¿Por qué cuando llueve estamos de peor humor?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 25 noviembre, 2015
Marian García · 16 diciembre, 2013

Nos despertamos. Miramos por la ventana y vemos que llueve. Casi de manera automática activamos nuestra alarma de la queja y sacamos a pasear nuestro mal humor. Se nos quitan las ganas de hacer cosas y nos dejamos invadir por la nostalgia. Sin embargo, si al abrir los ojos vemos que por la ventana asmonan unos rayos de sol, nos llenamos de energía, sonreimos y comenzamos a planificar actividades para hacer en el día.

¿Quién no se siente identificado con estas reacciones? Nuestro estado emocional depende de varios factores internos y externos. A los problemas habituales que condicionan nuestro día a día, hay que sumarle otra variable que influye también en nuestro ánimo: el clima. Lógicamente, a todas las personas no le afectan de la misma manera los cambios de tiempo o estación, algunas son más vulnerables que otras, pero la verdad es que el hecho de que el día sea más o menos gris puede agriarnos o dulcificarnos el carácter.

NUESTRO HUMOR DEPENDE DEL SOL

Aunque suene a tópico, lo cierto es que las personas que habitan en lugares más fríos, suelen mostrarse más reservadas, que aquellas que viven en zonas más cálidas, quienes suelen tener un carácter más abierto y sociable.

Pero ¿a qué se debe estos cambios en nuestro estado de ánimo? ¿Realmente tienen una explicación lógica o responden simplemente a una sensación personal? Para entender por qué nos sentimos más o menos alegres, dependiendo del clima, hay que conocer el efecto que el sol tiene sobre nuestro organismo. Cuando nos exponemos a la luz natural, estamos recibiendo energía.

El sol nos aporta vitamina D y esto reperctue positivamente en nosotros. Incrementa los niveles de serotonina, que es la hormona que regula nuestro ánimo. Esta absorción de energía hace que nos sintamos más predispuestos a hacer cosas, más alegres, más receptivos y más sociables. Nuestra mente está distraida y eludimos los pensamientos negativos y los conflictos.

Sin embargo, cuando los niveles de serotonina están bajos, nuestro estado emocional cambia. Es por eso que cuando el día es gris, cuando nos falta la luz, nuestro ánimo es diferente. Nos sentimos nostálgicos, tristes, apáticos y de peor humor.

Aunque el sol no es el único responsable nuestro equilibrio emocional, si que es un factor a tener en cuenta por la repercusión que tiene sobre nuestro organismo. A pesar de que hay mucha gente que manifiestan sentirse bien en los días de lluvia, la experiencia muestra que la mayoría de las personas nos sentimos influenciadas por nuestra exposición a la luz natural. De ahí que muchos asociemos la idea de “cargarnos las pilas” cuando disfrutamos de un día soleado en la calle o utilicemos la expresión  "estoy nublado como el día", cuando llueve y nos sentimos malhumorados.