¿Por qué la palabra feminismo pone nerviosos a los jóvenes? - La Mente es Maravillosa

¿Por qué la palabra feminismo pone nerviosos a los jóvenes?

Roberto Muelas Lobato 10 julio, 2018 en Psicología social 0 compartidos
Jóvenes divirtiéndose mientras hablan sobre la palabra feminismo

La palabra feminismo pone a muchos jóvenes (y no tan jóvenes) nerviosos. Las situaciones de desigualdad en cuanto al género siguen siendo habituales y, aún existiendo un gran cambio generacional, buena parte de los jóvenes sigue asociando la palabra feminismo a radicalismo.

Algunos datos hacen que nos preguntemos si realmente la juventud es la cantera de una mayor igualdad. ¿Va a superarse el patriarcado y el machismo con las próximas generaciones? La respuesta, tristemente, no es clara. Los jóvenes, aunque más movilizados, no todos ni siempre son conscientes de las fuerzas que se articulan en la sociedad en la que se desenvuelven.

¿Avanzan las nuevas generaciones hacia el feminismo?

Las nuevas generaciones tienden a reproducir, en parte y por término medio, los roles de las viejas generaciones. Aunque es evidente que una parte de la sociedad está más concienciada en temas de género, el resto, una buena mayoría, no lo está. Con pocos referentes dentro de la sociedad, de sus círculos y, menos aún, en las instituciones, la reproducción de los viejos patrones es lo que alimenta la inercia.

Mujeres feministas

Los jóvenes necesitan referentes que les enriquezcan el número de ejemplo feministas a los que seguir. Así, su deber con las personas que lucharon y con las que lo seguirán haciéndolo es generar un entorno en el que se vayan sumando logros.

Para la socióloga María Silvestre, la juventud no va hacia un retroceso, más bien, mantiene lo que tenemos. El problema reside en las oportunidades y los recursos. En la actualidad, los jóvenes cuentan con más oportunidades y recursos en comparación con otras generaciones.

Por ejemplo, la educación. La alfabetización es prácticamente norma en nuestra sociedad y el número de personas con títulos universitarios es el mayor de la historia. Sin embargo, la educación puede conducirles a percibir una igualdad que no es real o apagar el espíritu crítico ante las situaciones de desigualdad o de discriminación.

¿Cómo pone la palabra feminismo nerviosos a los jóvenes?

Aunque hemos avanzado, y mucho, desde hace 50 años, la conciencia crítica hacia la desigualdad sigue estancada. Las mujeres pueden tener más oportunidades laborales y educativas. Pueden realizar trabajos que antes era impensable que realizaran y cuentan con un poder adquisitivo mayor. Aun así, los valores de la juventud no abarcan la desigualdad.

En palabras de María Silvestre, “la palabra feminismo les pone nerviosos y nerviosas, y no ven la necesidad de la reivindicación, les parece todo un elemento de radicalidad propio de generaciones pasadas.” Este fenómeno afecta tanto a hombres como a mujeres, aunque, evidentemente, es mayor en los hombres.

Feminismo

¿Existe la igualdad en internet?

La relación entre juventud e internet puede parecer un espacio perfecto para la igualdad. Pero no. Las relaciones de desigualdad se reproducen igualmente en internet. Pese a ser un espacio más abierto y más libre, internet se ha convertido en espacio de desigualdad. Los contenidos que los jóvenes comparten y consumen en internet son mayormente sexistas y reproducen los roles tradicionales de género.

Por un lado, mientras los chicos hacen un uso de internet lúdico, enfocado en juegos como el poker, las chicas lo usan para relacionarse. Esto es, aunque la juventud hace uso lúdico de internet, los chicos se centran en juegos y las chicas en relacionarse. Como vemos, incluso en el uso de internet se reproducen los viejos roles. Con un acceso igualitario a las redes sociales, el uso de ellas sigue diferenciándose por género.

Y la cosa no acaba ahí, el ciberbulling y el acoso sexista también se ha trasladado a internet. Aquello que nos encontramos en la sociedad se produce también en el ámbito de internet. En lugar de generar un cambio, internet está reproduciendo muchos de los valores machistas de nuestra sociedad.

Finalmente, podemos concluir que la sociedad tiene un rol muy importante. En ella se hayan los agentes de socialización como son la familia, la escuela, los medios de comunicación, la publicidad, las novelas, el teatro, los videojuegos… Todos ellos generan cultura pero, si como hasta ahora siguen reproduciendo los roles de género, no podemos esperar que la juventud acabe con ellos. Estos medios de socialización deberían crear enriquecer el número de referentes feministas a los que los jóvenes pudieran imitar.

Nota de edición: las generalizaciones que existen en este artículo responden a estudios que trabajan con promedios. De esta manera, seguro que muchos jóvenes están lejos de seguir la tendencia de la que hablamos.

Roberto Muelas Lobato

Eterno estudiante de psicología social. Desde el laboratorio intento explicar esa realidad a veces tan confusa divagando entre la divulgación y la ciencia.

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