El pensamiento impulsivo y las trampas que nos prepara

El mundo de las tecnologías y las redes sociales incentiva cada vez más el pensamiento impulsivo. El objetivo de buena parte de ese universo digital es que no pensemos demasiado y, simplemente, nos dejemos llevar...
El pensamiento impulsivo y las trampas que nos prepara
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater.

Última actualización: 30 mayo, 2022

El pensamiento impulsivo está detrás de buena parte del comportamiento de los usuarios en redes sociales. En este escenario digital, la gran mayoría se convierte en razonador emocional, en alguien dominado por una mente que apenas analiza lo que se le presenta. Se decide si algo gusta o no, si impacta o no, en apenas un segundo y se comparte el dato en menos tiempo.

Sacar conclusiones precipitadas, dar veracidad a informaciones erróneas y creernos teorías conspirativas es consecuencia directa de este tipo de enfoque cognitivo. Y esto no deja de ser llamativo. Porque uno mismo puede ser una persona serena, sosegada y relajada y, sin embargo, su cerebro alberga una mente impulsiva, nerviosa y escasamente reflexiva.

La impulsividad no concierne en exclusiva a lo conductual, a ese niño o adulto hiperactivo y poco paciente. En realidad, tras alguien con escasa resistencia a la frustración y que siempre se arrepiente de sus decisiones, está un enfoque cognitivo poco reflexivo. Lo curioso es que en las últimas décadas este patrón aparece con mayor frecuencia. Lo analizamos.

Detrás del pensamiento impulsivo está la falta de autocontrol, de regulación emocional y también determinadas alteraciones en algunos neurontransmisores.

Cabeza con truenos simbolizando el pensamiento impulsivo
Las personas con conductas impulsivas evidencian ciertas particularidades cerebrales.

El pensamiento impulsivo: ¿en qué consiste?

Cuando compramos algún producto en una de tantas plataformas online que existen a día de hoy, no dudamos en leer las valoraciones de otros usuarios. Al hacerlo, tenemos la sensación de que esa adquisición ha sido bien meditada y analizada. Sin embargo, rara vez nos hacemos la pregunta más importante de todas: ¿realmente necesitamos ese producto?

El pensamiento impulsivo es traicionero, evidencia trampas y se guía siempre por obtener recompensas inmediatas. Decidimos rápido porque queremos resultados automáticos. Apenas dejamos espacio a la reflexión o el análisis, porque eso supone tener que invertir tiempo en pensar un poco. Y tiempo es precisamente lo que no tenemos. Esto explica por qué cada vez hay más personas que tienen la sensación de no tener el control sobre sus vidas.

El razonamiento cognitivo basado en la impulsividad nos hace actuar y decidir sin tener en cuenta las consecuencias de determinados actos. Decidir la mayoría de las cosas a vuela pluma o a salto de mata, como suele decirse, provoca constantes arrepentimientos. También refuerza una visión negativa de uno mismo. Tarde o temprano la persona termina preguntándose por qué todo les sale mal…

Nuestra cultura y el mundo de las redes sociales propician que cada vez seamos más impulsivos y menos reflexivos.

La impulsividad en el cerebro

La impulsividad no siempre se explica por un rasgo de la personalidad, sino que también aparece una particularidad cerebral. Esto mismo es lo que nos explica un trabajo de investigación de la Universidad de California. Ha podido verse en el ámbito de laboratorio y con modelos animales, que existe un péptido que podría explicar este enfoque mental.

Se trata de la hormona concentradora de melanina (MCH), un neurotransmisor que se produce en el hipotálamo y cuya alteración incrementa tanto el pensamiento impulsivo como la conducta impulsiva. Por tanto, de momento, sabemos que existe una base neurológica para este tipo de característica.

Lo que el pensamiento impulsivo te hace creer

No somos conscientes de cómo funciona nuestro pensamiento. Nos dejamos llevar por su piloto automático. Simplemente, permitimos que sea nuestra mente la que maneje las riendas sin hacer mucho uso del filtro de la razón, la mesura y la reflexión.

  • Una de las trampas que el pensamiento impulsivo despliega para ti es creer que, en realidad, eres un pensador eficaz y solvente. Rara vez monitorearás cómo decides ciertas cosas.
  • Te dejarás llevar por los refuerzos y ganancias inmediatas. Para tu mente importa lo que puedas obtener aquí y ahora. Esforzarse para obtener algo mejor a largo plazo es algo que lo le interesa al pensador automático.
  • Los juicios rápidos son su especialidad. 
  • Te guiarás por componentes emocionales, nunca por factores objetivos, racionales o incluso lógicos.
  • El pensamiento impulsivo se define por la ley del mínimo esfuerzo. Siempre será mejor ahorrar recursos y eso implica no analizar las cosas con detalle.

Objetivo de las nuevas tecnologías: pensar por nosotros

Lo señalábamos al inicio. Parece que en las últimas décadas hay cada vez más pensadores impulsivos. El origen podría estar en cómo las nuevas tecnologías, que buscan siempre hacernos la vida fácil, nos han acostumbrado a pensar por nosotros. Todo lo que necesitemos nos lo ofrece en pocos segundos.

Los algoritmos son nuestras neuronas externas, predicen lo que nos gusta y necesitamos para mostrárnoslo nada más abrir cualquier red social. ¿Para qué esforzarse? Noticias, datos, mejores rutas para llegar a los sitios… No hace falta analizar, hacer búsquedas o retener información. Todo nos lo ofrecen hecho y nosotros lo aceptamos sin sopesar en las consecuencias.

En el mundo digital todo es rápido y sencillo, pero en el mundo real, las cosas hay que sopesarlas con mayor esmero y atención. Y esto cuesta. Cuesta porque nos hemos habituado a pensar rápido y de manera impulsiva. Hacer uso de un pensamiento más crítico, analítico y lento requiere de un esfuerzo al que no estamos habituados.

Mujer con mala cara móvil pensando en controlar el pensamiento impulsivo
Es necesario que desarrollemos un enfoque cognitivo más paciente, crítico y reflexivo.

Pensar y hacer juicios rápidos nos hace infelices

Las personas que sacan conclusiones precipitadas son más proclives al error, al fracaso y el arrepentimiento. Razonar de manera automática y decidir a la velocidad de la luz, no es un superpoder, es una desventaja. Esto es algo que acabamos descubriendo con el tiempo. Tarde o temprano nos sentiremos frustrados, ansiosos e infelices.

Así pues, en caso de que nuestra vida está dominada por un patrón cognitivo orquestado por la impulsividad, hagámoslo, reduzcamos la velocidad.

Tengamos un control más consciente de nuestro pensamiento y dejemos de mirar la vida real y la digital de manera superficial. Profundicemos en lo que nos llega, seamos críticos, curiosos y prudentes. Esto supondrá un cambio altamente beneficioso.

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  • Diniz, G. B., & Bittencourt, J. C. (2017). The Melanin-Concentrating Hormone as an Integrative Peptide Driving Motivated Behaviors. Frontiers in systems neuroscience11, 32. https://doi.org/10.3389/fnsys.2017.00032
  • Noble, E.E., Wang, Z., Liu, C.M. et al. Hypothalamus-hippocampus circuitry regulates impulsivity via melanin-concentrating hormone. Nat Commun 10, 4923 (2019). https://doi.org/10.1038/s41467-019-12895-y