Nadia Murad, una historia de resiliencia

Raquel Lemos Rodríguez·
19 Marzo, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González al
19 Marzo, 2020
El miedo pudo haberla silenciado, pero Nadia Murad decidió alzar la voz por todas aquellas mujeres que todavía hoy son un botín de guerra. Su experiencia es una verdadera historia de resiliencia.
 

El día 5 de octubre del año 2018 Nadia Murad recibía el Premio Nobel de la Paz. Un reconocimiento merecido, pero detrás del que hay una realidad muy dolorosa. Porque a Nadia Murad la secuestraron, la humillaron, la vejaron… Pero en lugar de venirse abajo, sacó fuerzas para convertirse en una férrea defensora de los derechos humanos.

Lo que le ocurrió a Nadia Murad es una historia de resiliencia que se explica con todo detalle en su libro Yo seré la última. Un título contundente, de intenciones firmes y que define el carácter de esta Premio Nobel que hoy alza su voz bien alto para luchar contra el Estado Islámico. Esta es la historia que hizo que su vida cambiase por completo.

Silueta de una mujer

La violencia sexual como arma de guerra

Nadia Murad vivía con sus padres el Kocho, una pequeña aldea en la que su principal trabajo era la agricultura y la ganadería. Una vida tranquila y sosegada, hasta que el 15 de agosto del 2014 todo cambió.

 

El Estado Islámico llegó a Kocho de madrugada y cometió un genocidio atroz. Muchos hombres, mujeres y niños fueron asesinados sin miramientos.

La madre y seis hermanos de Nadia murieron. Pero, ella sobrevivió a la masacre. ¿La razón? La secuestraron y la convirtieron en un botín de guerra.

A partir de ese momento, la vida de Nadia fue un infierno. Sufrió todo tipo de violaciones en grupo y torturas. La quemaban con cigarrillos, la vendían, fue obligada a casarse con un yihadista que la golpeaba. A pesar de todo, Nadia Murad no se rindió y, aunque parezca sorprendente, esto fue lo que la salvó.

“La violación es un arma de guerra que destroza a las mujeres para siempre”.

-Nadia Murad-

El principio de una lucha contra el Estado Islámico

Nadia Murad logró escapar un día que sus secuestradores estaban despistados. No era la primera vez que lo intentaba. Pero en Mosul, donde se encontraba en ese momento, consiguió huir.

Se dirigió hacia una casa y una familia musulmana le abrió la puerta. Pero, no solo hicieron esto por ella. La ayudaron a llegar hasta la frontera. Ese sería el principio de su gran lucha.

 

Ella escapó, pero muchas otras jóvenes se quedaron allí. Sufriendo agresiones y torturas, violaciones a diario sin un mínimo ápice de esperanza. La vida de todas esas mujeres se rompía y Nadia Murad comprendió que tenía que hacer algo.

Tras lo vivido, no podía quedarse quieta y, mucho menos, callada. Así que comenzó su lucha contra el Estado Islámico.

Logró reunirse con su hermana en Alemania, lugar en el que reside actualmente. Viajó, y continúa haciéndolo, por todo el mundo para que su mensaje fuese escuchado hasta en la propia Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Sin embargo, una de sus frases que recogió el periódico BBC nos deja paralizados Todo el mundo sabe lo que es el Estado Islámico. Me escuchan con atención, pero no me prometen nada.

Símbolo del Premio Nobel
 

Una historia de resiliencia, un Premio Nobel de la Paz

A pesar de que Nadia Murad a veces se siente frustrada ante la complicada situación, su activismo ha sido recompensado con este Premio Nobel.

Sin embargo, para ella tan solo hay un objetivo y es poder hacer algo por todas las mujeres y niñas que continúan siendo esclavas sexuales hoy en día. Aunque todavía lidia con muchas dificultades, Nadia sigue siendo la protagonista admirable de una historia de resiliencia que ha estado llena de mucho dolor.

Como podemos imaginarnos, las amenazas que recibe son constantes. Pero tras todo lo vivido y sufrido, nada hay actualmente que pueda apagar la voz de Nadia Murad.

Lo más sorprendente de todo es que uno imaginaría que está siguiendo un tratamiento psicológico. Sin embargo, desde el periódico El Mundo afirman que no es así.

La historia de Nadia Murad es sorprendente, pero no podemos olvidar lo importante que es tras una experiencia tan traumática ponerse en manos de un profesional.

 

Las heridas pueden movilizarnos para luchar por una buena causa, pero estas no se curarán solo cuando se logre hacer justicia.

Esperamos que la fortaleza de Nadia consiga liberar a todas esas mujeres y niñas que todavía hoy están sometidas al Estado Islámico. Todas ellas son Nadia.

“La mujer y activista que soy hoy se debe al genocidio. Sé que el resto de mi vida está moldeado por lo que el ISIS le hizo a mi gente”.

-Nadia Murad-

 
  • Haynes, S. (2016). Nadia Murad, Survivor of ISIS Atrocities, Named UN Goodwill Ambassador. Time. Last modified September16.
  • Murad, N., & Clooney, A. (2017). Yo seré la última: historia de mi cautiverio y mi lucha contra el Estado Islámico. Plaza & Janés.
  • Shulman, M. R. (2017). Sentimentality Has its Place in Human Rights Activism: Nadia Murad Basee Taha’s Testimony and The Yazidi Story.