No se puede posponer cuando se decide mudar la piel

Arantxa Alvaro Fariñas · 1 marzo, 2016

El famoso creador de la marca de vehículos Ford, Henry Ford, decidió, para que la empresa fuera más productiva, dividir la línea de montaje en 84 pasos distintos y a cada trabajador se le entrenó para hacer uno de esos pasos. Todos hacían una única tarea, por lo que no podían cambiarla por otra que les gustase más, quedando sin la posibilidad de posponer aquellas que les resultaban más desagradables

Pero, este método ocasionó que los trabajadores dejaran la empresa, ya que caían en la rutina y se aburrían. Efectivamente, posponer algo o querer dejar de hacerlo, a menudo suele venir dado por lo cansina que puede ser una rutina demasiado estricta.

Retrasamos las cosas que tenemos que hacer por muchas razones: pereza, miedo a salir de nuestra zona de confort, estrés derivado de la rutina. Pero, cuando hemos decidido cambiar nuestra vida, mudar la piel, no podemos dejar nada para mañana, no nos podemos permitir posponer nuestra felicidad.

“No hay pasado, ni futuro, todo fluye en un eterno presente.”

-James Joyce-

El hecho de posponer tareas supone un comportamiento que puede crear ansiedad por todas las cosas que dejamos de hacer. La razón por la que retrasamos determinadas actividades es porque asociamos la tarea a algo incómodo, a un cambio o a un desafío. Así, enseguida juzgamos esa tarea como aburrida, difícil, imposible o simplemente incómoda, con lo cual ya tenemos la excusa perfecta para evadir la responsabilidad.

Reloj de arena

Salir de la zona de confort significa no posponer

Las técnicas de coaching son una excelente forma para ayudarnos a salir de nuestra zona de confort. Requieren que no se posponga nada, que haya unos pasos a seguir para alcanzar un objetivo y que cada paso se realice. Porque al final, lo que está en juego es lograr hacer realidad un sueño, un objetivo vital o profesional.

En el coaching se conoce como zona de confort a un conjunto de límites que nos ponemos cada uno de nosotros y que confundimos con el marco de nuestra existencia. Nos acomodamos en una determinada forma de vida, renunciando a tener iniciativas propias para retomar el control de nuestra existencia. Durante un proceso de coaching, que suele ser corto y sencillo, un coach nos puede ayudar a salir de esa zona de confort con una serie de técnicas.

Nuestra zona de confort suele estar definida por las cosas que nos gustan y las que no nos gustan, por lo que uno de los primeros ejercicios para definir esa zona de confort y evitar posponer nuestras acciones, es hacer un listado con las cosas que no nos gustan y por las que de alguna manera tenemos que pasar.

“Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad o la energía atómica: la voluntad.”

-Albert Einstein-

Por ejemplo, si no te gusta hablar en público quizás sea bueno que hagas una pequeña prueba para hablar ante unas pocas personas. Quizás no te aporte ningún beneficio directo, pero será un paso importante para comenzar a salir de tu zona de confort. Se trata de ir probando pequeñas cosas, que nos hagan sentir una cierta incomodidad, porque esa incomodidad es una señal clara de que estamos saliendo de nuestra zona de confort.

Por lo tanto, si nos fijamos un objetivo vital o profesional, es necesario que tengamos el valor de superar esa incomodidad, de no posponer. Para ello, ayuda mucho el apoyo de un coach porque nos guiará en nuestro camino y nos reforzará en el momento en que atravesemos el umbral de nuestra zona de confort.

Dibujo con un circulo señalando en su interior la zona de confort

¿Por qué posponemos?

Desde pequeños nos enseñan que hay que trabajar duro, sacrificarse y aceptar nuestro destino. De esa forma se crea una zona de confort que tiene el efecto secundario de generarnos miedo hacia determinadas situaciones o aspectos, que se salen de esas normas que nos enseñaron de niños. Precisamente ese miedo es una de las razones por las que posponemos todo lo que supuestamente “no nos gusta” y por lo que tenemos que pasar para alcanzar nuestros sueños.

“Jamás dejes que las dudas paralicen tus acciones. Toma siempre todas las decisiones que necesites tomar, incluso sin tener la seguridad o certeza de que estás decidiendo correctamente.”

-Paulo Coelho-

Alcanzar un sueño supone comenzar a soñar, ponerle una fecha tope para cumplir determinados plazos y trabajar para logralo. Esto es precisamente lo que nos enseña el coaching. Se trata de establecer un objetivo concreto y definido.

Se trata de abordarlo poco a poco y con las pausas justas, de manera que podamos descansar pero que nos podamos aprovechar al mismo tiempo de la motivación que supone ir logrando objetivos. El hecho de procastinar o posponer tareas es precisamente un freno para esta motivación o inercia, que en la mayoría de los casos no nos podemos permitir.