El movimiento de la neurodiversidad: personas neurotípicas y neurodivergentes

El movimiento de la neurodiversidad defiende la idea de las personas tienen cerebros con algunas diferencias y de que estas deberían ser reconocidas como una manifestación más de la variabilidad entre las personas.
El movimiento de la neurodiversidad: personas neurotípicas y neurodivergentes
Cristina Roda Rivera

Escrito y verificado por la psicóloga Cristina Roda Rivera.

Última actualización: 02 abril, 2022

Las definiciones y las diferencias entre personas neurotípicas y personas neurodivergentes son temas de actualidad en la psicología. El movimiento de la neurodiversidad defiende la idea de que nuestros cerebros son diferentes. Pese a ello, deberían ser tratados por igual por las personas, el lugar de trabajo y los entornos externos.

La palabra “neurotípico” describe a una persona que piensa y procesa la información de manera típica dentro de su cultura y que aprende habilidades y alcanza hitos del desarrollo casi al mismo tiempo que sus compañeros.

Por el contrario, el término “neurodivergente” describe a quien procesa la información de una manera diferente. Las personas con autismo y con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y condiciones similares a veces se identifican como neurodivergentes.

El movimiento de la neurodiversidad

La neurodiversidad tiene mucho que ver con el espectro en el que se mueven nuestros pensamientos; en este contexto, las diferencias en la cognición son tomadas como variaciones. El concepto se hizo popular en la década de 1990, cuando la socióloga Judy Singer propuso que el autismo surge del cerebro que funciona de manera diferente a las personas no autistas.

Singer también resaltó que esto no es una falta, sino una diferencia. Desde entonces, la neurodiversidad se ha convertido en un movimiento, cambiando la forma en la que entendemos la variabilidad de formas de pensar y procesar la información.

Utilizar palabras como neurodivergente o neurodiversa puede ser una forma de desvirtuar la discusión sobre si el autismo o el TDAH son una enfermedad o un trastorno de salud mental. Estos términos tienen consecuencias sobre cómo se aborda la salud psicológica, ya que apuntan a que las personas simplemente tienen una manera diferente de entender e interactuar con el mundo, separándose de una escala peor-mejor.

Sin embargo, algunos argumentan que el término “persona neurodiversa” es aún mejor. Esta palabra se acoge o apuesta por admitir como iguales en valor de las distintas formas en que los individuos piensan y se comportan. En lugar de enmarcar una forma como típica y la otra como atípica, la “neurodiversidad” abarca un continuo de posibilidades.

Mujer preocupada mirando por una ventana
La neurodiversidad defiende que las diferencias cerebrales son normales, en lugar de deficiencias.

Personas neurodivergentes o neurodiversas

El término “neurodivergente” describe a las personas que procesan la información de una manera muy particular y se comportan de una manera no esperada o poco común. En esta línea, es factible discutir diagnósticos, como el autismo, fuera del marco de la significación clínica.

Según la organización benéfica ADHD Aware del Reino Unido, entre el 30 % y el 40 % de la población es neurodivergente. Sin embargo, al igual que con el término “neurotípico”, este no tiene un significado fijo. La neurodivergencia se presenta de muchas formas.

Así, las personas que presentan las siguientes condiciones pueden considerarse neurodivergentes:

  • TDAH: con frecuencia tienen altos niveles de energía, lo que puede causar hiperactividad y dificultad para quedarse quieto en la escuela o el trabajo. Por lo tanto, mantenerse enfocado u organizado también puede ser difícil. Sin embargo, estos rasgos también pueden significar que las personas con TDAH son espontáneas y dinámicas en sus interacciones sociales. Lo que para unas personas es agotador, para otras es estimulante.
  • Dificultades de aprendizaje: afectan la forma en que alguien aprende o recibe información. Por ejemplo, la dislexia afecta la capacidad de lectura de una persona, mientras que la disgrafía a la escritura y la motricidad fina. Las personas con estos diagnósticos no carecen de inteligencia o son incapaces de aprender. Simplemente, se benefician del aprendizaje de diferentes maneras a las establecidas formalmente.
  • Autismo: el autismo afecta a cómo alguien procesa la información sensorial y esto influye en cómo piensa y se comunica. Por ejemplo, una persona autista puede ser muy sensible a ciertos sonidos y ruidos o tener problemas para leer las señales sociales. Otras pueden tener intereses muy específicos y profundos. Los efectos varían mucho de una persona a otra.
  • Síndrome de Tourette: las personas con síndrome de Tourette tienen una afección neurológica que provoca que tengan movimientos o sonidos involuntarios, conocidos como tics.
  • Sinestesia: las personas con sinestesia experimentan los sentidos de diferentes maneras. Por ejemplo, pueden ver colores o formas cuando escuchan música o saborear ciertos sabores cuando escuchan palabras.
  • Algunos consideran que algunas formas de superdotación son también son neurodivergencia. Un ejemplo serían las personas con hipertimesia, ya que tienen una memoria muy precisa de sus propias experiencias de vida.

Como curiosidad, en un estudio de 2018 se compararon datos de Estados Unidos, India y Japón sobre los criterios que usan los médicos para hacer diagnósticos o dictámenes diferenciales de los trastornos del espectro autista. Los investigadores encontraron que, si bien muchos rasgos eran consistentes entre los grupos, otros dependían de la cultura.

Psicóloga con niña con autismo
El concepto de neurodiversidad ayuda a reducir el estigma sobre las diferencias en las formas de pensar y aprender.

Personas neurotípicas

Por otro lado, el término neurotípico describe a alguien que piensa y procesa la información de una manera esperada para su cultura y entorno. Así, las principales características de las personas que tienen un desarrollo neurotípico son las siguientes:

  • Alcanzan hitos del desarrollo en un momento similar al de otros niños, como aprender a hablar.
  • Tienen habilidades sociales u organizativas que son similares a las de sus otros compañeros.
  • Son capaces de tolerar algunas molestias sensoriales, como ruidos fuertes sin mucha dificultad.
  • Poseen la capacidad de adaptarse a los cambios en las rutinas.
  • Pueden concentrarse en clase o en el trabajo durante períodos prolongados.
  • Tienen intereses variados o pasatiempos típicos para la edad de la persona.

Una persona neurotípica no necesariamente tiene todos estos rasgos o en todas las situaciones. Por ejemplo, algunas personas sin autismo pueden sentirse abrumadas por ciertas experiencias sensoriales, como estar en una multitud. Algunos niños también tienen retrasos en el aprendizaje del habla u otras habilidades que no son el resultado de ningún diagnóstico.

Por lo tanto, el significado “neurotípico” también es subjetivo hasta cierto punto. Lo que la gente considera típico puede variar según el contexto.

Celebrando las diferencias

La forma en que las personas perciben y entienden el mundo y a quienes les rodean es una negociación constante de límites. Términos como neurodiverso y neurotípico pueden ayudar con esto. No obstante, hay que tener en cuenta que el concepto de lo que es típico también varía drásticamente según la cultura y los contextos dentro de esa cultura.

Las variaciones en el desarrollo neurológico se entienden mejor cuando somos conscientes de que existen predisposiciones orgánicas y genéticas muy diversas, que según el contexto pueden sentir mayor adaptación curricular y laboral. Contemplar y abrazar esas diferencias nos hace mejores personas y profesionales.

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