Nada mejora tanto a las personas como el amor - La Mente es Maravillosa

Nada mejora tanto a las personas como el amor

Cristina Roda Rivera 22 junio, 2016 en Psicología 4102 compartidos
Manos de una pareja

Posiblemente al leer este título quizás te hayas mostrado un poco escéptico. En un mundo donde las estrategias para lograr que las personas sean mejores están basadas en la competencia y la manipulación, la palabra amor parece demasiado “cursi” o “utópica”.

Pero en realidad, no hay otra vía para conseguirlo, más bien podría decirse que es la única que funciona y que nos transforma de verdad. Para transformar a las personas hay que amarlas.

Amarlas incondicionalmente no implica soportar situaciones que nos hacen infelices. Para eso están las despedidas, poner punto final a una historia también es un acto de amor, si sabes cómo hacerlo. Marina Abramovic y Ulay quisieron demostrarlo en la última performance que hicieron juntos como pareja sentimental y artística. Porque separarse no es dejar de amar.

En 1988 convierten su ruptura también en una obra de arte, una transformación emocional y espiritual y realizan su último performance juntos, llamado The Lovers, cada uno desde un extremo de la Gran Muralla China.

Él partió desde el desierto de Gobi, ella desde el Mar Amarillo e hicieron una larga caminata de 2500 km de recorrido para encontrarse justo en el centro de la muralla y despedirse dándose un último abrazo.

En 23 años no se volvieron a ver ni a comunicar y mucho menos a trabajar juntos. Eso fue hasta el momento en el que volvieron a encontrarse en una performance de la artista, que no sabía que su gran amor volvería a estar delante de ella. Sobran las palabras, cuando todo se dice con una mirada.

Si solo deseas cambiarle, déjalo ir

Amar es un acto de entrega incondicional, que no debe causar sufrimiento, pero que a veces implica incertidumbre y pasar por malos momentos. Eso se ejemplifica especialmente en el amor a nuestra pareja: con ella compartimos parcelas que otros no ven. Nos abrimos en cuerpo y alma, nos desnudamos ante el otro con miedo pero también con expectación.

Descubrimos cosas de nosotros mismos que no sabíamos que existían, pero el hecho de amar levanta pasiones, las más bellas y también en ocasiones las más temidas.

El concepto de amor romántico que nos han vendido nos frustra, porque nadie nos dijo que la convivencia pueda llegar a ser dura, que dudaremos del amor del otro y de quienes somos en numerosas ocasiones.

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El amor verdadero no es fácil ni difícil, pero requiere de compromiso, de pequeñas dosis de paciencia y de confianza. El amor que otra persona nos da no sirve para suplir nuestros vacíos emocionales ya que solo nosotros mismos podemos lidiar con ellos. Sin embargo, no es menos cierto que muchos de nosotros hubiéramos curado nuestras heridas con un simple gesto de cariño. Con un abrazo de esos que unen todas las partes que han saltado al chocar el todo contra el suelo.

Ama incondicionalmente y deja que las cosas sucedan

Muchas relaciones se rompen porque amamos “a medias”, porque utilizamos un sinfín de estrategias para que amar no se note tanto, no sea tan evidente. Dicen que cuando muestras tu corazón te muestras vulnerable y eso no es bueno, cuando realmente lo catastrófico es que un día nos vayamos sin “habérnosla jugado”.

Las personas están para amarlas incondicionalmente. Para amarlas y no para instrumentalizarlas para tu bienestar, para dar celos a alguien, para demostrar que has cumplido con lo esperado de puertas para fuera, cuando en la intimidad recurres a la indiferencia y a la distancia.

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Las personas están para amarlas, para sorprenderlas con pequeños detalles en el día a día. Qué importa su reacción, si puedes dar más de lo que estimas prudente, si para amar a alguien la prudencia no es una virtud, es solo un escudo.

Muchos de nosotros pasamos años en la escuela, nos relacionamos con un sinfín de personas y pasamos casi la totalidad de nuestra vida interactuando con los demás de una forma u otra: como hijos, madres, trabajadoras, esposos o hermanas y no hemos les hemos demostrado nunca, a las personas que nos rodean, lo importante que con para nosotros.

Desconocemos el valor sanador de un abrazo, de un beso en la mejilla, de un apretón de manos o de una sonrisa. Damos los detalles por hechos y dichos, cuando en realidad todo está por hacer y decir. Antes de preguntarte por qué van mal las cosas con alguien o por qué estás decidido “a tirar la toalla” en cualquier relación, piensa si alguna vez te has atrevido a amar incondicionalmente y acompañar de hechos este sentimiento.

Recuerda que las personas están para amarlas y que cuando ellas lo perciben, empiezan a producirse cambios que ninguna estrategia lógico-matemática o médica puede conseguir jamás.

Ama hasta el final e intenta saber cómo. Si en algún momento crees que no hay nada que hacer por la relación recuerda también que a las personas hay que amarlas también en las despedidas. Solo así se transformará el dolor en olvido y no en rencor. Las personas están para amarlas y las cosas para utilizarlas. Nunca a la inversa.

Cristina Roda Rivera

Psicóloga,Especialista Máster en Psicología clínica y social.

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