Modelo de la atracción centrado en el afecto: ¿qué es?

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
· 28 mayo, 2019
Hay un tipo de atracción que va más allá del aspecto físico: nace del afecto y la complicidad cotidiana. Es ese donde empezamos compartiendo intereses y aficiones con alguien, creando un vínculo a través de los valores, sueños y pasiones... Ahí donde, casi sin darnos cuenta, surge el amor.

El modelo de la atracción centrado en el afecto fue definido por el psicólogo Donn Byrne en los años 80. Según este enfoque, uno de los factores que explica cómo nos enamoramos es el hecho de compartir intereses, valores, aficiones en común… Son esos espacios de emociones y pasiones tejidas entre dos donde, poco a poco, surge el afecto más sincero, la atracción y un vínculo especial.

Sabemos que el amor es un sentimiento básico en el ser humano; sin embargo, a día de hoy, seguimos intentando comprender cómo surge, por qué lo hace y qué factores median en su aparición. Lograrlo no es sencillo, de ahí que campos como la neurociencia, la psicología, la biología o la antropología se hayan esforzado durante décadas en darnos una explicación.

Sin embargo, admitámoslo… El amor es un misterio envuelto en una cobertura marinada por lo psicológico, lo primitivo, lo mágico, lo espiritual y hasta la propia casualidad. Asimismo, disponemos de múltiples teorías intentando diferenciar las diversas formas de amar. Hay relaciones apasionadas, obsesivas, otras basadas en la intimidad y la amistad, hay amores interesados, otros basados en el compromiso y muchos otros que integran cada una de estas dinámicas.

Ahora bien, hay uno que a muchos nos será sobradamente familiar. Es ese donde el afecto surge a través del roce cotidiano, ese donde la complicidad va creando raíces y un tejido de confianza en el que crece la lealtad y esa honestidad emocional tan enriquecedora. Profundicemos más en el tema.

«Al principio todos los pensamientos pertenecen al amor. Después todo el amor pertenece a los pensamientos».

-Albert Einstein-

pareja representando el modelo de la atracción centrado

Características del modelo de la atracción centrado en el afecto

Cuando hablamos de los modelos de atracción en las relaciones personales es fácil pensar en la supuesta importancia que puede tener el aspecto físico. El atractivo siempre tiene poder, es algo evidente, y nuestras miradas siempre se dejarán llevar por una apariencia agradable. Sin embargo, gran parte de nosotros sabemos que hay atractivos que van más allá de lo que se ve en un primer vistazo.

El modelo de atracción centrado en el afecto enunciado por Donn Byrne, un reconocido psicólogo social experto también en el campo de la personalidad, nos habló de algo más profundo, delicado e interesante desde un punto de vista psicológico. Uno de sus trabajos más importantes fue, sin duda, el que llevó a cabo en la Universidad de Texas. En él demostraron que factores como la reciprocidad, el roce cotidiano, los intereses compartidos y las creencias en común pueden hacer que surja un afecto tan intenso como sincero.

¿Quiere decir esto, por ejemplo, que nos enamoraremos antes de ese compañero de trabajo o de clase antes que de una persona que conozcamos de pronto de manera casual? La respuesta es ‘no siempre’. Porque para que surja esa atracción deben darse diversos factores. De ahí, por ejemplo, que no lleguemos a sentir nada por muchas personas con las que compartimos tiempo y aficiones.

A continuación, se va a exponer cuáles son los factores que conforman el modelo de atracción centrado en el afecto.

Factores conductuales

Como bien hemos señalado, todos nosotros nos desenvolvemos y hacemos vida en escenarios muy concretos en los que nos relacionamos con un determinado número de personas. El roce cotidiano no siempre enciende la atracción ni el afecto. Algo así solo surge con determinados hombres y mujeres con quienes, de pronto, aparecen estas conductas que nos resultan tan positivas como atractivas.

  • Hay conductas que en determinadas personas nos resultan más agradables. Un ejemplo de ello es el sentido del humor, la apertura, la cercanía, las buenas habilidades sociales, etc.
  • La inclinación a generar comportamientos que revierten en nuestro bienestar también atrae. El hecho de que nos presten ayuda o que se preocupen por nosotros, importa.
  • Por otro lado, que compartan con uno su tiempo también crea la magia del vínculo. Disfrutar de aficiones y crear un entorno donde nos hacen sentir valiosos y especiales es siempre muy positivo.

Factores emocionales en el modelo de la atracción centrado en el afecto

De esas interacciones cotidianas con esa persona con quien compartimos tiempo y actividades en común, acaban surgiendo una serie de procesos emocionales que alimentan poco a poco la intensidad del vínculo. Son los siguientes:

  • Empatía. Hay relaciones que empiezan con una amistad. Ahora bien, poco a poco, surge ese tipo de conexión emocional donde, a menudo, nos basta un gesto para saber cómo se siente o qué le preocupa a la otra persona.
  • Hay parejas que experimentan eso que, a menudo, definimos como ‘magnetismo’. Una atracción casi inmediata donde caer rendidos. Ahora bien, en el modelo de la atracción centrado en el afecto, no se da esta impronta tan inmediata. El amor crece a fuego lento partiendo de la confianza creada en el día a día, de esa lealtad y honestidad donde ver en esa otra persona a alguien tan valioso como determinante en nuestras vidas.

Pareja hablando mientras toman café

Forma en que interpretamos cada sensación experimentada

Algo que nos recuerda también el modelo de la atracción centrado en el afecto es lo siguiente. A veces, el amor no surge por lo que haga una determinada persona por nosotros. Lo que de verdad importa, es cómo nos hagan sentir. De igual modo, el hecho de compartir espacios o de que se preocupen por nosotros, no siempre enciende la llama de la atracción.

Lo hacen nuestras evaluaciones. En esta dimensión entran aspectos tan diversos como complejos: los cognitivos, de personalidad, emocionales, etc. También esos que, a menudo, no tienen una explicación clara. Carl Jung lo llamaba química. Es decir, a veces hay personas con quienes experimentamos ciertas reacciones pero, sin embargo, con otras no aparecen. Es un tipo de alquimia sensacional y misteriosa a la vez.

Como podemos ver, el modelo de atracción centrado en el afecto podría explicar, sin duda, muchas cosas. Muchas de esas vivencias que nosotros mismos hemos tenido y que tanto han marcado nuestra vida.

  • Byrne, D. (1961). Atracción interpersonal y similitud de actitud. Revista de psicología anormal y social , 62 (3), 713-715. https://doi.org/10.1037/h0044721
  • Byrne, D., Clore, G. L., & Smeaton, G. (1986). The Attraction Hypothesis. Do Similar Attitudes Affect Anything? Journal of Personality and Social Psychology51(6), 1167–1170. https://doi.org/10.1037/0022-3514.51.6.1167