No puede impedirse el viento, pero sí construir molinos

Cristina Medina Gomez · 23 septiembre, 2016

Como todos sabemos, existen ciertos molinos que se han servido siempre del viento para algún fin específico, como la obtención de cereales. Aquellos se caracterizan por aprovechar la dirección y la fuerza del viento para producir trabajo, de tal forma que la energía resulte útil.

Metafóricamente a lo largo de nuestra vida nos vemos obligados a construir molinos que nos ayuden a ubicar ese viento, el cual no siempre se mueve como nos gustaría. De hecho, muchas veces querríamos detenerlo y no somos capaces: a veces el viento nos da de cara y nos impide ver claramente, otras nos empuja desde la espalda hacia donde no queremos ir.

La adversidad descubre fuerzas no percibidas antes

¿Cuántas veces hemos superado un momento complicado? Parece un tópico, pero es real: no hay tempestad que no tenga fin y no hay viento que no amaine en algún momento. Después del torbellino llega la calma y es de suma importancia el plan que tracemos para salir de él.

“Los obstáculos no tienen que detenerte. Si te encuentras con un muro, no te des la vuelta o te rindas.

Averigua cómo escalarlo, atravesarlo o rodearlo”

-Michael Jordan-

mujer en un mar frío

Cuando la adversidad se apodera de los días tenemos la sensación de vivir en una constante desgracia que nos impide lograr objetivos y ser felices. Ocurre, por ejemplo, en los momentos en los que una enfermedad nos ataca o sufrimos un fracaso personal, llenándonos de desesperanza, tristeza o impotencia. Nadie puede escapar de enfrentarse a una adversidad alguna vez.

Al igual que nadie escapa de ella, tienes que saber que todos llevamos dentro un héroe que se fortalece ante los obstáculos. Este héroe es capaz vislumbrar luces a través de las sombras y de encontrar fuerzas que no creeríamos tener.

Recuerda que el avión despega contra el viento

Para ver algún foco de esperanza entre tanto desconcierto es bueno aprender primero a separar el obstáculo principal de todos aquellos pequeños inconvenientes que lo hacen más difícil. Una vez hecho esto, será más sencillo construir el molino adecuado que nos mantenga en equilibrio al soplar el viento en contra.

En este sentido, recuerda que un avión despega peor si tiene el viento de cara. Los pilotos de avión prefieren hacerlo aprovechando la fuerza del viento, pues así la velocidad y el impulso requiere menos esfuerzo. Así, localizan el objetivo y usan su posición adversa a su favor.

“Una desgracia nunca es maravillosa. Es un fango helado, un barro negro, una escara dolorosa que nos obliga a escoger: someterse o sobreponerse.

La resiliencia define el resorte de los que, habiendo recibido un golpe, han podido sobrepasarlo.”

-Boris Cyrulnik-

Nosotros podemos hacer algo parecido si nos valemos de la capacidad innata de resiliencia. Es decir, el interior de cada persona dispone de los medios para afrontar un mal momento y fortalecerse con su travesía él. Piensa que gracias a los contratiempos negativos que desarrollamos herramientas y habilidades, ganando en equilibrio emocional.

La resiliencia nos ayuda a ser positivos y a entender que si otras veces hemos superado el dolor, podemos volver a hacerlo. Para ello, es bueno que trabajemos con las emociones negativas y no tratemos directamente de ignorarlas, pues también son necesarias: llorar no está mal, gritar nos desahoga y reconocer lo que nos pasa nos hace humanos.

El héroe que hay en ti

Pase lo que pase, no te olvides nunca del héroe del que hablábamos antes y que está en ti. Ese que se presenta en forma de valentía y derrota todos los miedos. Aquel que no deja que el viento lo arrastre por el suelo, sino que se levanta y continua. Piensa en que vas a salir de ahí, en que dejará de hacer frío, porque en tu mano está resistir y espantarlo: habitualmente mucho de él es fantasma.

hombre-mariposa

Rodéate de otras personas que te den el calor que necesitas. Esas que puedes agarrar bien fuerte de las manos para superar el bache. Seguramente no vayan a dejarte solo, sino que te sentirás arropado hasta que encuentres tus propias fuerzas para crear nuevas metas. Al final, te conocerás como antes no lo habías hecho. Te sentirás agradecido y sabrás que ni el más terrible de los vientos puede contigo.

“Nada hay más admirable y heroico, que sacar valor del seno mismo de las desgracias,

y revivir con cada golpe que debiera darnos muerte.”

-Louis Antoine Caraccioli-

En los peores casos es en los que más aprendemos de nuestros límites. Y, en definitiva, existe la posibilidad de caer ante la adversidad porque también hay forma de salir de ella.