¿Por qué algunas personas temen al amor?

Paula Aroca · 16 mayo, 2014

Todos conocemos (o hemos estado en el lugar de) a una persona del grupo que permanece soltera, a pesar de tener todos los atributos de un “buen partido”: físicamente agradable, exitosa en lo profesional, con finanzas saludables, etcétera. Quienes lo queremos bien, nos preguntamos por qué no puede establecer una relación significativa y hasta le hemos presentado candidatos potenciales con quién salir.

A pesar de todas las explicaciones que nos dé, o que nos demos a nosotros mismos, la respuesta más acertada a nivel psicológico puede ser el viejo “miedo al amor”. Existen al menos cinco razones por las que los humanos evitamos entrar en una relación:
  

1. Miedo al dolor.


Es la primera y más común de las razones. Al enamorarnos tomamos el riesgo de que nos hieran; nuestras defensas bajan para permitir que el otro nos conozca y, por tanto, nos exponemos a sufrir. Además, todas las ideas que tenemos sobre nosotros mismos empiezan a surgir. Si de niños no recibimos suficiente amor o escuchamos que nuestros padres se referían a nosotros con decepción, integraremos este conocimiento a las razones por las que podemos resultar heridos.
 

2. Miedo a no ser correspondido y a no corresponder.


A pesar de que se repite continuamente que debemos amar a quien nos ame de igual manera, la experiencia nos enseña que el amor no necesariamente es equitativo. Sin embargo, al tomar el riesgo de entablar una relación con una persona, aun cuando pensamos que no la queremos con la misma intensidad que ésta nos quiere (o viceversa), nos abrimos a la oportunidad de desarrollar un sentimiento más profundo. No hay que olvidar que el primer impulso en el amor, la infatuación, es un periodo breve que se agota con facilidad. El amor que se alimenta y se hace crecer asegura una pareja madura y duradera.
 

3. Miedo a romper con los lazos familiares.


Consciente o inconscientemente, sabemos que tener una pareja puede significar el paso más firme hacia la madurez y esto a veces duele. Aun cuando no tengamos que mudarnos lejos de los seres queridos o dejarnos de preocupar por ellos y atenderlos, la pareja exige de nosotros atención y tiempo que ya no ofreceremos a las personas a quienes asociamos con nuestra infancia. Al madurar y volvernos independientes, adquirimos responsabilidades con nosotros mismos y con otras personas. Somos más libres, pero también más vulnerables.
 

4. Miedos existenciales.


Cuando amamos, apreciamos el valor real de las cosas. La salud, la compañía, la cotidianidad, nos parecen regalos invaluables. Entonces hacemos consciencia de que nos pueden ser arrebatados en un instante, al igual que la vida. Curiosamente, el amar a alguien nos vuelve más sensibles y esto puede ayudarnos a “despertar” en varias áreas. Por ejemplo, el amor y las relaciones profundas suelen hacernos conscientes de la mortalidad, tanto propia como ajena.
 

5. Miedo a salir de la zona segura.


Es muy fácil acostumbrarse a la soledad y a la comodidad de continuar con nuestras actitudes conocidas, aun cuando no nos permitan ser felices. Sabemos que para tener una vida más plena debemos realizar cambios en nuestros hábitos y forma de pensar, pero la inercia y el miedo a lo desconocido muchas veces nos hacen preferir quedarnos donde estamos. Vivir enamorados nos obliga a darnos cuenta de lo felices que podemos ser si nos aventuramos a ceder parte de nuestro protagonismo y cambiar. Y eso, de por sí, para muchos puede resultar aterrorizante.

A decir verdad, casi todas las relaciones presentan un sinnúmero de desafíos. Por ello, si nuestra intención es construir un vínculo satisfactorio a largo plazo, se vuelve indispensable conocer nuestros propios miedos y de qué manera influyen en nuestro comportamiento. En muchas ocasiones, intentamos ocultar esos miedos mediante múltiples justificaciones de por qué una relación no funciona. En otras palabras, al acercarnos a alguien, generamos un auto-sabotaje que limitará indefectiblemente el éxito de la relación. Al conocernos a nosotros mismos, nos estaremos dando la posibilidad de encontrar y mantener ese amor duradero que tanto anhelamos.

Imagen cortesía de Ollyy