¿Por qué incomodan las pausas en una conversación? Una red cerebral es la respuesta

A muchas personas les incomodan las pausas en una conversación. Un equipo de científicos de Estados Unidos indagó sobre las razones para que esto ocurra y llegó a conclusiones muy interesantes.
¿Por qué incomodan las pausas en una conversación? Una red cerebral es la respuesta
Gema Sánchez Cuevas

Revisado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas.

Escrito por Edith Sánchez

Última actualización: 10 junio, 2022

Conversar es un acto cotidiano que nos resulta muy familiar y por eso no le prestamos atención a la complejidad que implica. Nuestro cerebro está preparado para interactuar a través del habla en rítmicos turnos en los que el uno dice, mientras el otro escucha y luego se intercambian los papeles. Un nuevo estudio nos cuenta qué sucede cuando se pierde ese ritmo y, en consecuencia, aparecen pausas en una conversación que nos resultan molestas.

Lo habitual es que esa interacción fluya de manera continua, pero también es muy usual que aparezcan las pausas en una conversación. No tiene nada de raro, ni nada de malo, pero aun así nos generan incomodidad. Es como si no estuviéramos preparados para esos silencios  y esto nos produjera desconcierto.

Mientras dos o más personas hablan, el cerebro  realiza tareas muy complejas. Capta el mensaje, lo decodifica, lo interpreta y casi de forma simultánea prepara una respuesta a ese mensaje, que debe codificar y luego emitir. Esto se hace en un tiempo récord. En medio de ese proceso surgen las pausas en una conversación y, al mismo tiempo, inquietud por ello. ¿A qué se debe?

El silencio es la técnica más difícil de aprender. Es contrario a nuestros instintos. Queremos llenar los espacios en blanco”.

-Katie Donovan-

Amigas en silencio en una cafetería
Las pausas y los silencios de más de cuatro segundos generan inquietud e incomodidad.

Un experimento interesante

Un estudio llevado a cabo por científicos de la Universidad de Nueva York y de la Universidad de Iowa indagó las razones por las cuales resultan incómodas las pausas en una conversación. La investigación fue dirigida por el doctor Gregg Castellucci y se publicó en la revista Nature, en enero de 2022.

Los investigadores tomaron como base a un grupo de ocho personas. Todos ellos tenían epilepsia o presentaban un tumor cerebral y tenían implantados electrodos  en el cerebro para tratar estas afecciones. Esto les permitió a los científicos hacer un monitoreo detallado y una medición precisa de las ondas cerebrales.

Los experimentadores les plantearon preguntas. En algunas de esas preguntas la información clave estaba al comienzo del interrogante, mientras que en otras se encontraba al final. De este modo, los científicos pudieron captar el momento exacto en el que los voluntarios planificaban la respuesta.

Las pausas en una conversación, según el experimento

Los científicos detectaron que las personas comienzan a planificar sus respuestas, mientras siguen escuchando a su interlocutor. O sea, una persona ya tiene lista su contestación, antes de que el otro termine de hablar. Los intervalos en el turno de la palabra duran tan solo 200 milisegundos y ampliar ese tiempo origina incómodas pausas en una conversación.

Dicho en otras palabras, lo propio del cerebro es hablar y escuchar de forma simultánea, a una gran velocidad. Cuando aparecen las pausas en una conversación significa que ese ritmo se altera. Esa interrupción es percibida como una “anormalidad” o “fallo” en el cerebro y por eso surge una sensación de incomodidad.

Además de todo lo anterior, los científicos encontraron que durante ese proceso de conversar con otra persona se activan dos zonas claves del cerebro: el área de Broca y el lóbulo frontal medio. Para los investigadores, esto equivale a una primera descripción de los mecanismos específicos que dan lugar al lenguaje en el marco de una conversación cotidiana.

Hombre hablando con su pareja
Los silencios en las conversaciones pueden incrementar la sensación de inseguridad.

Usar las pausas a favor

Las pausas en una conversación generan incomodidad, porque las redes neuronales implicadas así lo perciben en primera instancia, pero en realidad no tienen una connotación negativa. De hecho, si lográramos conversar de una forma más pausada, es muy probable que dijéramos cosas más inteligentes y dignas de ser escuchadas.

Según los datos disponibles, las pausas en una conversación generan verdadera inquietud cuando duran más de cuatro segundos. Se percibe como si la comunicación se hubiera roto, o como si el interlocutor hubiese salido de “sintonía”. Sin embargo, esto varía de una cultura a otra. Hay sociedades que toleran mejor esas pausas, mientras que otras no.

De otro lado, en el mundo de los negocios se ha estudiado el efecto de las pausas en una conversación y han terminado por hacer uso de ellas a favor, en el marco de ciertas negociaciones. En determinadas circunstancias, esos silencios ponen nervioso al otro y es frecuente que incrementen sus inseguridades. Esto es aprovechado para sacar alguna ventaja.

En el mundo del poder sucede algo similar. De una u otra forma, plantear un silencio deliberado muchas veces equivale a tomar el control. Por eso, las pausas en una conversación, y la inquietud que provocan en algunos, a veces se convierten en un factor de ventaja para otros.

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