Nativos digitales: los primeros niños menos inteligentes que sus padres

13 Noviembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
La actual cultura digital está convirtiendo a nuestros niños y adolescentes en una generación menos inteligente que sus padres. ¿A qué se debe? ¿En qué estamos fallando?

Hipnotizados, obsesionados y, en ciertos casos, hasta idiotizados. Los niños y los adolescentes ven y entienden el mundo a través de las pantallas de sus dispositivos electrónicos, una tendencia que parece estar pasando factura a su cociente intelectual. Así nos lo dice al menos un estudio reciente: los nativos digitales, nuestra generación más joven, es de pronto mucho menos inteligente que sus propios padres.

El dato no es nuevo. En el 2009 el investigador político neozelandés James R. Flynn ya acuñó lo que conocemos como “efecto Flynn“, es decir, la inteligencia lejos de aumentar con los años, se está reduciendo. En el último siglo, nuestras habilidades cognitivas habían mejorado hasta 30 puntos, pero con la llegada del nuevo milenio no solo nos hemos estancado, sino que estamos retrocediendo.

Ahora, el investigador francés Michel Desmurget nos explica en su último libro La fábrica de cretinos digitales, algo aún más alarmante. Estamos depositando nuestro futuro en una generación que, por primera vez en la historia, presenta menos competencias intelectuales que los nacidos, por ejemplo, en la década de los 80.

¿Qué está sucediendo? ¿En qué estamos fallando?

Dos niñas con tablets

Nativos digitales, ¿quiénes son y por qué son menos inteligentes que sus padres?

Sabemos que las generalizaciones no son buenas. A menudo, al hacer uso de ellas se crean prejuicios y por ello, conviene aclarar antes de nada un aspecto. Las tecnologías no llegaron para sustituir las capacidades intelectuales ni para supeditarnos. Internet, y todo el universo digital, es posiblemente, uno de los mejores recursos creados por el ser humano. Supone un avance y un mecanismo poderoso de comunicación, conocimiento e, incluso, de cohesión social.

Tampoco podemos concluir con el hecho de que todos los jóvenes presentan un CI más bajo que las generaciones anteriores. Hay maravillosas excepciones.

Ahora bien, si hay algo que preocupa a educadores, psicólogos y sociólogos es el hecho de cómo este grupo social al que llamamos nativos digitales demuestran -por término medio- un claro retraso en su maduración neurológica debido a la temprana exposición a las pantallas digitales. Profundicemos un poco más para comprender este hecho.

¿Quiénes son los nativos digitales?

El término “nativo digital” fue acuñado en el 2011 con la publicación de un ensayo titulado La muerte del mando y del control, de Marc Prensky. Los definió como esa generación posterior a los millenials que han nacido y crecido en esta era en la que el progreso tecnológico y el mundo digital impregnan la cotidianidad.

Estas serían sus características:

  • Son la generación Z, es decir, jóvenes nacidos entre el 1995 y 2015.
  • Necesitan recibir información de manera rápida a través de sus dispositivos.
  • Prefieren las imágenes a los textos.
  • Tienden a la multitarea, pueden hacer muchas cosas a la vez, pero sin embargo les cuesta focalizar la atención en una sola área para resolver problemas simples.
  • Quieren resultados inmediatos. Se estima que su tiempo de atención y valoración de un estímulo es de 8 segundos. Es decir, si algo no les atrae durante ese intervalo de tiempo en el mundo digital, lo descartan.
  • Tienen poca resistencia a la frustración.
  • Se guían por los refuerzos inmediatos y los necesitan de manera constante.
  • Trabajan mejor a través de los dispositivos electrónicos, evitando el lápiz y el papel.
  • Socializan a través de las redes sociales y tienden a interpretar el mundo a través de este canal.
  • Son impacientes y priorizan el aprendizaje a través de las redes.

El uso de pantallas retrasa la maduración cerebral

El hecho de que en las últimas décadas el cociente intelectual se halla reducido drásticamente tiene su origen en la temprana exposición de los niños a las pantallas electrónicas. Así, según estudios como los realizados en la Universidad de Cincinnati (Ohio) nos demuestran esta asociación con los siguientes datos:

  • Los niños que son expuestos en la época de preescolar a las pantallas electrónicas evidencian un desarrollo mucho menor en la sustancia blanca del cerebro.
  • Esta área se relaciona con tareas del lenguaje y los procesos cognitivos.
  • Pasar de media entre 3 y 5 horas al día ante estos dispositivos se correlaciona con falta de atención, retraso en el lenguaje, problemas de conducta, resolución de problemas y baja de flexibilidad mental.
  • El uso intenso de la tecnología provoca que les cueste poder concentrarse en una única tarea, como resolver una multiplicación.

Nativos digitales que verán su futuro limitado

Michel Desmurget, autor del libro La fábrica de cretinos digitales, nos indica que estamos poniendo en riesgo el futuro de nuestros jóvenes. Ese retraso en su maduración, la dificultad para centrar la atención para crear, para pensar en el mundo y la realidad de una manera más original e innovadora son realidades que no todos los niños y los adolescentes logran desarrollar.

Todo ello revertirá en sus oportunidades futuras e incluso en el propio futuro de la humanidad. Desmurget enfatiza además la necesidad de que los nativos digitales se instruyan en áreas como la lectura, el arte, la música… Internet y la tecnología no es el problema, el problema reside en el uso que hacemos de ellas y en la exposición continuada de los niños a ellas.

“Los niños no son pantallas, sino personas y acción. Necesitan palabras, sonrisas, abrazos. Necesitan aburrirse, soñar, jugar, imaginar, correr, tocar, manipular, que les lean cuentos. Mirar el mundo que los rodea, interactuar. En el corazón de estas necesidades, la pantalla es una corriente de hielo que congela el desarrollo”.

-Michel Desmurget-

Niño representando a los nativos digitales

La inteligencia artificial ya piensa mejor que nuestros jóvenes

Llegará un momento en el que no necesitemos pensar, llegará un día en que la tecnología cubra el 90 % de nuestras necesidades. La inteligencia artificial, los bots, los códigos de programación se anticiparán incluso a nuestros deseos y nos resolverán los problemas más simples sin esfuerzo alguno. De hecho, en muchos ámbitos ya lo están haciendo sin que nos demos cuenta.

El progreso tecnológico es esperanzador y puede actuar como algo beneficioso para todos, es cierto. No obstante, necesitamos, por encima de todo, que la inteligencia humana esté siempre por encima de esa inteligencia artificial integrada en nuestros dispositivos.

Es urgente por tanto que los nativos digitales, esos jóvenes que ahora ven el mundo a través de sus móviles, desarrollen no solo mejores competencias intelectuales que sus padres. Es prioritario que den forma a nuevas habilidades para que el progreso tecnológico esté siempre a favor del ser humano, no en su contra.

  • Desmurget, Michel (2019) La fábrica de cretinos digitales. Madrid: Península
  • Hutton JS, Dudley J, Horowitz-Kraus T, DeWitt T, Holland SK. Associations Between Screen-Based Media Use and Brain White Matter Integrity in Preschool-Aged Children. JAMA Pediatr. 2020;174(1):e193869. doi:10.1001/jamapediatrics.2019.3869