¡¡No leas porque te estaré mintiendo!!

Raquel Muñoz Jorge · 18 diciembre, 2013

 

 Algunos estudios revelan que cada día oímos o leemos más de 200 mentiras. ¿Será esto verdad?. Yo creo que pueden ser algunas más, no hablo de la mentira explícita que decimos por múltiples motivos como querer conseguir algo, para ahorrar tiempo, para no lastimar a alguien o porque sabemos que no seremos descubiertos. Me refiero a la mentira implícita o deducible en muchas situaciones de nuestra vida diaria. Esa mentira no sólo se ciñe al hecho de decir cosas que no son verdad. También mentimos al ocultar información. Podemos mentir sin utilizar las palabras, a través de una sonrisa falsa cuando saludamos a nuestro vecino, si ese que no nos cae bien, o mediante el método estrella del momento actual , que es el uso de las redes sociales. Esas que a veces disfrazan nuestra apariencia y estado emocional real.

En ese sentido, en una encuesta realizada recientemente a 2000 usuarios de Facebook, el 80 por ciento reconoció mentir en al menos una información que publica en la red social. Y no es extraño ¿acaso publicamos que estamos tristes o que nos va mal?. Pero en cambio sí publicamos la exquisita comida que vamos a comer, ¡a nadie se le ocurre publicar un asado quemado!. ¡O la famoso foto de este verano!. Imagen de los pies tranquilos y relajados en la playa. ¿Por qué nadie publicó la tensión del brazo al sujetar constantemente el bolso de playa donde estaba nuestro iphone? Ya que estábamos viendo gente vestida bañándose en la playa. Y por alguna extraña razón solemos desconfiar de la gente que se baña vestida en la playa. ¡¡¿Quizás porque tienen bolsillos para llevarse nuestro querido iphone?!!

También en Twiter pretendemos proyectar una imagen ideal de nosotros mismos. Según  científicos británicos, fingimos ser intelectuales para parecer más atractivos sexualmente a las parejas potenciales. Dos tercios de los encuestados afirman que los atrae el intelecto, y el 70% dice que prefiere la inteligencia a la belleza de su pareja. Desde luego esta red es ideal para conseguir ser mas inteligentes, más ocurrentes y más creativos.

Tal vez la pregunta “¿por qué mentimos?” nunca pueda ser contestada sino con medias verdades. Pero creo que la PNL, nos puede ayudar a responder algunas incógnitas. Es una buena herramienta para poder entender y precisar la forma como nos comunicamos y cómo seleccionamos a partir de todos nuestros pensamientos aquella información que queremos sea visible en la punta del iceberg.
 


Habitualmente en un proceso de comunicación se manifiestan 3 tipos de patrones linguïsticos. Según el Metamodelo del Lenguaje:

1. Generalización: la persona filtra sus experiencias sólo considerando aquellas evidencias que confirman una regla general y evitando considerar matices o excepciones a la regla. Es aquí cuando aparecen los llamados cuantificadores universales (siempre, nunca, todos, nadie, etc). Un ejemplo: ”¿Por qué todas las personas son diferentes en las redes sociales?”. Seguro que este sería un buen Tweet. Bien aunque prime una deseabilidad social por nuestra parte (ocurrencia y creatividad) seguro que hay personas auténticas en las redes sociales.

2. Omisión: en este caso la persona omite información, dando por hecho que el interlocutor ha ententido "lo faltante". Pueden haber omisiones verbales, de sustantivo o comparativas (mejor, peor, etc), entre otras. Esta es una de las más utilizadas en las redes sociales quizás en Twitter por tener que ceñirnos a unos caracteres determinados o en facebook omitimos la información que no es ideal. Un ejemplo:"Lo mejor del día”:(Seguido de la imagen de una magnífica pizza muy apeticible). Pero omito la foto de mi cocina sucia y con olor a quemado por la cual hoy he tenido que pedir comida a domicilio.

3. Distorsión: por último, la persona hace interpretaciones distorsionadas sobre algo que sucedió o que podría suceder. Aquí se producen fenómenos como lecturas mentales, relaciones causales, entre otras. Un ejemplo:"¡¡Qué feliz se ve a Eva con su novio!!. ¡¡ Seguro que nunca discuten!! o del tipo ¡¡¡Que ocurrente es!!! ¿Cómo se le ocurrirán esas cosas? Bien otra vez estamos idealizando la imagen o el tweet, ya que Eva si discute con su novio y desde luego no siempre somos tan creativos con nuestros tweets porque sino ¡¡no existiría el RT!!(que es una forma de comunicar cuando no tenemos esa inspiración divina).

Este metamodelo del lenguaje puede acercarnos a comprender por que desde lo que pensamos hasta lo que decimos seleccionamos mucha información, y lógicamente como un iceberg solo hacemos visible aquella que queremos hacer llegar a los demás  ya sea por deseabilidad social,  porque queremos proyectar una imagen idílica de nosotros mismos, quizás más felicidad en facebook y más intelecto en twitter . Al fin  y al cabo el hombre es un animal social que siempre busca la aprobación del grupo. O también puede ser porque sería imposible decir constantemente todo lo que pensamos (la verdad)¿Qué pasaría si dijéramos todos nuestros pensamientos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos?

En primer lugar no nos hablaríamos con nadie porque seguro que a más de uno ofenderíamos además de que no sería la imagen ideal , porque queramos o no y aunque sea una generalización:

“Nadie es perfecto” Además de que estaríamos todo el rato hablando. ¡Uf! ¡Agotador.!

Ahora sí, te pido disculpas si en algún momento a lo largo de este artículo te he mentido por omisión, generalización o distorsión, no era mi intención, puede que tan solo quisiera proyectar un poco de desabilidad social, quizás en el fondo de mi iceberg lo que anhelo es parecer más feliz en facebook y más lista en twitter, ya que sinceramente, ni soy gurú en nada , ni experta en muchas cosas, tan sólo soy una psicóloga común que intenta superarse a si misma.

Imagen cortesía de Dmytro Pylypenko