¿Por qué hay personas que compran de forma compulsiva?

A la hora de comprar, actúan muchos mecanismos mentales en nuestra toma de decisiones, ya sea conscientes e inconscientes. Sin embargo, hay personas que sienten un impulso irrefrenable de comprar. ¿Por qué?
¿Por qué hay personas que compran de forma compulsiva?
Laura Ruiz Mitjana

Escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana el 10 febrero, 2021.

Última actualización: 10 febrero, 2021

¿Cómo son las personas que compran de forma compulsiva? ¿Por qué lo hacen? Antes de entrar en materia, conviene diferenciar la compra impulsiva de la compra compulsiva. La compra impulsiva no se considera un acto patológico en sí y hace referencia a personas que tienden a comprar sin reflexionar mucho sobre sus acciones, es decir, que compran impulsivamente.

En cambio, la compra compulsiva sí se considera patológica, porque conlleva una tensión en el momento de compra y una posterior liberación de esa tensión a través del acto de comprar. Es decir, la persona siente un deseo irrefrenable (una especie de impulso muy fuerte) de realizar la compra que no puede ni sabe resistir. Este sería el síntoma principal de los trastornos de control de los impulsos.

En este artículo utilizaremos el término de compra compulsiva indistintamente para referirnos a ambos casos, aunque centrándonos, sobre todo, en la compra compulsiva en su grado patológico. ¿Quieres saber qué se esconde tras este tipo de compras?

Chica agobiada por las compras compulsivas

¿Por qué hay personas que compran de forma compulsiva?

Tras los trastornos del control de los impulsos, como sería el caso de la compra compulsiva, existe una fuerte necesidad o impulso irrefrenable que la persona siente a la hora de realizar una determinada acción. Cuando la persona ejecuta la determinada acción, siente un alivio o una reducción de esa tensión inicial.

Entre los trastornos de control de impulsos encontramos: la ludopatía o juego patológico, el trastorno explosivo intermitente… y la compra compulsiva (aunque su diagnóstico como tal no exista en el DSM-5, se considera un trastorno del control de impulsos).

Compra impulsiva vs. compra compulsiva

Como indicábamos al inicio, es importante diferenciar aquí dos grupos de personas: las que compran de forma impulsiva por un tema puramente temperamental (personas altamente impulsivas que se dejan llevar por las ofertas y otras variables) y las que lo hacen como parte de un trastorno realmente patológico (compradores compulsivos).

Es decir, en el primer caso, hablamos de situaciones, en principio no patológicas (son comportamientos impulsivos), mientras que en el segundo hablamos realmente de un trastorno. Sin embargo, en ambos casos existe ese deseo o esa necesidad de compra, aunque su grado varía en intensidad y etiología.

¿Comorbilidad con otros trastornos?

Un estudio publicado en la Revista Iberoamericana de Psicosomática, realizado en 2015 por investigadores de diferentes universidades de Cataluña, sugiere que la compra compulsiva aparece típicamente en personas con determinados trastornos.

Sobre todo, trastornos de ansiedad, trastornos del estado de ánimo (como por ejemplo, depresión), trastornos de la conducta alimentaria y trastornos por dependencia de sustancias. Sin embargo, la compra compulsiva (ya sea patológica o no) también puede aparecer en personas que no sufren ningún otro trastorno mental.

¿Una estrategia para mejorar el ánimo?

Otros autores, como es el caso de Aboujaoude (2003), sugieren que la compra compulsiva aparece como respuesta a una necesidad de mejorar el estado de ánimo. Así lo afirma el autor en un estudio publicado en la Jorurnal of Clinical Psychiatry. Es decir, este tipo de compra se convertiría en una especie de estrategia para subir el ánimo e incluso la baja autoestima.

En cambio, otros autores, como Otero-López et al. (2014), sugieren que la compra compulsiva sería un mecanismo que utilizarían algunas personas a la hora de evitar otro tipo de problemas. Así, a través de la compra, dejarían de pensar en aquello que les preocupa y encubrirían ese malestar momentáneamente. Lógicamente, son siempre estrategias «efectivas» a corto plazo que no eliminan el problema de base.

Impulsividad y estados de ánimo: ¿cómo influyen?

Como indicábamos al inicio, las personas con rasgos impulsivos de personalidad tienen más probabilidad de manifestar un comportamiento de compra compulsiva. En relación a esto, hay expertos que sugieren que las personas impulsivas tienden a responder a los estados de ánimo tanto positivos como negativos a través de la compra.

¿De qué manera? Comprando cuando están animadas y comprando también cuando están desanimadas (a fin de mejorar ese estado de ánimo). En relación a ello, Rose y Segrist (2014) sugieren que un estado de ánimo positivo podría aumentar la «urgencia» a realizar una determinada compra. ¿Cómo? Reduciendo la atención selectiva de la persona y su control inhibitorio (lo que favorecería conductas impulsivas de compra).

Hipótesis biológica: déficits de neurotransmisores

Por otro lado, también existen hipótesis biológicas que sugieren un déficit en el funcionamiento de ciertos neurotransmisores cerebrales como posible explicación de la compra compulsiva o patológica. Estos déficits se darían en la dopamina, la serotonina y los opioides, y podrían explicar, en gran parte, el fenómeno de la compra compulsiva.

De hecho, se ha observado como personas con párkinson, que presentan un importante déficit de dopamina a nivel cerebral, tienen más probabilidad de desarrollar este tipo de conductas (Black, 2010).

Cerebro iluminado

Personas que compran de forma compulsiva: múltiples causas

Como hemos visto, la compra puede ser impulsiva o compulsiva. En ambos casos, el resultado es el mismo: la compra de grandes cantidades de productos que, muchas veces, la persona no necesita. Sin embargo, cuando estas conductas interfieren en la vida de la persona, entonces hablamos siempre de una compra compulsiva (patológica), de un impulso de consumo que la persona no controla.

Sus causas son múltiples, y todas ellas variarán dependiendo del caso: baja autoestima, otro trastorno mental de base, como mecanismo para autorregular las emociones o para mejorar el estado de ánimo, como estrategia de distracción mental, como resultado de una gran predisposición impulsiva, etc.

Como siempre, si manifiestas un tipo de compra compulsiva que interfiere en tu bienestar, te recomendamos que pidas ayuda profesional para que puedan evaluar tu caso de forma específica y prestarte una ayuda adaptada a tus circunstancias.

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  • Aboujaoude, E., Gamel, N. & Koran, M. (2003). A 1-year naturalistic follow-up of patients with compulsive shopping disorder. Journal of Clinical Psychiatry, 64: 946-50.
  • American Psychiatric Association -APA- (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid. Panamericana.
  • Díez, D., Valdepérrz, A., Aragay, N. & Soms, M. (2015). El trastorno de Compra Compulsiva. Cuadernos de Medicina Psicosomática y Psiquiatría de enlace. Revista Iberoamericana de Psicosomática.