Odio mi trabajo, pero no puedo dejarlo: qué hacer

"Odio mi trabajo, pero no puedo dejarlo" es una frase frecuente. Por eso, aquí te ayudamos a llevarlo mejor hasta que encuentres otra oportunidad.
Odio mi trabajo, pero no puedo dejarlo: qué hacer
Sara González Juárez

Escrito y verificado por la psicóloga Sara González Juárez el 19 octubre, 2021.

Última actualización: 19 octubre, 2021

Prácticamente todo el mundo ha dicho alguna vez “odio mi trabajo”. Cuando las oportunidades y la situación vital lo permiten, la solución es tan fácil como dejarlo. Sin embargo, ¿qué pasa cuando no es así?

Mucha gente se ve atrapada en ocupaciones que no les llenan o, peor aún, en entornos laborales tóxicos, malas condiciones de trabajo o situaciones de acoso. Cuando escapar de ellas resulta imposible, la angustia y la desesperanza suelen teñir el horizonte. El trabajo se convierte en un centro de gravedad del que el pensamiento no puede escapar.

Si te encuentras en una situación similar, en este artículo hablaremos de algunas estrategias que te ayudarán a sobrellevar la situación hasta que encuentres algo mejor. No te lo pierdas.

Mujer con burnout en el trabajo

Odio mi trabajo, ¿por qué?

El nivel de satisfacción con el trabajo realizado es una de las variables menos tenidas en cuenta para la productividad por parte de las empresas. Un empleado que sufre malestar psicológico debido a su ocupación no solo rinde peor en sus horas de trabajo, sino que cae enfermo más fácilmente, crean un mal ambiente en su entorno laboral y no comparten los valores de la empresa.

Sin embargo, ¿qué hace de un trabajo algo que drena psicológicamente a las personas? Aquí tienes las razones más comunes:

  • Salario bajo.
  • Malos jefes.
  • Cultura laboral tóxica.
  • Mala comunicación entre compañeros.
  • Mala organización.
  • Largos o estresantes trayectos al ir y volver del trabajo.
  • Horarios incompatibles con la vida cotidiana.
  • Trabajos con un alto nivel de estrés emocional: veterinarios, personal sanitario, bomberos, etcétera.
  • Problemas morales con la propia ocupación: mataderos, comerciales, desahucios y más.
  • Falta de reconocimiento de la valía del trabajador.
  • Situaciones de maltrato o acoso.

Como ves, hoy en día es fácil dar con alguna de estas condiciones en un trabajo. Por eso es necesario estar entrenado en ciertas dinámicas positivas de pensamiento, pues también es sencillo verse atrapado en un mal trabajo durante un tiempo. A continuación tienes algunos recursos que te serán útiles.

Odio mi trabajo, pero no puedo renunciar: qué hacer

Lo primero que debes saber es que no es malo, ni un fracaso, cambiar de trabajo. Muchas personas se esfuerzan por mejorar en una tarea mientras se asfixian por todas las malas condiciones que soportan, y eso no es sano ni se debe convertir en cultura. Por eso, antes de leer el resto de las recomendaciones, sal del trabajo que odias lo antes posible.

Nunca dejes de buscar empleo

La búsqueda de empleo es una odisea para muchas personas y puede alargarse años. Sin embargo, si no tienes posibilidad de dejar de trabajar, tampoco dejes de lado el encontrar otro mejor. Es la única forma de hallar las oportunidades cuando se presenten.

Afíliate al sindicato de tu empresa o crea uno

Si estás viviendo una situación de acoso o de explotación, estás en tu derecho de reivindicar un cambio. Los sindicatos ofrecen recursos y asesoramiento en caso de necesitar tomar acciones legales. Es difícil alzar la voz contra los abusos, pero puede que la tuya inspire a más gente y consigáis justicia.

Saca tiempo de calidad para ti

Es fácil llevarse a casa la frustración, ansiedad y rabia que genera un trabajo que odias. Sin embargo, esto solo conseguirá que ese ámbito tóxico se convierta en el centro de tu vida, cuando en realidad solo es un aspecto de ella.

Haz actividades que te resulten agradables, si puede ser en compañía mejor; así será más difícil que determinadas ideas se conviertan en pensamientos obsesivos.

El tiempo de calidad que pases en tu ocio también te ayudará a desplazar el foco de atención hacia cosas más agradables, lo que te aportará claridad mental para resolver problemas.

Trata de mantenerte ocupado en el trabajo

Cuando una actividad resulta desagradable y no se puede escapar de ella durante un tiempo, se suele tender a dejar pasar las horas deseando que acabe la jornada. Esto, sin embargo, hace que cada minuto sea más pesado que el anterior.

Por eso, tómate tus actividades como una forma de que el final del día llegue más rápido. Además, mantener tu productividad en un nivel aceptable evitará otras tensiones con compañeros.

Trata de resolver la situación de manera interna

Es posible que tengas la capacidad de cambiar las cosas que están mal en tu trabajo, pero que no seas consciente de ello. La indefensión aprendida es común en muchos ambientes laborales, donde la gente cree que no tiene poder para mejorar nada de lo que les impide trabajar a gusto.

Por eso, antes de sucumbir a la frustración y la ansiedad, utiliza los recursos y las posibilidades que tienes a tu alcance para mejorar estas condiciones. Puedes hablar con tus jefes, llevar a cabo tú mismo las mejoras, denunciar situaciones ilegales y muchas más cosas. Esto, además, tampoco es incompatible con ir buscando otro empleo.

Empleada hablando con su jefa

Odio mi trabajo y eso está afectando a mi salud

La problemática de los ambientes laborales tóxicos es una realidad. Muchas personas tratan de sobrellevar situaciones insoportables lo mejor que pueden, pero aun así acaban por desarrollar trastornos depresivos y de ansiedad -entre otros-. En ese caso, la mejor estrategia será acudir a un profesional.

Por último, hay algo que siempre debes recordar: no eres responsable de situaciones de acoso o explotación. Siempre debes preocuparte de que tu desempeño sea excelente, pero los demás deben asegurarse también de merecerlo.

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