No desvíes tu mirada para silenciar lo que sientes

No desvíes tu mirada para silenciar lo que sientes
Gema Sánchez Cuevas

Revisado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas.

Escrito por Equipo Editorial

Última actualización: 21 mayo, 2021

No me mires así. Por favor. Baja tu mirada. ¿Es que no lo ves? Me miras de una manera que me llegas al alma. No sé que tienen esos ojos que hablan por ti. Te miro y sé lo que sientes, no hace falta que salga ni una sola palabra de tu boca.

¿Pero cómo es posible que tu mirada diga tanto? Quizás solo me lo dice a mí. ¿Acaso seré yo que tengo un don especial para interpretarla? Siempre he supuesto que tenias la habilidad de expresar todo un universo de emociones solo con tus ojos, pero quizás soy yo el que es capaz de descifrar lo que tu mirada sugiere.

¿Será cierto lo que pienso de su mirada?

¿Pero estaré en lo cierto o estaré mezclando mis deseos y mis miedos con la realidad?, ¿acaso no estaré imaginando lo que creo que quieres decirme?

¿Por qué sigues mirándome así? No quiero ver lo que tus ojos me están pidiendo. ¡Ah! ¡Ya sé! Bajaré la mirada. Me distraeré con el móvil. El éxito del móvil radica en que te permite desconectar de las miradas que tienes a tu alrededor, de las miradas que te están pidiendo que las mires, de las miradas que quieren interaccionar contigo.

Solo con bajar la mirada y el dolor, la esperanza y la tristeza ajena desaparecen. Nadie te juzgará por mirar una pantalla. ¿Acaso no lo hacen ellos también? ¡Vaya! Te he vuelto a mirar. Sigues mirándome así…

Chica mirando a su pareja

No sé que tienes pero me remueves el alma. ¿Por qué me provocas emociones sin mi permiso? ¡No las puedo evitar! Ah sí, solo tengo que desviar la mirada de nuevo. Ojos que no ven…

¿Es que no ves que tu mirada despierta mi compasión? Sí, tu mirada acompañada de tu silencio. ¡Ahora tendré que hacer algo! No me mires así, que sé lo que te pasa y no puedo evitar sentir lo mismo que sientes tu. ¡Hala, ya está! Toma un poco de mi lasaña, pero saboréala, sabes que es mi plato preferido y que tengo mucha hambre…

Solo te pido una cosa a cambio, deja de mirarme así, por favor…

Lo que hacemos, lo que decimos, lo que dejamos de hacer y lo que callamos tienen un impacto emocional en los demás.

¿Por qué la mirada de los demás nos genera emociones?

El mecanismo responsable de la empatía que sentimos tiene un nombre y se llama sistema límbico. El sistema límbico es una compleja estructura cerebral que gestiona muchísima información. El sistema límbico, en esencia, es el encargado de despertar, apagar y gestionar nuestras emociones en función de la información que nuestros sentidos perciben.

mirada iluminada por arco iris

Una mirada, una canción, un dolor punzante o el olor a café recién hecho son detectados por nuestros sentidos, dotados de significado por nuestro córtex y de emoción por nuestro sistema límbico.

Nuestra estabilidad emocional depende, en gran parte de las relaciones que establezcamos con las personas que nos rodean.

Pero el sistema límbico tiene una característica que le hace muy especial. Nuestro sistema límbico es una estructura abierta que puede entrar en resonancia con el sistema límbico de nuestro interlocutor, de tal manera que podemos llegar a sentir exactamente lo mismo que él. Gracias a este complejo sistema, podemos sentir empatía, entristecernos con el llanto de nuestro hijo, alegrarnos con el éxito de nuestra pareja y exaltarnos ante el gol de nuestro equipo de fútbol preferido.

La persona emocionalmente más expresiva acabará contagiando sus emociones a su interlocutor

No lo olvides, la próxima vez que alguien te esté mirando, no desvíes tu mirada para silenciar lo que sientes. Mira a los ojos de la gente y sabrás lo que ellos sienten y la emoción que están provocando en ti.


Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.