Nadie me hará creer que no merezco lo que quiero - La Mente es Maravillosa

Nadie me hará creer que no merezco lo que quiero

Cristina Medina Gomez 21, Noviembre 2015 en Emociones 17533 compartidos

Hay un dicho oriental que dice que es peligroso desear algo porque todo lo que se desea puede hacerse realidad. Yo no sé si esto es así, lo que sé es que no dejaré que nadie me haga creer que no puedo conseguir aquello que deseo y, mucho menos, que no me lo merezco.

Tenemos que saber quiénes somos y qué queremos ser, dado que es necesario saberlo para comenzar a construirnos desde ahí. Parece un enigma fácil, pero es muy complicado llegar a conocer qué queremos hacer con nuestra vida y ponerlo en práctica. Sin embargo, lograrlo implica saber dónde queremos ir y, al saberlo, lo que nos merecemos llegará solo.

Solo yo sé lo que me merezco

Nadie me va a conocer mejor de lo que pueda llegar a conocerme yo: soy yo quién sabe qué he vivido y cómo lo he hecho. Esta es la razón por la que, además, siempre pido que no me juzguen, porque las experiencias por las que he pasado son únicas y propias hasta llegar hasta dónde estoy.

Cuando consigues conocerte a ti mismo comienzas a establecer tus prioridades y a actuar conforme a ellas, marcas los límites y te descubres sabiéndote feliz con unas cosas e incómodo con otras. Es a partir de este momento cuando, además, sabes qué tienes que permitirte para disfrutar al máximo de tu vida y, cuando te permites lo que te mereces, atraes lo que necesitas.

Necesito lo que me merezco y solo puedo tenerlo por mí misma dándome la oportunidad de creer en ello. No quiero a nadie en mi vida que me haga creer que no merezco lo que necesito o que no estoy a la altura de ello. Quiero disfrutar de lo que deseo y lo que agradezco tener.

Pareja agarrados de la mano bailando

Merezco lo que quiero

Es probable que muchas veces hayas visto tu autoestima baja porque te han hecho creer que era así como tenías que verte o, incluso, cabe la posibilidad de que sin proponérselo también lo hayan conseguido. Sin embargo, cuanto antes aprendamos a darnos permiso para ser todo lo que podamos ser y lo queramos, antes nos sentiremos bien con lo que hacemos.

Ante situaciones malas seguro que hemos oído mil veces frases como: con lo que he hecho no me merezco esto, no necesito pasar por esto, no he hecho nada para que ocurra lo que está ocurriendo, etc. Pero, y si la cuestión es: ¿dónde tengo que poner el límite entre el aprendizaje y el dolor excesivo? 

Siempre he pensado que es más beneficioso mirar las situaciones desde el punto de vista de lo que estamos permitiendo: si permitimos que algo que creemos no merecer nos desgaste, estamos apoyando la idea de merecerlo; y, todos estamos aquí para garantizar que hemos vivido cada día cómo queríamos hacerlo.

Si me hace feliz, es para mí

Yo no me conformo con algo que no creo suficiente, no me quedo con menos de lo que de verdad pienso que me merezco: no es que quiera lo más bonito del mundo, quiero aquello y aquellas personas que hagan más bonito mi mundo. No necesito a alguien que me haga sentir lo contrario.

Es cierto que a veces estamos ciegos y no vemos más allá de la superficie. Por ejemplo, puede que hayas estado en una relación de pareja que la gente que tenías alrededor no aceptaba porque pensaba que no te la merecías.

Amigos sobre pelotas

En esos casos nos encerramos en nosotros mismos y no queremos escuchar cuando, muchas veces, deberíamos hacerlo porque si nos quieren querrán lo mejor para nosotros. Otras veces, la envidia puede estar jugando su papel en estas situaciones.

“Y sé feliz.

Pero no por alguien.

Tampoco por algo.

Quizás con alguien.

Nada de eso;

sé feliz porque al fin y al cabo es lo que te mereces.”

-Loreto Sesma-

Ante todo tengo que pensar en que lo importante es que me haga feliz, para que los que estén a mi alrededor también lo estén. Si me hace feliz es para mí, me lo merezco y tengo que luchar por ello.

Cristina Medina Gomez

Teóricamente filóloga y esencialmente humana, por lo que siempre busco encontrar en las palabras la manera de conocerme y, por qué no, de conocernos: a veces escribir no es brindar belleza, es hallar moldes emocionales que nos unan a los demás.

Ver perfil »
Te puede gustar