.

Así mismo, dentro del mito de Orfeo se destaca su amor por Eurícide. Los dos se casaron, pero ella murió y nuestro héroe fue por ella hasta el infierno. Encantó con su música al Cancerbero, guardián del infierno, y conmovió con sus melodías a Hades y Perséfone, divinidades del inframundo. Le permitieron que saliera con su amada detrás, con la condición de que no se volviera para mirarla, pero él desobedeció y ella desapareció.

Paisaje con Orfeo y Eurícide
Paisaje con Orfeo y Eurícide de Nicolas Poussin

La muerte y el culto

La versión más popular del mito de Orfeo señala que al perder a su amada este entró en desesperación. Caronte, el barquero del inframundo, le negó el paso y por eso no tuvo más remedio que irse a unos montes apartados a llorar su pena. Allí permaneció durante muchos años, evitando cualquier tipo de contacto con las mujeres en honor a Eurícide.

Las bacantes, adoradoras del dios Baco, quisieron enamorarlo, pero él resistió a sus encantos. Ellas se sintieron rechazadas y por eso le despedazaron. Las partes de su cuerpo fueron esparcidas. Dioniso, un dios protector de Orfeo, vengó el crimen de las bacantes convirtiéndolas en árboles.

En honor a Orfeo surgió un credo religioso llamado “orfismo”. Este dice que hay una separación entre cuerpo y alma: el primero es mortal, pero la segunda es inmortal. De acuerdo con el proceder en vida, el alma recibirá recompensas o castigos después de la muerte. Los hombres vienen al mundo con culpa y deben aprovechar la vida para purificarse de ella. Es evidente que el cristianismo bebió de este mito.

Molina Moreno, F. (1998). Orfeo y la mitología de la música (Doctoral dissertation, Universidad Complutense de Madrid, Servicio de Publicaciones).