Hacer o no hacer, una gran decisión

Raquel Lemos Rodríguez · 3 noviembre, 2015

¿Lo hago o no lo hago? ¿Voy o no voy? Seguramente, estas preguntas te han abordado alguna vez provocándote una serie de dudas que no son difíciles de esquivar, poniéndote entre dos o varias opciones, sintiendo que estás como en una encrucijada.

En ocasiones, estas dudas son totalmente normales. Ante una decisión importante las dudas nos abordan porque vamos a escoger algo que, sin duda, cambiará nuestras vidas y conlleva una gran responsabilidad.

“Esperar duele. Olvidar duele. Pero el peor de los sufrimientos es no saber qué decisión tomar”

-Paulo Coelho-

Pero, a veces, dudar tanto implica que nos infravaloramos, que nos bloqueamos cuando debemos tomar una decisión, que quizás tengamos miedo a la responsabilidad… Detrás de la duda pueden esconderse muchas cosas.

Cuando evitas tomar decisiones

joven mirando globos aerostáticos

Las personas que tienen tantas dudas cuando tienen que tomar una decisión intentan evitar tomarlas, pero ¿es esto posible? La verdad es que sí. Cuando tienes tantas dudas, existen varias opciones que puedes escoger para no tener que enfrentarte al miedo de tomar esa decisión. Entre ellas se encuentra la más importante: dejarle esta responsabilidad a los demás.

Para alguien a quien tomar decisiones le asuste lo mejor que sabe hacer es dejar que otros decidan por él o “copiar” lo que decidan la gente en la que confíe, amigos o familia. Esto deja patente la inseguridad que reside en ellos mismos, algo que les incapacita para tomar decisiones. Por eso las dejan en manos de otras personas que consideran más adecuadas.

“Solía ser indeciso, ahora no estoy seguro”

-Woody Allen-

Cuando evitamos tomar decisiones podemos convertirnos en dos tipos de personas que se pueden complementar a la perfección:

  • La persona indecisa evita tomar decisiones y correr riesgos, por eso no sale de su zona de confort. Es una persona muy tímida, desconfiada y que se aísla de los demás.
  • La persona dubitativa duda sobre todo y casi todo. Esto le genera un estado de ansiedad por no saber escoger la opción correcta.

Estos dos tipos de personas, como hemos mencionado, se pueden complementar. El estado al que se somete la persona con estas características son el miedo y la ansiedad. Cuando no les queda otra que tomar una decisión, sí o sí, lo que puede generar es frustración y sentimientos de culpa por no haber elegido la otra opción que considerarían “mejor”.

mujer a punto d de tocar una esfera

¿Cómo tomar decisiones?

Las personas inseguras, a las que les cuesta tomar decisiones, no pueden vivir eternamente en esta situación de miedo y ansiedad. Una situación que marca sus vidas diariamente y que les hace actuar de las siguientes maneras:

  • Evitan los conflictos
  • Evitan ser los protagonistas
  • No toleran los sentimientos negativos
  • Evitan la intimidad

Muchas son las razones que se esconden tras este miedo y evitación: el propio miedo al rechazo, haber sido víctimas de críticas o humillaciones, padres demasiado autoritarios, etc. En general, una baja autoestima en la mayoría de los casos.

Pero, hoy es el día en el que debemos salir de esto ¡y se puede salir! Pero para ello debemos arriesgarnos, confiar en nosotros mismos y saber que nos podemos equivocar, pero que la decisión que tomemos será la que verdaderamente queríamos.

Es importante que impliques a tu familia o amigos en la toma de tus decisiones, pero no para que ellos decidan por ti, sino para que te brinden su propio punto de vista, para que te apoyen o no. No es cuestión de llevarles la contraria o hacerles caso, es cuestión de hacerles partícipes de tu decisión sin que se interfieran en ella.

Si tomas la decisión y te equivocas ¡no pasa nada! Puedes escoger otro camino, puedes cambiar lo que has elegido. Todos cometemos errores y eso es algo que debes asumir y aceptar. La perfección no existe.

“Tomar decisiones es lo que nos va a permitir ir desde donde estamos hacia donde queremos estar”

-Bernardo Stamateas-

Ponle fecha límite a tu decisión, aunque ella misma ya la tenga. Muchas veces, te generará ansiedad tener que decidir algo tan apresuradamente, pero es importante que te tomes tu tiempo, por lo que ¡no lo dejes para el final!

 

oso polar

Una buena decisión será cualquier opción que elijas con seguridad, pensando bien las cosas, pensando en el futuro, en lo que quieres lograr, algo realista, algo que puedes alcanzar… Esa decisión será buena incluso cuando veas que fracasas. Porque la has escogido con seguridad, pensándola bien; si no funciona, no pasa nada, te ayudará a orientar tu camino otra vez.

 

Imágenes cortesía de Surreal Photo Manipulations