El modelo ABC-X: ¿cómo enfrentan las familias las situaciones de crisis?

Un evento estresante mal gestionado puede llevar a una familia a entrar en crisis. El modelo ABC-X nos explica de qué depende que esto suceda y cómo puede ser la adaptación del núcleo familiar.
El modelo ABC-X: ¿cómo enfrentan las familias las situaciones de crisis?
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz.

Última actualización: 29 diciembre, 2022

Al igual que las personas enfrentamos situaciones adversas, las familias (entendidas como un sistema u organización) también lo hacen. Cambios de ciclo vital, enfermedades, separaciones, acontecimientos inesperados… Son varias las circunstancias que pueden alterar el equilibrio, de manera que es importante saber cómo proteger al núcleo familiar del impacto de la crisis. A este respecto, el modelo ABC-X ofrece explicaciones interesantes y respuestas.

El estrés es inevitable y todas las familias lo experimentarán en diferentes momentos. Sin embargo, no todas ellas son igual de vulnerables ni terminan entrando en un estado de crisis. Este desenlace depende de las actitudes y los recursos que poseen. Y son estos factores mediadores de los que hablamos a continuación.

Padres con hijo con malestar
Cuando un estresor hace perder el equilibrio a una familia se produce una crisis.

El modelo ABC-X del estrés familiar

A la hora de hablar de cómo los sistemas familiares enfrentan las situaciones de crisis, es necesario hablar del modelo ABC-X de Reuben Hill. Este sociólogo estadounidense, pionero en este campo de estudio, desarrolló una propuesta que permite identificar la vulnerabilidad al estrés y entender por qué se desencadenan las crisis y cómo las familias reaccionan frente a ellas.

Y es que no todo estresor conduce a una crisis. Esta solo se desencadena cuando el sistema familiar pierde el equilibrio, no puede recuperar su estabilidad y se ve obligado a realizar cambios y transformaciones importantes en su estructura y funcionamiento. Pero, ¿de qué depende que esto suceda? Según el modelo ABC-X, hay tres elementos implicados:

(A) – Evento estresor

Hablamos de una situación para la que la familia no está preparada y que ejerce una demanda sobre ella y sobre sus miembros. Estos estresores pueden ser de muy diversa índole y no son iguales en todas las familias.

Pueden ir desde situaciones inesperadas, como la muerte de uno de los miembros o la pérdida del empleo, a decisiones buscadas, como una separación o divorcio, la reincorporación de la madre al mercado laboral o un traslado de país. Por tanto, no siempre se trata de una adversidad, sino más bien de un evento novedoso que genera un cierto desequilibrio.

(B) – Recursos familiares

Este segundo punto hace referencia a los recursos y las capacidades de los que dispone la familia para responder y hacer frente al estresor. Aquí se incluyen, entre otros:

  • La flexibilidad y la adaptabilidad familiar.
  • La calidad de los vínculos afectivos entre sus miembros, así como la salud del matrimonio y de las relaciones entre padres e hijos.
  • La habilidad de comunicación y la resolución de problemas.
  • Los recursos económicos.
  • La experiencia previa de éxito en otras crisis.

(C) – Definición del evento

Por último, un tercer factor implicado es la definición o la interpretación que la familia hace de dicho evento. ¿Lo ven como una catástrofe, como una demanda asequible o como una oportunidad para aprender y fortalecerse? ¿Mantienen una actitud optimista o pesimista? En definitiva, ¿en qué grado perciben que la situación amenaza el estatus, las metas y los objetivos de la familia?

De la combinación de estos tres elementos surge el factor X o resultado, que indica la cantidad de estrés que siente el sistema familiar y determina si se desencadena, o no, una crisis. Si las demandas del momento superan a los recursos, se produce una gran tensión y un bloqueo que hacen inviable que la familia siga funcionando como hasta el momento.

Aportaciones posteriores al modelo ABC-X

El modelo ABC-X de Hill dio paso a un buen volumen de investigación que ha permitido refinar y clarificar este modelo con aportes de otros autores. Así, se han incluido conceptos y constructos nuevos en el modelo que también resultan relevantes a fin de entender el proceso de afrontamiento de la crisis.

Ambigüedad de límites

Este concepto nos habla de la percepción y la claridad que tiene la familia respecto a la propia constitución del sistema. Es decir, qué entienden por familia y qué no, si existe certeza respecto a los roles que corresponden a cada miembro y qué apertura hay para aceptar nuevos estímulos.

Acumulación de estrés

Por otro lado, se enfatiza que el estrés es acumulativo y que es posible que a un sistema se le sumen diversos eventos demandantes (ya sea por causas externas o por las propias tensiones intrafamiliares).

Cuando esto ocurre, y varios sucesos impactan simultáneamente, los recursos se agotan y la adaptación al estrés se hace mucho más compleja. Así, si hay algún evento significativo que no se ha resuelto con anterioridad, no habrá capacidad en el sistema para ajustarse a otros nuevos que puedan aparecer.

Con esta perspectiva más completa se desarrolla el modelo Doble ABCX de ajuste y adaptación familiar, formulado por McCubbin y Patterson en la década de 1980. Este propone también que hay dos fases que se ponen en marcha cuando la familia ha de hacer frente al estrés.

Por un lado, cuando únicamente se requieren cambios menores y sencillos en el funcionamiento familiar, se produce un proceso de ajuste. En cambio, cuando se hacen necesarias transformaciones profundas y una importante reorganización de la familia, hablamos de adaptación. El hecho de que se precise de uno u otro mecanismo para recuperar el equilibrio dependerá de los factores mencionados.

Hijo enfadado con su padre
El modelo Doble ABCX de ajuste y adaptación familiar fue formulado por McCubbin y Patterson.

El modelo ABC-X nos ayuda a hacer frente a las crisis

Más allá de que sea una propuesta teórica, el modelo ABCX tiene importantes y útiles aplicaciones. Y es que nos permite diseccionar el proceso de adaptación al estrés y ver sobre qué factores y elementos tenemos control o poder de actuación.

Así, por ejemplo, puede ser útil para familias que enfrentan un proceso de migración o para las que reciben un diagnóstico de autismo en un hijo. Ya que nos demuestra e indica la importancia de hacer una interpretación apropiada del evento y de generar estrategias de afrontamiento saludables.

Gracias a este modelo, los profesionales de diferentes ámbitos podrán estar más preparados para acompañar a las familias en esos momentos inciertos.

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  • Gonzalez, G. C., & Lemos, M. (2017). Modelo doble ABCX: dos familias de hijos con trastorno del espectro autista. Katharsis, (25), 22-36.
  • McCubbin, H. I., & Patterson, J. M. (2014). The family stress process: The double ABCX model of adjustment and adaptation. In Social stress and the family (pp. 7-37). Routledge.
  • Musitu, G. Buelga, S., Lila, M.S., & Cava, M.J. (2004). Familia y adolescencia: un modelo de análisis e intervención psicosocial. Síntesis

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