¿Por qué mi ex no me habla?

11 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana
¿Por qué mi ex no me habla? Hablaremos de las cuatro causas más frecuentes. Aunque... ¿Quizás deberías reformular la pregunta? ¡Descubre a qué nos referimos!

Cuando sufrimos una ruptura (y especialmente si esta es reciente), nos sobreviene con frecuencia a la cabeza la siguiente pregunta: “¿Por qué mi ex no me habla?” Antes de ahondar en las posibles explicaciones en relación a ello, debemos tener claro algo: nuestro ex no nos habla porque no tiene que hacerlo. Esto no significa que no se sienta mal o triste (haya sido iniciativa suya o no finalizar la relación).

Tampoco significa que no esté pasando por un proceso de duelo, que sea un insensible o que haya dejado de querernos. Sencillamente, no debes estar esperando un contacto cuando la relación ya ha terminado (y más si se ha hablado y ya se ha producido la despedida, el cierre). Hacerlo puede generarte aún más ansiedad, sentimientos de soledad e incluso rabia, tristeza y frustración. Además de que nos estanca y evita que afrontemos el proceso de duelo.

Ante todo ello, más que preguntarnos “¿Por qué mi ex no me habla?”, deberíamos preguntarnos por qué alguien que ha decidido no ser parte de nuestra vida tiene que hablarnos. Y si además hemos sido nosotros los que hemos finalizado la relación, más razón aún para no esperar que esa persona nos contacte (ya que estará haciendo su proceso de duelo como puede, o sabe).

Chica mirando el móvil

Por qué mi ex no me habla: posibles razones

Sin embargo, si aún después de todo lo mencionado seguimos queriendo entender por qué nuestro ex no da señales de vida, os dejamos algunas de las posibles causas que lo expliquen:

Está afrontando el duelo

Tanto si te dejó como si lo hiciste tú, una posible causa, que responda a la pregunta “¿Por qué mi ex no me habla?”, es que sencillamente está afrontando su duelo. Es decir, es consecuente con su decisión de romper (o acepta la tuya) e intenta hacer su vida.

En esta línea, puede ser que haya decidido aplicar el contacto cero para evitar sufrir. En una política de contacto cero, la persona que la quiere practicar corta todas o la mayoría de las vías de comunicación con el otro -en algunos casos no es posible terminar con todas, como cuando la pareja tiene un hijo en común-.

A través del contacto cero, se deja de contactar a la persona y se deja de tener noticias de ella, lo que permite empezar a aceptar la nueva situación. En estos casos, lo mejor es respetar la decisión de tu expareja y no marear la perdiz, a no ser que tengas una propuesta firme de volver (en caso de haberlo dejado tú).

Ha superado la ruptura

Quizás tu ex se encuentra en una etapa posterior al duelo (concretamente en la última: la aceptación) y por ende ya ha superado la ruptura.

Según un estudio realizado por la Univeristy College London y la Binghamton Univeristy, publicado en la revista “Evolutionary Behavioural Sciences”, tardamos entre seis meses y dos años en superar una ruptura.

Sin embargo, está claro que cada persona es un mundo. Así, independientemente del tiempo que haga que lo dejásteis, si tu expareja ya está haciendo su vida y ha superado lo vuestro, esto podría ser otra de las causas que explique por qué ya no te contacta.

Aunque sea duro aceptar esta realidad, a veces lo mejor es dejar ir.

Está conociendo a alguien

Otra posible explicación que responda a la cuestión de “¿Por qué mi ex no me habla?” es que está conociendo a otra persona. En estos casos, lo normal es que pierda (y no busque) el contacto con sus exparejas, ya que está iniciando una nueva etapa en su vida.

Al fin y al cabo, es lícito que lo haga. Imagina que llega alguien a tu vida que te devuelve la ilusión. En estos casos, lo normal es que intentes cerrar etapas pasadas, ¿no?

“Crecer es aprender a despedirse”.

-Anónimo-

Está enfadado o resignado

Otra razón que puede explicar la ausencia de contacto de tu ex es que esté enfadado. El malestar puede tener mil razones: porque le has dejado, por cómo han ido las cosas, por el momento que has elegido, etc.

También puede haberse resignado ante la situación que le has planteado. A diferencia del enfado, la resignación no solo nos conduce a situaciones negativas; en este sentido, hay expertos que opinan que la resignación ante ciertas situaciones incontrolables nos ayuda a aceptar una nueva realidad que no podemos cambiar.

“Cuando hablamos de resignación, hablamos de una postura pasiva con respecto a lo ocurrido. Es similar a decirnos a nosotros mismos: “Bueno, pues esto es lo que me ha tocado y no puedo cambiarlo”.

-Antonio Guerrero, psicólogo-

Chico preocupado

¿Y si contacta conmigo?

Por otro lado, si nuestra expareja, después de la ruptura decide volver a contactarnos con pequeños “tanteos” (que solo suelen servirle para ver si seguimos “ahí”, disponibles y pendientes de él/ella) o intenta mantener una amistad con nosotros, se preocupa, etc., debemos ir con cuidado. ¿Por qué? Porque con frecuencia eso solo sirve para alimentar unas falsas esperanzas en nosotros, ya que quien quiere estar a nuestro lado lo manifiesta de forma directa y firme, sin tanteos, rodeos o medias tintas.

Como se suele rezar, en temas amorosos mejor “las cosas claras y el chocolate espeso”. Otra cosa (muy diferente) es que nos contacte con mensajes directos, con verdadero interés y con una clara intención de solucionar las cosas o de volverlo a intentar. ¿Qué ocurre cuando nos alimentan con falsas esperanzas? Que no podemos gestionar la pérdida, ni afrontarla… ni empezar a caminar solos.

“Sean cuales sean las razones por las cuales no sabes nada de tu ex, lo único tangible es que esa persona está permitiendo -con su silencio- que tú puedas superarlo”.

-Cristina Lago, coach emocional y escritora-

  • García, F. E., & Ilabaca Martínez, D. (2013). Ruptura de pareja, afrontamiento y bienestar psicológico en adultos jóvenes. Ajayu Órgano de Difusión Científica del Departamento de Psicología UCBSP, 11(2), 42-60.
  • García Palza, D. F. (2014). Narración del duelo en la ruptura amorosa. Ajayu Órgano de Difusión Científica del Departamento de Psicología UCBSP12(2), 288-307.