¿Cuál es el origen del machismo actual? - La Mente es Maravillosa

¿Cuál es el origen del machismo actual?

Roberto Muelas Lobato 20, Abril 2017 en Curiosidades 733 compartidos

Desde la antropología, las teorías de Marvin Harris señalan que en algunas culturas los hombres han dominado a las mujeres desde la prehistoria. El patriarcado y el machismo han sido las formas más extendidas de dominación. En la actualidad, exceptuando casos puntuales, los hombres siguen sometiendo a las mujeres en muchas sociedades.

Algunas de las creencias predominantes indican que el machismo surgió debido a la mayor cantidad de masa muscular con la que normalmente cuentan los hombres en comparación con las mujeres, y a la mayor agresividad que éstos muestran.

Sin embargo, otras teorías indican que el machismo pudo tener una función vital para la supervivencia en su momento. Lo cual no quiere decir que siga cumpliendo esa misma función en la actualidad, sino todo lo contrario. El paso de las sociedades tribales a sociedades estado, junto con el desarrollo de la tecnología, han hecho que el machismo ya no resulte en ningún caso necesario.

El machismo biológico

Los hombres han controlado el poder por medio de lineas paternales. Los hijos varones han sido los que obtenían el poder de sus padres. Aunque existen casos en los que el poder era obtenido por línea materna, el poder recaía sobre la hija de mayor edad, las mujeres seguían siendo las que tenían que cambiar de tribu en caso de matrimonio y quien ejercía el control en la escena doméstica normalmente era el hermano de la madre.

Los hombres también son más polígamos que las mujeres. El matrimonio implica el intercambio entre mujeres y en pocas ocasiones se encuentra un intercambio de hombres. Otro campo donde destaca el patriarcado es en la religión, donde encontramos que solo los hombres pueden ser sacerdotes y las mujeres, en ocasiones, son tachadas de impuras o pecadoras.

Por supuesto, aceptar la teoría de que los hombres dominan a las mujeres porque es más natural que ellos sean más agresivos y tomen el control, es absurdo. La supremacía de los hombres no reside en factores genéticos o biológicos, pero tampoco es una convención social arbitraria ni una conspiración por parte de los hombres. La cuestión es más compleja.

El machismo en la prehistoria

Si nos remontamos a la prehistoria, podríamos decir que el machismo surgió para contrarrestar una gran amenaza. Los individuos de la prehistoria se veían amenazados por la sobrepoblación y la escasez de recursos. Para sobrevivir, los humanos se valieron de la supremacía masculina y de la guerra para contrarrestar el poder reproductivo de las mujeres y, de este modo, evitar la superpoblación.

Las consecuencias de la fertilidad sin restricciones son catastróficas. Los peligros de la superpoblación para ellos eran mucho mayores que el peligro de una guerra. Sin embargo, nada se puede lograr practicando el infanticidio con la misma frecuencia contra los niños y las niñas, ya que los hombres no contribuyen igualmente al “problema” de la superpoblación.

La guerra contribuyó a la regulación de la población de dos maneras. Primero, condujo a la dispersión de grupos enemigos, los cuales se iban en busca de nuevas tierras con recursos aún no explotados; segundo, proporcionó la motivación y la justificación para criar más hijos que hijas. La práctica del infanticidio y la guerra fue una victoria extraordinaria, aunque muy sombría, sobre la amenaza de la sobrepoblación.

El machismo en las tribus

En las tribus y sociedades guerreras, los hombres eran los principales combatientes. En estas circunstancias, la fuerza y la altura de los hombres adquirió una importancia crítica. El éxito militar y la supervivencia dependían del número de hombres agresivos y musculosos aptos para combatir y arriesgar sus vidas. Para prepararlos para el combate se recurrió a sistemas de castigos y recompensas. El destierro era el castigo, el sexo la recompensa.

Aquellos que superaban las pruebas eran recompensados con esposas y concubinas. De este modo, los hombres formaron núcleos en los que se intercambiaban mujeres para establecer alianzas militares adquiriendo el control sobre los recursos de la comunidad. Cuando las sociedades de bandas y aldeas se convirtieron en estados expansionistas, la guerra dejó de ser efectiva para frenar el crecimiento de la población. Aun así, el infanticidio continuó en las nuevas sociedades “civilizadas” como medio de planificación familiar.

El machismo en las sociedades estado

La visión occidental siempre ha sido la de culpar a las mujeres de las presiones demográficas, por lo que se ha usado el castigo contra ellas cuando se cometían errores reproductivos. Por ejemplo, el aborto en la actualidad. Sin embargo, que todos los seres humanos en el mundo de hoy y en el pasado conocido hayan vivido en sociedades machistas guerreras no es razón suficiente para seguir imitando y fomentando las características que se consideraban más ventajosas frente a la guerra.

El hecho de que la guerra y el machismo hayan jugado y continúen desempeñando papeles tan relevantes en los asuntos humanos no significa que deban seguir haciéndolo para siempre. Con el desarrollo de alternativas anticonceptivas, las perspectivas para poner fin a la esclavitud de la supremacía masculina han mejorado mucho. Por su parte, después del surgimiento de las sociedades de nivel estatal, la guerra adquirió nuevas funciones políticas y económicas no relacionadas con el control de la población, por lo que esta continúa vigente.

A medida que la tecnología militar se vuelve cada vez más informatizada y el combate mano a mano se vuelve obsoleto, las mujeres pueden muy bien lograr la plena paridad sexual. Con la nueva tecnología y conocimientos con los que contamos, el machismo ya no es una práctica que encuentre una justificación en la supervivencia. El hecho de que se siga manteniendo cuando ya no es necesario*, atiende a otros factores. Cambiarlo está en manos de todos, estamos en el siglo XXI y, seguir comportándose como un hombre de la prehistoria, ya no es útil ni ético.

*Nota: la posibilidad de que el machismo surgiera para evitar la sobrepoblación no quiere decir que fuera la única solución posible ni que fuera necesario, sino que, debido a diferentes causas, fue la solución predominante.

Roberto Muelas Lobato

Eterno estudiante de psicología social. Desde el laboratorio intento explicar esa realidad a veces tan confusa divagando entre la divulgación y la ciencia.

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