Cuando el amor se convierte en obsesión

Gema Diez · 29 septiembre, 2013

Para la mayoría de la gente, el amor es un sentimiento maravilloso y gratificante. Es ese estado en el que nos vinculamos a alguien en libertad para crear un proyecto en común. Ahora bien, en otros casos el amor es poco más que una obsesión. Son situaciones donde aparece un deseo casi maníaco de poseer a la otra persona. Estos signos perfilan a individuos inseguros y celosos, con muchas carencias, las mismas que proyectan en la relación.

Esta forma de actuar con respecto al otro provoca que las relaciones con otras personas se vean resentidas. Se sienten obsesionados por su pareja o por la persona que desean. Llegan, incluso, al límite de perseguirla, de acecharla, de controlarla para saber dónde está a cada momento. Tienen un miedo atroz a que esa persona se pueda ir de su lado.

La obsesión por una persona es un deseo de poseer a la pareja como si fuera de nuestra propiedad.

Más allá de ver estas situaciones como algo puntual, hay un aspecto que conviene tener muy presente. Debemos saber diferenciar el amor saludable del amor obsesivo. Este último da forma a conductas delirantes que desgastan y destruyen por completo una relación. Aún más, en un 1% de los casos podemos estar incluso ante un trastorno mental. Veamos más datos a continuación.

¿Qué es el amor obsesivo?

En una relación, el amor obsesivo significa que alguien  ha ido más allá del cariño y el respeto para vulnerar los derechos de la pareja (o la persona de la cual se ha enamorado sin que esta le corresponda). Asimismo, hay casos en que este tipo de condición afectiva puede derivar incluso en muestras de violencia, en agresión física o psicológica.

Mujer mordiéndose las uñas obsesionada

El amor sano y enriquecedor del que hablábamos hace un momento jamás cruzará estos límites. No solo hay un compromiso, lo que hay por encima de todo es respeto por la otra persona, respeto a su privacidad, a su libertad personal, a su forma de ser y actuar. En el momento en que alguien sortea estas barreras personales, aparece la inquietud y la sensación de amenaza.

No obstante, hay un detalle que suele darse en muchas ocasiones. En caso de que mantengamos una relación con una persona con un comportamiento afectivo-obsesivo, es común que distorsionemos muchos de estos comportamientos. Hay quien por ejemplo, confunde celos con amor e incluso la necesidad de control con pasión. Debemos ser objetivos y sensibles ante este tipo de dinámicas sabiendo diferenciar el amor auténtico y respetuoso del que es claramente obsesivo.

¿Qué hay detrás de una persona con un comportamiento obsesivo en el amor?

Lo señalábamos al inicio, generalmente una parte de estos comportamientos tienen detrás algún tipo de problema psicológico. Veamos algunos ejemplos:

  • Las personas con un trastorno obsesivo compulsivo pueden evidenciar esta conducta. Son perfiles caracterizados por una una baja autoestima, y con la necesidad permanente de que otros llenen sus vacíos emocionales y resuelvan todos sus problemas. Se sienten además atrapados por sus miedos y marcadas inseguridades. Son individuos también que en un momento dado pueden ver o conocer a alguien y empezar a obsesionarse.
  • Personas con trastornos del apego. Este es otro factor llamativo que explicaría también la conducta obsesiva en el amor, ahí donde alguien proyecta en sus relaciones los trastornos del vínculo originados en la primera infancia.
  • Erotomanía o síndrome de Clerambault. Se trata de un trastorno donde alguien piensa que hay una persona tremendamente enamorada de él o ella. Eso le da pie a desplegar conductas de seducción, acoso y persecución.

Todo lo que nos ocurre en la infancia tendrá su repercusión en nuestras relaciones en la vida adulta.

Cómo tratar con la obsesión por una persona

Al igual que el resto de trastornos psicológicos, es importante hacer frente al problema, pero para ello, debe de ser la persona que sufre el trastorno obsesivo quien quiera acabar con él, quien dé el paso definitivo hacia esa esa búsqueda de ayuda profesional y especializada.

Por otro lado, si somos nosotros mismos quienes hemos caído en ese estado de obsesión por alguien, es momento de tomar conciencia y afrontar el problema. Estos son los pasos que deberíamos dar.

Poner distancia

Aléjate del problema y deja marchar a la persona. Esto es especialmente importante si has empezado a evidenciar conductas de acoso, persecución y vigilancia. Asume, acepta y reflexiona sobre tu comportamiento no es el correcto y establece una decisión firme: cesa en esta dinámica. Por respeto a la otra persona y por ti mismo.

Ponerse en el lugar del otro

Mira en tu interior y entiende la postura del la otra persona. Empatiza, y entiende que el  amor no es sinónimo de posesión. Si la posesión entra en escena (y se convierte en una necesidad para ti) es una señal de advertencia de que es un conducta insana, peligrosa y dañina para todas las partes.

pareja enfadada por la obsesión de uno de ellos

Confiar en uno mismo

Trabaja tu autoestima y la confianza a dos bandas. Tanto en tu propia persona como en los demás. Entiende que la baja autoestima es la causa de este tipo de trastornos. Por ello, elige las actividades que te ayuden a sentirte bien, que te aporten  bienestar y confianza en ti mismo para favorecer tu desarrollo emocional y personal.

Ser activo

Elige un pasatiempo que te guste, porque además de desarrollar una habilidad que te dará más confianza, te ayudará a superar ese sentimiento de impotencia y abatimiento, canalizando toda tu energía en sobresalir en esa actividad. Realiza algún deporte, proponte nuevos objetivos y abre un poco más tus círculos sociales. Procura relativizar pensamientos, liberar tu mente…

Pedir ayuda

Busca la ayuda profesional, de amigos y familiares. Un profesional puede escuchar tus problemas y buscar así la raíz de los mismos para consensuar entre ambos un plan de acción. La atención individualizada o por medios de grupos de apoyo suele dar muy buen resultado en estos casos.

Por otro lado, si tienes un círculo positivo de amigos, el impacto será también muy enriquecedor si das el paso y te abres a su lado a iniciar nuevos planes, actividades con las que canalizar la ansiedad y esos pensamientos intrusivos que dan forma al ovillo de la obsesión.

“La obsesión por una persona se confunde con amor, cuando el amor se confunde con pertenencia”.

-Anónimo-.

Para concluir, recuerda que el amor auténtico, el más significativo, no conoce ataduras, ni límites ni comprobaciones constantes. El amor debe ser libre.