Pier Paolo Pasolini: biografía del intelectual del siglo XX

12 Enero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la crítica de cine Leah Padalino
Pier Paolo Pasolini, pese a ser conocido como cineasta, también destacó en otros campos, como las letras y la filosofía. Escritor, así se definía y, en definitiva, lo era. Narrador e intelectual, una de las mentes más brillantes de su tiempo, no logró escapar de su trágico destino.
 

La figura de Pier Paolo Pasolini siempre aparecerá ligada al cine, su nombre siempre ocupará un lugar relevante en la historia del cine italiano, europeo y universal. Sin embargo, es también una figura controvertida, profundamente asociada a la política y a lo trágico.

Pier Paolo Pasolini fue, sin duda, un intelectual, uno de esos hombres que nacen para dejar huella en la historia, capaz de destacar en diversos campos: política, poesía, ensayo y, por supuesto, cine. Le gustaba describirse, sencillamente, como escritor, a pesar de ser más conocido como cineasta. Pero, ¿qué es el cineasta sino un narrador, un escritor?

Alguien capaz de contar historias, de dirigir la mirada del espectador y de poner ante sus ojos aquello que antes fue texto. Pasolini fue un gran maestro de las letras, un gran cineasta, pero con una mirada muy particular, capaz de rescatar la belleza de donde otros jamás la buscarían.

Pier Paolo Pasolini, el nacimiento del intelectual

Pasolini vivió en diversos lugares a lo largo de su infancia. Nació en Bolonia en 1922, pero pronto establecería contacto con la región de Friuli, en el norte de Italia.

Su madre era maestra y su padre un militar que se convirtió en una figura bastante relevante al salvar a Benito Mussolini de un atentado contra su vida. A Pier Paolo le afectaron enormemente los constantes cambios de domicilio y buscó refugio en la lectura.

Desde muy joven, entró en contacto con autores como Dostoyevsky, Shakespeare o Tolstoi, aunque quizás su primera influencia fue Rimbaud. Comenzó a escribir poemas en la infancia, a la edad de 7 años. No abandonaría nunca esta actividad, pero terminaría por darle un nuevo relieve al incluir partes en friulano, una lengua indoeuropea que apenas conocía, pero podía leer.

 

Con tan solo 19 años, logró publicar sus primeros poemas mientras estudiaba en la Universidad de Bolonia. Perteneció a entornos de cultura y debate literario en los que terminó de forjar sus ideas y convicciones. Además, compaginaba su actividad intelectual con otra de sus pasiones: el fútbol.

Pasolini se atrevió a ensalzar la que, en aquel momento, era considerada una lengua menor, un mero dialecto que no debía tomar parte de la cultura: el friulano.

Cuando hablamos de lenguas es inevitable aludir a cierto sentimiento nacional, a cierto sentimiento de pertenencia. Así, existen lenguas a las que se les otorga un determinado estatus frente a otras; es decir, tenemos lenguas de cultura frente a otras que son consideradas menores.

Pasolini, por su parte, creía firmemente en las posibilidades de aquellas lenguas que otros rechazaban, por ello, decidió incluir el friulano en sus poemas.

Con formación universitaria en letras, se mostró muy interesado en el estudio de las lenguas y, en más de una ocasión, sentenció que el italiano había logrado unificación gracias a la literatura y, posteriormente, al desarrollo científico y tecnológico.

Dependiendo de la región, en el ámbito doméstico, se hablaría una lengua o dialecto distinto al italiano. Por ello, Pier Paolo Pasolini demostró un temprano interés por estas lenguas minoritarias que apenas habían tenido acceso a la cultura elevada.

Se unió al Partido Comunista, aunque fue expulsado del mismo. Fue un personaje peculiar, defensor de los marginados, de aquellos que quedaban excluidos y, por supuesto, del arte y de las letras. Así, terminaría por plasmar en su cine todo aquello considerado incómodo, tabú y excluido, pero dotándolo de belleza y elevándolo a una cultura que, hasta entonces, solo era para unos pocos.

 

Una infancia y juventud marcadas por los cambios, por tiempos convulsos y traslados, terminaron por crear al intelectual de una época. Pasolini era un estudioso, un literato, pero sobre todo, un inconformista, un crítico y alguien que todavía estaba por descubrir su verdadero talento: el cine.

“La marca que ha dominado toda mi obra es este anhelo de vida, este sentimiento de exclusión, que no disminuye, sino que aumenta el amor a la vida”.

-Pier Paolo Pasolini-

Pier Paolo Pasolini

La llamada del cine

En 1961, se abre camino en el mundo audiovisual con un largometraje que hoy es historia: Accattone y terminará por conquistarnos con Mamma Roma (1962). Pasolini se nutre del neorrealismo para buscar la cara más amarga, más cruda y más veraz de la sociedad.

La prostitución, los marginados, todos aquellos olvidados por la sociedad serán el interés de Pier Paolo Pasolini que, además, buscará los rostros de sus filmes entre los barrios más recónditos y excluidos de la Roma de su tiempo.

Frente a actores reconocidos, Pasolini apuesta por “gente de la calle”, por personas que retraten su verdad pese a no tener experiencia en la interpretación.

 

El cineasta, además, logró aunar literatura y cine en una de sus vertientes más irreverentes: el llamado tabú. En la historia de la literatura, nos encontramos con textos que han sido silenciados u ocultados por el paso del tiempo. Hablamos del Marqués de Sade y sus 120 Jornadas de Sodoma, El Decamerón de Boccaccio o Los Cuentos de Canterbury de Geoffrey Chaucer.

¿Qué tienen en común estas obras? Principalmente, lo escatológico, provocador y sexual de las mismas. Todas ellas son obras consideradas y estudiadas ampliamente en áreas como la literatura universal; fueron provocadoras en su tiempo y lo siguen siendo a día de hoy.

Pier Paolo Pasolini se atrevió a llevarlas al cine, a ese medio para las masas, para un público mucho más amplio que el puramente literario y logró poner en imágenes todo lo escatológico y sexual de dichas obras. Toda una provocación en pleno siglo XX.

Pasolini, pese a haber crecido en un ambiente puramente católico y conservador, se mostró absolutamente crítico.

Fue repudiado por los partidos de derecha y muy criticado por su homosexualidad y su forma de retratar el mundo. Fue condenado a cuatro meses de cárcel por mostrar abiertamente una postura anticlerical, pero no por ello se negó a filmar El evangelio según San Mateo, aunque aportando una lectura diferente y de corte marxista.

Sus intereses literarios lo llevaron a la creación de Medea (1969) en la que contó con la gran diva de la ópera María Callas. El filme, al menos en parte, es la adaptación de la tragedia de Eurípides.

 

En el mismo año, estrenó Pocilga filme, a su vez, controvertido y en el que abordaba cuestiones tan prohibidas como el canibalismo.

Pier Paolo Pasolini fue un genio, un intelectual que abrazó diversos campos, pero en el cine, encontró su verdadera vocación y la clave para hacerse un hueco en la historia. Irreverente y capaz de narrar lo inefable, dejó su huella en un cine que no deja indiferente a nadie.

El cineasta parecía interesado en aquello que nadie quería contar, en utilizar paralelismos y metáforas que nos hicieran reflexionar acerca de nuestro propio mundo y las políticas que lo rigen.

“Lo mejor de la vida es el pasado, el presente y el futuro”.

-Pier Paolo Pasolini-

Pier Paolo Pasolini: muerte

Su homosexualidad, a mediados del siglo XX, no era algo aceptado totalmente en sociedad y a ello se unían estrenos de filmes tan irreverentes e incomprensibles para la época como Saló o los 120 días de Sodoma.

Pasolini ya había creado su Trilogía de la vida compuesta por: El Decamerón, Los Cuentos de Canterbury y Las Mil y Una Noches.

Saló iba a ser la primera de su ‘Trilogía de la muerte’, sin embargo, su propia muerte interrumpió la producción. Pasolini había vivido lo que se conoció como República de Saló; de ahí, el título alterado de la obra de Sade. Su filme, en realidad, no es más que una metáfora, una representación sarcástica de lo que verdaderamente ocurría.

“Para ser poetas, hay que tener mucho tiempo: horas y horas de soledad son el único modo para que se forme algo, que es fuerza, abandono, vicio, libertad, para dar estilo al caos”.

-Pier Paolo Pasolini-

 
Pier Paolo Pasolini

La película, a día de hoy, sigue estando prohibida en algunos países. Incómoda o provocadora, para muchos fue la sentencia de muerte del cineasta. Pasolini fue muy crítico con la extrema derecha y, en su última entrevista antes de morir, advirtió de los peligros del fascismo.

La noche del 2 de noviembre de 1975, el intelectual italiano del siglo murió asesinado cerca de Ostia, Italia.

La muerte del intelectual sigue siendo una incógnita, una mancha oscura en la historia del cine y de la cultura italiana. Un joven de 17 años, Giuseppe Pelosi, fue interceptado conduciendo el vehículo del cineasta. Poco después, encontraron su cadáver apaleado, atropellado y quemado tras su muerte.

El fin de Pier Paolo Pasolini fue trágico, dando lugar a un sinfín de especulaciones. ¿Serían sus ideales? ¿Sus ataques al fascismo? ¿Su homosexualidad o su irreverencia?

Sea como fuere, lo cierto es que una parte de la cultura, del cine, de la literatura y del arte murió con él en aquel trágico 2 de noviembre.

“La verdad no está en un sueño, sino en muchos sueños”.

-Pier Paolo Pasolini-