Pensamiento positivo

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 1 agosto, 2017
José Antonio Molina Díaz · 15 julio, 2013

En los últimos tiempos se habla mucho del pensamiento positivo. En ocasiones los psicólogos decimos que sentirse bien o mal depende de uno mismo. Esta afirmación no está exenta de cierta polémica, pues hay quien piensa que existen circunstancias que no dependen de uno mismo y pueden hacer que nos sintamos mal.

Es cierto que muchas experiencias externas y ajenas a nosotros pueden conseguir que nuestro estado de ánimo se tambalee. Pero también es cierto que nuestra mente procesa todo acontecimiento y que el sentido que le demos no va a depender de nadie, única y exclusivamente de nosotros mismos.

“El pesimista ve dificultad en toda oportunidad. El optimista ve oportunidad en toda dificultad.”

-Winston Churchill-

El pensamiento positivo implica escoger la mejor de las posibilidades que se nos plantean. Es ser conscientes de nuestra situación y de que tenemos habilidades para conseguir lo que deseamos, aunque sin llegar a la idealización.

Un ejemplo de pensamiento positivo

Mujer con pensamiento positivo sujetando globos de colores

Podemos decidir, es algo maravilloso que tenemos en nuestras manos. Como ejemplo, os puedo contar algo que presencié en unos grandes almacenes y que nos lo puede ilustrar:

Una señora había encontrado una chaqueta, la única que quedaba, en uno de los estantes de la tienda. Se la enseñó a su marido encantada con aquella chaqueta marrón clara, pues llevaba mucho tiempo buscando algo así. Era de un tejido bueno, un color muy combinable, era de su talla y además a muy buen precio.

La señora estaba muy contenta, es más, su cara reflejaba felicidad. Así se lo hizo saber a su marido que asintió con complicidad. Pero tanta felicidad se desvaneció al comprobar que en la solapa de la chaqueta aparecía una pequeña mancha. “¡Oh!  ¡qué desgracia! ¡qué mala suerte tengo! ¡ no puede ser! “se repetía una y otra vez .

De pronto su mente cambio de estado, como si de una bipolaridad se tratara. Lo positivo y claro dió paso a lo negativo y oscuro.”Esta mancha no se va a quitar”, se repetía. Corrió hacia el mostrador para preguntar a la dependienta por si había otra chaqueta igual en el almacén, a lo que la chica le respondió: “Es la única que queda señora”. Su desilusión creció por momentos.

– ¿Estás segura? volvió a interrogar.

– Sí señora, es la última.

– Es que está manchada, y si me la llevo, la lavo y no se quita….

En ese momento sus pensamientos eran negativos, pero la chica del mostrador pronunció las palabras clave. Utilizó el pensamiento positivo y el optimismo a la vez dando un giro a la situación:

Señora, y si se le quita.

Un chorro de optimismo inundó el espacio. Una mentalidad que confiaba en que las cosas podían ir bien, en que mantener la esperanza en algo era importante contagió a la señora. Esa es la actitud ante la vida, se quitará o no la mancha.

Y esa actitud ante la vida depende de como nos la planteemos. Por suerte, podemos decidir cómo enfocamos nuestros pensamientos ante las situaciones cotidianas que se nos presentan.

Elige el pensamiento positivo

Hombre eligiendo entre positivo y negativo

Elige una actitud positiva o una negativa. La primera nos ayudará a crecer, a buscar soluciones, a actuar. La segunda nos llevará a pararnos, a no hacer nada y lamentar el más mínimo revés que nos dela vida.

Para acabar, y por si vale de algo, os revelo que la mancha se quitó .Con un poco de agua y jabón suave la maldita mancha que tanto sufrimiento provocó se esfumó y dio pasa a una prenda que hizo feliz a  aquella señora. Y os preguntaréis como lo sé. Pues muy fácil, la señora es mi mujer.

“La única cosa que se interpone entre un hombre y lo que quiere en la vida es, a menudo, la voluntad de intentarlo y la fe de que es posible conseguirlo.”

-Richard M.DeVos-