¿Por qué hay personas que necesitan buscar culpables de todo?

28 Junio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Los acusadores crónicos te culparán y te harán responsable de todo aquello que les preocupe o les moleste. ¿Por qué lo hacen? ¿Es solo ganas de generar sufrimiento o hay quizá alguna teoría psicológica que explique este tipo de conducta?
 

Hay quien parece vivir con una eterna reacción alérgica. Todo le pica, todo lo molesta y le enfada. Son esas personas que necesitan buscar culpables de todo, porque ante sus ojos nada parece ir bien, el universo entero se ha conspirado para ir en su contra y se han acostumbrado a hablar el idioma del reproche y la acusación constante. Si te has encontrado a alguien así, ten paciencia, porque en el mundo abunda este perfil de personalidad.

Ahora bien, ¿qué es lo que hay detrás de este comportamiento? Como bien sabemos, en ocasiones, es más fácil limitarnos a criticar una conducta sin conocer o investigar sus motivaciones. Todos tenemos claro que agotan, sabemos que la queja y la acusación constante desgasta y que la salida más fácil en estos casos es poner distancia, y cuanta más mejor.

Sin embargo, no siempre nos es posible. Porque puede que esa persona irritante sea parte de tu familia. Es posible que tengas un compañero de trabajo que se ha doctorado en crear mal ambiente a fuerza de críticas o que cuentes con una amiga que todo lo ve mal. Más aún… Puede que hasta tú mismo te identifiques con esta tendencia, la de sentir que nada a tu alrededor va como debería.

Sentir que debemos buscar culpables hacia muchas de las cosas que nos suceden es un tipo de reacción bastante común. Descubramos por qué.

Hombre que sufre para simbolizar que las personas que necesitan buscar culpables de todo
 

¿Por qué hay personas que necesitan buscar culpables de todo?

A menudo, suele decirse aquello de que un optimista ve el vaso medio lleno, el pesimista lo ve vacío y quien se queja de todo nos culpará de haberle dado un vaso sucio a propósito. Como podemos imaginar, adoptar este tipo de costumbres apuntan a que algo ocurre. No es normal que una persona se limite a ver el lado oscuro de la vida, y además,  busque responsables a cada una de sus desafortunadas circunstancias.

¿Qué nos dice la radiografía psicológica del eterno buscador de culpables? Lo primero que nos revela es la falta de responsabilidad. Siempre es más fácil poner sobre hombros ajenos la culpa de lo sucedido en lugar de asumirlo en propia persona. Si he suspendido el examen es porque el profesor me tiene manía y no porque yo no haya estudiado. Si mi pareja me ha dejado es porque alguien le ha convencido de ello y no porque ya no me quiera.

El arte de echar balones fuera, de buscar culpables donde no los hay es algo muy humano. Tanto, que lo vemos desde en niños hasta en adultos hechos y derechos que siguen buscando cabezas de turco ante cada cosa que les sucede o les molesta.

Estamos básicamente, ante un mecanismo defensivo que despliega el propio cerebro. Las personas que necesitan buscar culpables de todo y que no se responsabilizan de nada hacen uso de sofisticados sesgos cognitivos y enfoques claramente inmaduros. Los analizamos a continuación.

El síndrome adámico

 

El síndrome adámico no describe ningún comportamiento patológico. Es una forma más de etiquetar una conducta que se ve con frecuencia. En este caso define a esas personas que echan la culpa a los demás con el fin de salir indemnes de cualquier situación. Este término, «adámico», se define así porque toma sus raíces en el Génesis con Adán y Eva.

Tras desobedecer las normas impuestas por Dios y comer el fruto prohibido, Adán le echa la culpa de lo sucedido a su creador: al fin y al cabo, tú me diste a la mujer como compañera  y ella me dio la fruta del árbol. Yo entonces la comí. Por su parte, Eva tampoco se queda atrás: no duda en echarle la culpa a un tercer protagonista: la serpiente.

Con esta metáfora se describe algo realmente común: nuestra habilidad para eludir responsabilidades.

La simulación contrafáctica

Tras este enrevesado término se esconde una explicación curiosa sobre por qué hay personas que necesitan buscar culpables de todo. Fue el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) quien relacionó esa tendencia con lo que denominaron como simulación contrafáctica.

Consiste en que cuando nos sucede algo, nuestra mente, lejos de ver qué ha podido pasar y qué responsabilidad tenemos nosotros sobre lo acaecido, busca otras posibilidades. Lo hacemos partiendo del clásico «y sí…» (¿y si no han aprobado mi proyecto porque alguien les ha sobornado? ¿Y si no he conseguido ese ascenso porque alguien lo ha bloqueado?

La mente, en lugar de asumir la propia responsabilidad, empieza a evaluar posibles escenarios y a simular posibilidades que terminan integrando como parte de los hechos, aunque suenen rocambolescas. Hacerlo genera menos sufrimiento que asumir nuestro papel en dichos hechos.

 

Entendemos la realidad como una causa-efecto

Las personas tenemos una singular tendencia. Es esa en la que pensamos que todo sucede por algo, que hay una linealidad en cada acontecimiento. Ahora bien, en esa ecuación no siempre está la variable «yo». Por ejemplo, si mi pareja está cada vez más apática se debe a que tiene un problema en el trabajo o a que sus padres la están agobiando.

En esa causa efecto, el buscador de culpables jamás baraja la posibilidad de que él o ella esté dentro de esa regla de tres.

Trabajadores discutiendo representando personas que necesitan buscar culpables de todo

Sesgos mentales que nos protegen y nos vuelven ciegos

Si nos preguntamos por qué hay personas que necesitan buscar culpables de todo, la base de todo se halla en esos sesgos cognitivos que nos convierten a menudo, en seres ciegos. En criaturas que se niegan a admitir con todas sus fuerzas lo que es evidente.

Pensemos, por ejemplo, en ese directivo que califica de vagos a sus trabajadores porque no producen lo suficiente. No duda en culparles de los malos números sin tener en cuenta las condiciones en que realizan la labor esos empleados.

Personas que necesitan buscar culpables de todo y el eterno victimismo

 

Detrás de la necesidad de buscar culpables a casi todo se encuentra muy a menudo el victimismo crónico. Son perfiles que hacen uso de una actitud defensiva y desconfiada, de los que piensan que todos actúan de mala fe, que quienes les rodean solo buscan dañarles. Esto hace que desarrollen un carácter hipersensible, malhumorado y receloso que busca cabezas de turco ante cada problema cuando se encuentran en desventaja.

Para concluir, quienes caminan por el mundo eludiendo responsabilidades y desconfiando además de las acciones ajenas, no solo envenena ambientes y los contaminan de malestar y sufrimiento. También ellos lo pasan mal; al fin y al cabo, con sus conductas lo único que consiguen es elevar la incomodidad y la contradicción. Tengámoslo en cuenta.