Pareidolia, ver formas donde no las hay - La Mente es Maravillosa

Pareidolia, ver formas donde no las hay

Francisco Pérez 14 febrero, 2018 en Psicología clínica 349 compartidos
Productos con diferentes formas

¿Alguna vez has visto la forma de una cara en una cerradura? ¿Has visto un rostro en una nube? Estas experiencias no son anormales. Son más bien comunes y podrían ser ejemplos de pareidolia. La pareidolia se define como un fenómeno psicológico donde un estímulo vago y aleatorio (habitualmente una imagen) es percibido erróneamente como una forma reconocible. El individuo proporciona una organización y significado a un estímulo ambiguo o poco estructurado.

Ejemplos de pareidolia son las caras que vemos dibujadas en el perfil de una montaña o en las llamas que surgen de una chimenea. Las pareidolias no son en absoluto patológicas. Tal vez lo que sí sería patológico fuera la incapacidad para formarlas. Así, constituyen un magnífico ejemplo de lo que constituye una experiencia mental anómala. El término anomalía, en este caso, no implica patología, enfermedad o morbidez.

Nube con forma de caballo

La pareidolia es una distorsión perceptiva

Los trastornos de la percepción y la imaginación se suelen clasificar en dos grupos: distorsiones y engaños perceptivos. Las distorsiones perceptivas solamente son posibles mediante la actuación de los órganos de los sentidos.

Estas distorsiones perceptivas se producen cuando un estímulo que existe fuera de nosotros (y que es accesible a los órganos sensoriales) es percibido de un modo distinto al que cabría esperar. La anomalía reside en que las características físicas del mundo estimular se perciben de una forma distorsionada.

Por distorsión entendemos cualquiera de estas dos posibilidades:

  • Percepción distinta a la habitual y más probable teniendo en cuenta las experiencias previas o el modo en que otras personas perciben ese estímulo.
  • Percepción diferente de la que se derivaría en el caso de considerar únicamente la configuración física del estímulo. Esto sucede en las ilusiones. Es el caso de la pareidolia.

En el caso de los engaños perceptivos se produce una percepción nueva. Esta nueva percepción suele convivir con el resto de las percepciones “normales”. Los engaños perceptivos no se fundamentan en estímulos existentes fuera del individuo (como sucede en las alucinaciones).

Pimientos con cara

¿Cuántos tipos de distorsiones perceptivas existen?

Dentro de las distorsiones perceptivas encontramos la siguiente clasificación:

  • Hiperestesias e hipoestesias. Son anomalías en la percepción de la intensidad (p. ej., hiperalgesias e hipoalgesias, es decir, sentir más o menos dolor).
  • Anomalías en la percepción de la cualidad. Hacen referencia a visiones coloreadas y a cambios en la percepción del color de los objetos.
  • Metamorfopsias. Suponen anomalías en la percepción del tamaño y/o la forma.
  • Anomalías en la integración perceptiva. Son anomalías poco frecuentes que a veces aparecen en los estados orgánicos y en la esquizofrenia.
  • Ilusiones. Aquí nos encontramos con dos tipos: la sensación de presencia y las pareidolias (tema de este artículo).

Como vemos, son varias las distorsiones perceptivas que podemos experimentar, unas más sorprendentes que otras. En el tema que nos ocupa, vemos como la pareidolia es un tipo de ilusión.

Las ilusiones: anomalías en la estructuración de estímulos ambiguos

Una ilusión puede conceptualizarse como una distorsión de la percepción en la medida en que se define como una “percepción equivocada de un objeto concreto”. Así, las ilusiones son perceptos que no se corresponden con las características físicas objetivas de un estímulo concreto.

Desde una perspectiva psicológica clásica, las ilusiones son el producto de una disposición o tendencia, la que tenemos las personas a organizar, en un todo significativo, elementos más o menos aislados entre sí o con respecto a un fondo. Existen multitud de ejemplos de ilusiones, como la ilusión de Müller-Lyer o las figuras reversibles. Podemos encontrarlas fácilmente en internet.

Ilusión de müller

Las pareidolias han podido influir en la cultura y religiosidad humana

Existen muchos fenómenos que, observados de manera superficial, pueden resultarnos curiosos e incluso ser motivo de broma. Este es el caso de la pareidolia. Si buscamos por internet podremos encontrar referencias a una fotografía de una explosión, o de la superficie de otro planeta, una nube o simplemente una mancha en la pared, en que las personas declaran ver imágenes religiosas, extraterrestres, rostros de personas, animales o textos del Corán.

El fenómeno de la pareidolia también puede expresarse en imágenes auditivas, por ejemplo, en el canto del quetzal o en el eco de la pirámide de Kukulkán en Chichen Itzá. También las encontramos en las supuestas voces de ultratumba, en el ruido blanco de un televisor o en los discos reproducidos al revés, en los que se escuchan supuestos mensajes satánicos.

Pirámide

Religiones anicónicas (que rechazan los íconos) como la musulmana y la judía, tienen sus propias manifestaciones asociadas a la pareidolia. Gracias a ella, los musulmanes ven el nombre de Alá en nubes, manchas de nieve en las montañas o auroras boreales entre otras manifestaciones que han sido denominadas “pareidolias musulmanas”, “Quran miracles” o Islam Miracles.

Entre los fieles de la religión judía, son conocidos los denominados códigos secretos de la Toráh. En ellos, matemáticos expertos en estadísticas creen encontrar textos proféticos de acontecimientos presentes o futuros. Pues bien, se piensa que probablemente son influenciados por los mismos fenómenos de la pareidolia.

Un caso conocido de pareidolia: las caras de Bélmez

Las caras de Bélmez son un fenómeno considerado por los adeptos a la parapsicología como paranormal. Este fenómeno consistió en la aparición de pigmentaciones, identificadas como rostros, en el suelo de una casa ubicada en Bélmez de la Moraleda. Bélmez es un pequeño pueblo de la provincia de Jaén, en España.

Dicho fenómeno empezó a producirse en 1971. Adeptos a la parapsicología consideraron este suceso como «sin duda, el fenómeno paranormal más importante del siglo XX». Sin embargo, varios estudiosos del tema lo catalogaron como un fraude.

Caras de Belmez

Esto pudo ser debido al fenómeno de la pareidolia, ya que las caras que aparecían en dicha casa, en forma de humedad, podrían deberse a una distorsión perceptiva. Aun así, los rostros aparecidos en Bélmez parecían tan reales que también se llegó a pensar que fueron realizados en secreto por la dueña de la casa.

En todo caso, la pareidolia es un fenómeno que no deja de sorprendernos. Tiene su explicación en la forma en que organizamos los estímulos en nuestra mente y se trata, simplemente, de una ilusión o distorsión perceptiva.

Francisco Pérez

Psicólogo General Sanitario. Director del centro Supera Psicología. Máster en Psicología Clínica y de la Salud por la U.C.M.

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