Peter Tabichi, el mejor maestro del mundo

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 23 julio, 2019
Edith Sánchez · 23 julio, 2019
Peter Tabichi fue elegido como el mejor maestro del mundo, entre más de 10.000 aspirantes. Es el primer africano en obtener este galardón, totalmente merecido por la conmovedora manera en que ha convertido la educación en una vía para cambiar el mundo.

El Global Teacher Prize es un premio que se le concede cada año al mejor maestro del mundo. Muchos lo conocen como el Nobel de la educación. Se otorga a quienes han honrado su profesión de tal modo que sirven como ejemplo para otros. Peter Tabichi, un maestro de Kenia, obtuvo ese galardón en 2019.

Al certamen se presentaron alrededor de 10.000 candidatos de 179 países.Al ganador se le premia con una suma de un millón de dólares. El fundador de este galardón fue Sunny Varkey, un filántropo indio que maneja el operador de escuelas privadas más grande el mundo. Su objetivo es el de revalorizar el papel del maestro y el poder de la educación como agente de cambio social.

Amanece en África. Los cielos están despejados. El día es joven y hay una página en blanco por escribir. Este es el momento de África”.

-Peter Tabichi-

La historia de Peter Tabichi es realmente conmovedora. Lo más llamativo de su trabajo es la fe que él tiene en sus estudiantes. Piensa que África está llena de inteligencia, de talento, de sueños. Él aporta cada día para que todo esto pueda canalizarse y cambiar la realidad del continente más pobre del mundo.

Muchos libros

Peter Tabichi, un maestro por vocación

Peter Tabichi perdió a su madre cuando tenía tan solo 11 años. Su padre era un maestro de primaria y él solo educó a Peter y a sus hermanos. Les inculcó amor por la educación y unos valores católicos muy arraigados. Otros parientes también eran maestros y eso marcó la forma de ver el mundo de Peter.

Con el tiempo, Peter Tabichi se unió a la comunidad de los franciscanos y se dedicó a la educación. Comenzó impartiendo clases en una escuela privada. Sin embargo, se dio cuenta de que podía ser más útil en lugares donde lo necesitaran más. Así fue como llegó al Keriko Secondary School, un colegio en Pwani, en una aldea del valle del Rift (Kenia).

En esa comunidad, el 95 % de la población se encuentra en la línea de pobreza. Cerca de la tercera parte de sus alumnos, de entre 11 y 16 años, son huérfanos de padre o madre. También hay problemas de drogas, embarazo adolescente y suicidios. Hay estudiantes que deben recorrer hasta 7 kilómetros al día para asistir a la escuela.

Un milagro que se hizo realidad

La escuela en la que enseña Peter Tabichi no podría ser más pobre. Hay un promedio de 58 alumnos por clase, en aulas que están habilitadas para albergar a 30. El lugar solo cuenta con una vieja computadora y con una conexión a Internet que falla todo el tiempo. Aun así, este maravilloso maestro, totalmente apasionado por la educación, se dio cuenta de que era posible soñar.

Peter Tabichi se desplaza en motocicleta, por caminos sin asfaltar. Cada semana va hasta un café Internet y descarga material para usarlo en sus clases.

Uno de sus grandes logros fue haber creado un Club de ciencia, con el propósito de ir más allá de la teoría y comenzar a crear. Así mismo, creo un Club de paz, en el que miembros de las antiguas tribus rivales de Kenia comparten y conversan.

Siendo una de las escuelas más pobres de Kenia, y de todo el mundo en realidad, un grupo de sus alumnos ganó el premio de la Real Academia de Química de Reino Unido.

En el club de ciencia los chicos desarrollaron un método para que las personas invidentes pudieran hacer mediciones. Y recientemente, el equipo de matemáticas se clasificó para un torneo científico y de ingeniería en Arizona (Estados Unidos).

Niña africana escribiendo en una pizarra

Un hombre extraordinario

Es tan pobre la comunidad con la que trabaja Peter Tabichi que él mismo se dio cuenta de que si no se les daba algún apoyo económico, muchos iban a desertar de la escuela. Así que, casi desde el principio, este fabuloso maestro dona el 80% de su salario a sus alumnos.

Tabichi fue a recibir su premio a Dubái, capital de la ostentación. Era la primera vez que salía de su país. Es el primer africano en obtener el “Nobel de la educación”. El jurado dijo que su actividad en la escuela había “mejorado dramáticamente los resultados de sus alumnos”.

Tabichi recibió el premio y no pudo contener las lágrimas. Dijo que le pertenecía a sus estudiantes y que lo donaría a su comunidad.

En lo que más trabaja este hombre fabuloso es en elevar las expectativas de sus alumnos. No quiere que se conformen con poco. Por eso los impulsa a soñar en grande.

Está convencido de que todos son capaces de lograr cualquier cosa que se propongan. Su mayor virtud ha sido esa: enseñarles a otros que pese a cualquier adversidad, todo ser humano sí es capaz de cambiar el mundo.

  • Márquez, G. G. (2007). El mejor oficio del mundo. Chasqui: Revista Latinoamericana de Comunicación, (98), 5.