Neofilia, la obsesión por la novedad

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 3 julio, 2018
Alejandro Rodríguez · 3 julio, 2018

Nuestra cultura nos empuja cada vez más a querer tener constantemente lo último, lo más nuevo e increíble. Vivimos en una época en la que hay una sobreabundancia tanto de recursos como de información. En este contexto, surge la neofilia (la obsesión por la novedad), un rasgo de personalidad que va adquiriendo cada vez más importancia.

Las personas con esta tendencia desmesurada pueden obsesionarse por tener siempre los últimos aparatos electrónicos, por vivir nuevas experiencias o por conocer toda la información posible sobre un tema. Algunos de sus conductas más características son el inconformismo y el deseo de salir de la rutina de manera constante.

La neofilia fue un término creado y popularizado por varios autores en la segunda mitad del siglo XX. Entre ellos, se encontraban J. D. Salinger con su cuento Hapworth 16, 1924 (en 1965), y Christopher Booker con un libro titulado Los Neofílicos (en 1969). Desde entonces, su relevancia no ha dejado de crecer.

En este artículo estudiaremos las características de la neofilia. Además, plantearemos la pregunta de si se trata de un rasgo problemático; o si, por el contrario, poseer esta cualidad puede ser una ventaja para quienes la tienen. Profundicemos. 

Características de la neofilia

La obsesión por la novedad implica una serie de rasgos que suelen presentarse al mismo tiempo en las personas que la sufren. A continuación veremos cuáles son los más importantes de todos ellos.

Hombre comprando con un móvil

1- Capacidad de adaptación

Debido a que las personas con neofilia necesitan buscar constantemente nuevos estímulos, son capaces de adaptarse a los cambios de manera más rápida que la mayoría de la gente. Este primer rasgo es en general muy positivo: gracias a él, los neofílicos pueden desarrollar cualidades como la resiliencia más fácilmente.

2- Rechazo por la rutina y la tradición

Es lógico pensar que, para una persona con una obsesión por la novedad, la rutina pueda convertirse en su peor enemigo. Para estas personas, hacer lo mismo día tras día es uno de sus mayores temores. Y es que, aunque a nadie le gusta quedarse atrapado realizando las mismas tareas una y otra vez, para un neofílico esta situación es especialmente dolorosa.

Por eso, alguien con neofilia tenderá a buscar estimulación constante y a buscar maneras de escapar de su rutina. Además, se sentirán atrapados en situaciones en las que tengan compromisos muy fuertes que mantener. Esto les supondrá una desventaja a la hora de, por ejemplo, buscar un trabajo estable o tener pareja formal.

Por otra parte, las tradiciones tampoco encajan bien en los esquemas mentales de los neofílicos. Estas personas no aceptan que algo deba hacerse de determinada manera solo porque siempre haya sido así. Por lo tanto, tienden a ser más creativos y a innovar; esto puede compensar algunos de los otros rasgos más negativos.

3- Búsqueda de la novedad

A pesar de estar muy relacionado con el rasgo anterior, la búsqueda de la novedad es tan importante para las personas con neofilia que merece ser estudiada aparte. Para estos individuos, la necesidad de experimentar cosas nuevas puede llegar a convertirse en su mayor deseo, hasta el punto de poder transformarse en una obsesión.

Las nuevas experiencias pueden llegar a ser adictivas. Debido a que liberan ciertos neurotransmisores en el cerebro, son capaces de modificarlo de manera permanente. Así, el neofílico necesitará experimentar sensaciones más extremas cada vez para sentirse bien.

Por eso, no es raro encontrar a adictos a la novedad probando todo tipo de actividades, sustancias y modas peligrosas. Algunos, por ejemplo, se dedican a realizar deportes extremos de formas arriesgadas. Incluso, pueden acabar bajo los efectos de las drogas o la comida excesiva.

Sin embargo, en su justa medida, este rasgo puede ser beneficioso, siempre y cuando se canalice de manera adecuada el impulso que se experimenta por conocer y descubrir lo novedoso.

Hombre saltando al mar

4- Tendencia al aburrimiento

Una persona con neofilia necesita probar constantemente cosas nuevas. Por eso, suele costarles prestar atención a lo mismo durante mucho tiempo. Ya se trate de un móvil, de una pareja o de un trabajo, sus ansias de estimulación les empujarán a abandonar lo conocido en busca de pastos más verdes.

Por supuesto, esto trae algunas consecuencias negativas a los neofílicos. Tienden a ser personas solitarias, ya que no aguantan estar constantemente con la misma gente. También les cuesta alcanzar metas que requieran un esfuerzo constante, o conseguir puestos de trabajo estables por los que otras personas matarían.

Si te identificas con los rasgos que hemos descrito en este artículo, debes saber que ser neofílico no tiene por qué ser malo. La clave para que se convierta en una ventaja y no en un inconveniente es saber canalizar tu necesidad de buscar siempre la novedad. Si consigues concentrarte lo suficiente como para mejorar en las áreas claves de tu vida, el deseo de tener estimulación constante no debería suponerte un problema muy grave.