Personas vanidosas: rasgos y comportamientos que las caracterizan

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 20 diciembre, 2017
Sara Clemente · 20 diciembre, 2017

¿Conoces a alguien que crea llevar siempre la razón? ¿Sientes que trata con desprecio o superioridad a los demás? Si la respuesta es sí, entonces has identificado cómo se comportan las personas vanidosas. Con este tipo de actitudes demuestran que se idolatran tanto a sí mismas como desprecian al resto.

La vanidad se define como el orgullo y la valoración excesiva de los propios méritos y habilidades. Asimismo, las personas vanidosas dan por hecho que los demás los tienen en muy alta estima y consideración porque se encuentran en un nivel superior. Su personalidad se compone de un exceso de arrogancia y engreimiento.

3 rasgos de las personas vanidosas

Soberbia

“No ensucies la fuente donde has apagado tu sed”. Esta frase de William Shakespeare resume a la perfección uno de los principales rasgos psicológicos que todas las personas vanidosas tienen en común: la soberbia.

Las personas altivas no pueden ocultarse fácilmente porque la soberbia las delata. Puede que en el día a día su suficiencia y orgullo pasen más o menos desapercibidos. Pero en cuanto se encuentran en una situación un poco más comprometida, la soberbia emerge sin posibilidad de controlarla.

Por tanto, sus implicaciones psicológicas van más allá de la mala imagen que socialmente tienen estas personas. La diferencia entre soberbia y orgullo es que este último no viene aparejado de la necesidad de desvalorar al resto de personas, la soberbia sí.

“Hay que dejar la vanidad a los que no tienen otra cosa que exhibir”

-Honoré de Balzac-

Hombre con orgullo

Narcisismo

Las personas vanidosas sienten un amor desproporcionado hacia ellos mismos y viven en un mundo de fantasías desmedidas de éxito, poder y belleza. Esto les hace ser pretenciosos y admirarse y evaluarse de manera excesiva.

Sin embargo, sus aires de grandiosidad esconden una fuerte desconfianza e inseguridad. Por eso, están constantemente pendientes de lo que la gente opina de ellos y de su imagen. Es decir, por un lado, quieren demostrar que no les importa ninguna opinión más que la suya propia. Por otro lado y paradójicamente, lo que el resto de personas digan sobre ellos les obsesiona.

La vanidad bien alimentada es benévola, una vanidad hambrienta es déspota

-Mason Cooley-

Megalomanía

Aunque guarda mucha relación con el narcisismo, la megalomanía tiene un matiz algo más patológico. Es considerada un trastorno mental porque se manifiesta en forma de un patrón rígido de comportamiento basado en fantasías, delirios de grandeza y la búsqueda constante de la autogratificación.

Las personas vanidosas con tendencia megalómana piensan que son socialmente muy relevantes, se consideran capaces de hacer cosas realmente grandiosas y poseedoras de enormes riquezas. Sin embargo, estas creencias son irracionales y están sobreestimadas.

¿Cómo se comportan?

La vanidad induce a adoptar conductas arrogantes y que entrañan un fuerte deseo de ser admirado por los demás. Algunos de estos comportamientos son:

Se creen casi siempre con la razón

La falta de modestia y humildad hace que las personas se crean en lo cierto por el simple hecho de ser quienes son. Por eso, en muchas ocasiones, las personas vanidosan usan una posición de falso poder o autoridad sobre el resto, para defender e imponer sus puntos de vista.

Están pendientes de su imagen pública, pero sin demostrarlo

Necesitan saber constantemente cómo están consideradas o qué opinión tienen los demás sobre ellos. Sin embargo, tratan de ocultar esa necesidad y aparentan indiferencia. Es destacable la importancia que le dan a las redes sociales, el primer escenario en el que se suelen exhibir sus pretensiones de magnificencia.

Mujeres haciéndose fotos con el móvil

Buscan destacar y ser el centro de atención

Las personas vanidosas buscan destacar por encima del resto porque se consideran magnánimos. Añaden teatralidad a todo lo que hacen, incluso cuando se presentan a desconocidos. De hecho, a veces hasta parecen recién salidos de una obra de arte escénico. Suelen dramatizar momentos de su vida cotidiana y edulcorar otros, como si estuvieran representando un papel novelesco.

“La vanidad es el temor de parecer original; denota por lo tanto una falta de orgullo, pero no necesariamente una falta de originalidad”.

-Friedrich Nietzsche-

Se enfadan por nimiedades

La soberbia les produce enfados por detalles o situaciones sin importancia. Por ejemplo, si creen que no les estás prestando la suficiente atención, suelen buscar inconscientemente cualquier excusa o descuido para enfrentarse contigo.

“La vanidad es la ciega propensión a considerarse como individuo no siéndolo”.

-Friedrich Nietzsche-

Instrumentalizan a los demás

Las personas narcisistas tratan a las personas de su alrededor como objetos o medios para sus fines. La cosificación de los demás alimenta sus pretensiones y su consideración como seres superiores. Y sus aires de grandiosidad les hacen manipular a los demás para utilizarlos como forma de obtener mayor poder.

Persona víctima de manipulación emocional

Ahora bien, quererse a uno mismo no es sinónimo de ser narcisista o vanidoso. Es señal de que nuestra autoestima y nuestro autoconcepto se encuentran en buen estado. Sin embargo, creerse con la autoridad moral de pisar a los demás no evidencia más que soberbia y falta de humildad.