Nos vemos allá arriba

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 15 enero, 2019
Sergio De Dios González · 15 enero, 2019
Nos vemos allá arriba es un magnifico retrato novelado del final de la I Guerra Mundial. Su autor nos traslada al París de 1919, en una sociedad que lloraba a los caídos y no sabía qué hacer con los supervivientes...

En la novela Nos vemos allá arriba de Pierre Lemaitre, la I Guerra Mundial toca a su fin. Los soldados en el frente intentan apartar de su mente esta idea, temiendo que aquellos presagios que corren más rápidos que la pólvora no se cumplan. Sería muy fácil creer, pero después muy difícil asumir que la realidad volviera la espalda a la fe. De esta manera, lo fácil se convierte en difícil.

Sin embargo, esta vez los rumores sí predicen lo que pasará, aunque quizás demasiado tarde para dos soldados que, en los últimos estertores de aquella penosa matanza, verán sus vidas unidas para siempre, por esos lazos invisibles que se tardan una vida en explicar.

La novela -y la película homónima- comienza en el interior de las propias trincheras, donde un oficial -teniente Pradelle- teme que la contienda termine sin haber acumulado los honores suficientes. Para evitarlo, no duda en enviar a dos de sus hombres a espiar al enemigo y matarles por la espalda; su idea es provocar un último enfrentamiento que añada una última victoria de renombre a su hoja de servicios.

Sin embargo, por aquellos azares de la vida, uno de sus soldados -Albert- descubre la artimaña. Pradelle se da cuenta de que ha sido descubierto y tampoco duda en intentar matarle. Sin embargo, esta vez correrá peor fortuna, ya que el hombre, al que pensaba haber dejado enterrado vivo en el cráter de un obús, no morirá.

Uno de sus compañeros -Édouard- conseguirá rescatarlo cuando acariciaba la muerte. Un acto heroico que su vez la fortuna le pagará mal, mandándole a un trozo de metralla que le desfigura el rostro. La guerra termina para toda Europa, para toda Francia y para los tres personajes, ya presentados, que harán de hilo conductor de la novela.

“La tierra siempre ha sufrido catástrofes y epidemias, y la guerra no es más que una combinación de ambas”.

-Nos vemos allá arriba-

Pierre Lemaitre hablando sobre su novela Nos vemos allá arriba
Pierre Lemaitre

Más allá de una guerra

La mayor parte de Nos vemos allá arriba está dedicada al después. Al reto de reconstruir lo destruido, de volver a una vida lejos de las trincheras y donde las balas que sobrevuelan y los malos son otros, o los mismos pero con otro disfraz. Asistimos a la formación de toda una mafia bajo el amparo de instituciones compradas que no dudan con comerciar y sacar beneficio del dolor de todo un país. De esas familias que solo quieren cerrar la herida diciendo adiós a los suyos, enterrándolos en paz. A los caídos, los héroes.

Misión complicada cuando quienes se tienen que encargar de esta tarea poco o ningún respeto tienen por procurar esa despedida digna. La tarea es complicada, y en Nos vemos allá arriba vemos como la voluntad es nula. Sumando los dos factores asistimos a la narración de un desastre.

Por otro lado están quienes sobrevivieron, en el plano físico pero no en el mental. Aquellos que volvieron con un corazón latiendo, pero tullidos, desfigurados o sin habla. Sospechosos para muchos al haber sobrevivido, por no haber dado la vida como la dieron otros, ignorados por el resto por el hecho de constituir un ancla un pasado de horror, carestía y miedo.

“Toda historia necesita un final, es ley de vida. Puede ser trágico, insoportable, ridículo, pero siempre hay uno”.

-Nos vemos allá arriba-

Nos vemos allá arriba, una historia de lo perdido y lo encontrado

Dos de nuestros protagonistas salen mal parados de esa guerra, sin posibilidad de volver al entorno que un día dejaron. En ellos, vemos como la vida se abre paso, como el instinto de supervivencia permanece, como los miedos se agigantan mientras el hilo con lo vital no se corta, ya sea a través de unos zapatos o de unas máscaras de papel que son capaces de trasformar una cara desfigurada en un rostro aceptable.

También vemos como es la infancia, con su forma particular de ver el mundo, cargada de inocencia, la que muchas veces puede eliminar parte del amargor que sentimos. Son los más pequeños los que antes dejan de fijarse en lo que ven para hacerlo en lo que podemos hacer.

También, en Nos vemos allá arriba somos testigos de cómo nos pueden afectar las esperanzas rotas, de cómo un padre tiene que enterrar a su hijo antes de haber podido aceptarlo. Entendemos, porque todos la hemos sentido, esa sensación de pensar que algo no nos importa; hasta que ya no está, descubriendo en la ausencia lo equivocados que estábamos.

El propio autor dice, al referirse a su obra, que no ha podido evitar tomar como referencia al Lazarillo de TormesCiertamente, en su páginas encontramos un paralelismo, es Édouard quien le enseña a Albert (su lazarillo) diferentes estrategias para sobrevivir y sacar partido de un mundo que ni les quiere ni les aprecia.

En definitiva, estamos ante una obra deliciosa. Ante un retrato, muchas veces irónico, de cómo una guerra no solo termina destruyendo edificios o la vida de quienes combaten, sino que también tiene el poder de lacerar a sociedades y generaciones enteras.

 

  • Lemaitre, P. (2014). Nos vemos allá arriba. Salamandra.