Cuando el amor se convierte en obsesión - La Mente es Maravillosa

Cuando el amor se convierte en obsesión

Gema Diez 29 septiembre, 2013 en Psicología 293 compartidos
Hombre que vivila el movil de su pareja por una obsesión

Para la mayoría de la gente, el amor es un sentimiento maravilloso, que significa la unión de dos individuos que sienten como uno solo. Pero para algunos el amor se convierte en obsesión hasta el punto de que aparece un deseo maníaco de poseer a la otra persona. Estos signos muestran a individuos inseguros y celosos, con muchas carencias que proyectan en la relación.

Esta forma de actuar con respecto al otro provoca que las relaciones con otras personas se vean resentidas. Se sienten obsesionados por su pareja o por la persona que desean. Llegan, incluso, al límite de perseguirla, de acecharla, de controlarla para saber dónde está a cada momento. Tienen un miedo atroz a que esa persona se pueda ir de su lado.

La obsesión por una persona es un deseo de poseer a la pareja como si fuera de nuestra propiedad.
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¿Qué es el amor obsesivo?

En una relación, el amor obsesivo significa que una persona ha ido más allá del amor y se ha obsesionado con la pareja. Pero también los sentimientos pueden convertirse en obsesión cuando no sabe nada de la otra persona, si conoce a la otra parte solo de verla pasar, aunque no haya hablado con ella.

Mujer mordiéndose las uñas obsesionada

Las personas con trastorno obsesivo tienen una baja autoestima, debido a experiencias sufridas en su infancia que crean un vacío emocional en ellos y que tratan de llenar con lo que creen el amor de otra persona. Domina en ellos la sensación de que si poseen al otro se resolverán todos sus problemas.

Todo lo que nos ocurre en la infancia tendrá su repercusión en nuestras relaciones en la vida adulta.
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Son individuos que pueden ver o conocer a alguien y tener un impacto en ellos, de forma que no dejan de pensar en ese momento y esa persona. Se crea un sentimiento de cariño hacia esa persona y terminan fantaseando acerca de ella.

Cómo tratar con la obsesión por una persona

Al igual que el resto de trastornos psicológicos, es importante hacer frente al problema, pero para ello, debe de ser la persona que sufre el trastorno obsesivo quien quiera acabar con él, para poder resolver este problema.

Si eres tú es persona, una vez consciente de la necesidad de superar el problema se pueden tener en cuenta una serie de claves para afrontar esa obsesión.

Poner distancia

Aléjate del problema y deja marchar a la persona. Esto es especialmente importante si eres un acosador obsesivo, porque si deseas cambiar debes de olvidar a esa persona y seguir adelante y mantenerte alejado, para que los recuerdos no vuelvan a la mente, y la obsesión no crezca.

Ponerse en el lugar del otro

pareja enfadada por la obsesión de uno de ellos

Mira en tu interior y entiende la postura del otro, porque es muy importante entender que el amor no es vinculante y que no existe posesión cuando hay amor. Si la posesión entra en juego es una señal de advertencia de que es una obsesión por una persona y causará daño a sí mismo y a otros alrededor, por ello debes de parar todos esos pensamientos y distraerte con otra cosa.

Confiar en uno mismo

Fomenta la confianza, porque la baja autoestima es la causa de este trastorno. Por ello, elige las actividades que te ayuden a sentirte bien, te aportarán confianza en ti mismo y te ayudarán a liberarte  de esa persona y ser feliz.

Ser activo

Elige un pasatiempo que te guste, porque además de desarrollar una habilidad que te dará más confianza, te ayudará a superar ese sentimiento de impotencia y abatimiento, canalizando toda tu energía en sobresalir en esa actividad.

Pedir ayuda

Busca la ayuda profesional y de amigos y familiares. Un profesional puede escuchar tus problemas buscar la raíz de los mismos y proporcionarte una solución, ya sea individualizada o por medios de grupos de apoyo. Por otro lado, si tienes un círculo positivo de amigos, el impacto será también muy positivo y te apoyarán cuando así lo necesites.

A veces, confundimos el amor con la obsesión pues aún tenemos en mente que poseer a la otra persona, celarnos de ella y controlarla para verificar que no nos va a ser infieles implica quererla mucho. Sin embargo, esto no es así. El amor no conoce ataduras, ni límites ni comprobaciones constantes. El amor debe ser libre.

Gema Diez

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