No dejes que el pasado te quite demasiado del hoy

Cristina Medina Gomez · 1 abril, 2016

Circula el rumor de que existen dos tipos de personas en esta vida: las que ordenan los libros de mayor a menor y las que no, las que necesitan 10 alarmas para despertarse o las que con una ya están activas. También, por qué no, las que son de mirar hacia la historia de su pasado constantemente y las que se afianzan en el tópico del “carpe diem“.

La virtud, sin embargo, es probable que como advertía Aristóteles se encuentre en el punto medio de estas cuestiones: tal y como comentaremos, la historia de tu pasado se merece que no la olvides por muy mala que creas que haya sido y el hoy necesita ser aprovechado pero racionalizando las acciones que llevas a cabo, confiando en lo que puedes construir para el mañana.

No dejes que el pasado te encadene

Si eres de la clase de personas a las que el pasado les ocupa demasiado tiempo del aquí y ahora y sientes incluso que te encadena, es beneficioso que comiences por buscar una forma de liberarte. Soy plenamente consciente de que cuando el pasado nos ha machacado duramente, resulta muy complicado recuperarse de los golpes y mirar hacia adelante con valentía.

Mujer con la mano sobre los ojos

En este sentido, cada uno de nosotros tiene un pasado diferente cuya magnitud solo podemos juzgar nosotros mismos: quizá lo que hayas percibido como el peor momento de tu vida sea para otro algo sencillo de superar y al revés. Todos nos hemos visto encadenados alguna vez, paralizados ante situaciones que creíamos más fuertes de lo que podíamos aguantar y, sin embargo, hemos podido con ellas y tú también podrás.

“El pasado es muy útil, pero sólo cuando puede enseñarnos algo acerca del presente. El Presente es lo que cuenta.”

-Elizabeth Kostova-

Otras veces no nos empujan hacia atrás los acontecimientos negativos sino justamente lo contrario: hemos vivido meses e instantes tan buenos que nos cuesta trabajo pensar que puede haber algo mejor cuando se han acabado. No obstante, eres la única persona apta para coger las riendas de tu vida y seguir creando momentos que puedan hacerte feliz en el presente.

El presente es una nueva oportunidad

El presente es tu gran oportunidad de tal manera que la voluntad de despertarte un día y colocarte unos zapatos nuevos para afrontar lo que te ocurre de otra forma distinta está en ti. Así, el presente se convierte en una oportunidad para darle al pasado el sitio que se merece y abrirte a nuevas experiencias.

El presente es una ocasión ideal para conocer gente nueva que te enriquezca como persona y que te de la vitalidad y energía que anhelas: se trata de dejar de buscar allí dónde una vez te viste bien pero ya no, consiste en aprovechar un nuevo capítulo que te ayude a cerrar los anteriores que dañan.

“Si no somos corresponsables del pasado,

tampoco tendremos derecho a reclamarnos legítimos propietarios del futuro.”

-Fernando Savater-

El tiempo cicatriza heridas del pasado, te impulsa a perdonar lo que pensaste que nunca podrías perdonar, te obliga a enfrentarte ante el duelo de una despedida, te muestra el valor de los momentos fugaces de felicidad y, sobre todo, el tiempo te enseña inapelablemente a proyectar la mirada hacia el hoy y el mañana. 

Mujer libre con pájaros

Al cambiar las cosas no es necesario perder el pasado

Cuando nos referimos a “dejar atrás” tu pasado no queremos que lo interpretes como olvidarte de él: está bien recordar que tienes un pasado porque esa es tu historia y no tienes que perderla, solo queremos decirte que como tal puedes volver a ella únicamente cuando vaya a aportar algo a tu presente.

“El pasado es lo que recuerdas, lo que imaginas recordar, lo que te convences en recordar,

o lo que pretendes recordar.”

-Harold Pinter-

Queremos decir que es importante que el pasado no te quite demasiado del hoy porque cada cosa tiene su momento y su espacio, de lo contrario cuando quieras darte cuenta tu futuro seguirá siendo pasado: no tienes que olvidarte nunca de las enseñanzas que has recogido de tus anteriores pasos, pero permite que tus pies sigan caminando.

El presente tiene un valor inestimable porque siempre es una etapa sin forjar y que te pertenece por completo: para evitar sentir un hoy vacío autorízalo a construirse al mismo tiempo que tú. Sé quién de verdad quieres ser y acepta lo que una vez fuiste y ya no eres. En eso consiste: en comprender que no somos los mismos, que es evidente que tenemos un pasado, pero no está esperando el presente ante nuestros ojos.