No es lo mismo estar solo, que sentirse solo

12 Marzo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga María Vélez
Si estás leyendo esto, probablemente te hayas sentido, o te estés sintiendo, solo. Por eso, sabrás que no es lo mismo sentirse que estarlo, que no es lo mismo la soledad deseada o buscada, que la soledad impuesta o no controlada.

Vivimos en un tiempo en el que estamos sufriendo una serie de cambios que nos llevan a estar más solos: envejecimiento de la población, cambios en las relaciones sociales, aumento de familias monoparentales, aumento del número de personas que quieren vivir solas o demandas sociales que implican aislamiento. Sin embargo, no es lo mismo estar solo, que sentirse solo.

La soledad no implica que haya un aislamiento social objetivo. Según algunos autores, la soledad tiene un componente emocional, ya que es una experiencia desagradable, aparte del componente cognitivo por el que se percibe una disminución de las relaciones sociales o que estas son inadecuadas.

Se ha visto que el sentimiento de soledad se predice mejor por el nivel de satisfacción subjetiva en las relaciones que por la frecuencia de contacto.

Mujer triste

¿Qué es la soledad?

La soledad puede definirse de diferentes formas según lo que provoca esa situación o sensación:

  • Estar solo: en este caso, la persona se encuentra físicamente sola; puede ser solitaria, pero no experimenta sentimientos de soledad. Este estado puede ser voluntario, pudiendo elegirlo porque quizá prefiera estar solo a estar con otras personas. Es decir, se trata de aislamiento social por elección.
  • Soledad: en este estado, la persona experimenta la necesidad o el deseo de contactar con otros, pero es incapaz de hacerlo. Quizás las condiciones permitieran ese contacto social, pero la persona siente cierta inseguridad, causando o contribuyendo a la soledad. Además, se experimentan sentimientos de inutilidad, rechazo, falta de ánimo, hipoactividad, escaso contacto ocular… Es decir, el aislamiento no es por elección, sino por no sentirse capaz.
  • Soledad positiva: a veces las personas necesitan pasar tiempo solas como una forma de descansar; en estos casos, la soledad es agradable. Se siente como una oportunidad para cargar las pilas, para promover la creatividad y para conectar con uno mismo.
  • Enajenación: en un caso más extremo de soledad, la persona siente un vacío interior que le separa de su propia identidad. Es como si la persona desconectara de sí mismo, lo que le lleva a desconectar de otros.

¿Cómo afecta sentirse solo?

Sentirse solo es una sensación muy desagradable que nos puede invadir a pesar de estar rodeado de personas que se preocupan por nosotros, pero demás puede suponer un problema más serio. De hecho, se puede tratar de un trastorno al que generalmente no se le presta la suficiente atención.

Quienes lo sufren no suelen comunicarlo, ni siquiera admitir que sea el origen de su estado de ánimo. Es difícil reconocer y aceptar esa sensación de soledad cuando es indeseada debido a que genera sentimientos de vergüenza y, especialmente, de dificultad para superarla.

La principal complicación de sentirse solo es que habitualmente, cuando uno se siente así, no va en busca de ayuda especializada; quien lo siente no lo trata como algo patológico, sino como una característica normal de la vida.

En cuanto a sus consecuencias, más allá de las emocionales, se ha considerado la sensación de soledad como un factor de riesgo de morbimortalidad. Es decir, para patologías que pueden llegar a ser mortales o realmente dañinas.

Entre ellas, se ha relacionado la soledad con alteraciones en la salud física. De manera concreta, con enfermedades cardiovasculares, trastornos de la alimentación o trastornos del sueño. En cuanto a la salud mental, la soledad se relaciona con un aumento de la depresión, abuso de alcohol y otras drogas e, incluso, con el suicidio.

Mujer sola mirando una flor

¿Cómo se puede solucionar?

Aunque resulte muy difícil asumir la sensación de soledad y, más aún, ponerle remedio, se puede tratar de cambiar la percepción que se tiene hacia la soledad.

En primer lugar, habría que identificar el origen de esa sensación y una forma puede ser plantearse qué te haría falta para dejar de sentirte así. Una vez se identifiquen los motivos, habría que pensar qué se puede hacer para solucionarlo. ¿Mejorar las habilidades sociales? ¿Encontrar nuevos amigos? ¿Realizar actividades en grupo?

Una recomendación podría ser invertir tiempo en ayudar a otros; por ejemplo, mediante un voluntariado. Esta tarea puede incrementar la sensación de utilidad para otras personas, pensar que nuestra presencia es importante para otros. Es importante mantenerse ocupado para intentar pensar en otros asuntos y disminuir el tiempo que se dedica a pensar en la soledad.

Otra opción es empezar actividades que se realicen en grupos. Apuntarse a clases de baile, de pintura, clubs de lectura… es una forma de disfrutar del tiempo y, a la vez, de hacer nuevos contactos e invertir tiempo en compañía.

Además, hoy en día tenemos la opción de hacer contactos de forma online. Existen muchas plataformas para conocer a nuevas personas basándonos en nuestras necesidades y gustos personales. En definitiva, buscar la opción que mejor se adapte a nuestras necesidades y gustos, pero sobre todo intentar cubrir el vacío sentido, sin miedo a asumirlo.

  • Carvajal-Carrascal, G. & Caro-Castillo, C. V. (2009). Soledad en la adolescencia: análisis del concepto. Aquichan, 9(3), 281-296
  • Rubio, R. (2001). Un estudios sobre la soledad en personas mayores: entre el estar solo y sentirse solo. Revista multidisciplinar de gerontología, 11(1), 23-28.