¿Por qué no me gusta leer?

23 Abril, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz
Leer es un hábito que proporciona innumerables beneficios. Sin embargo, si eres de los que no disfrutan de esta actividad, quizás te hayas preguntado a qué se debe. ¿Dónde encuentran los demás el placer que tú no sientes en el ejercicio de la lectura?
 

Es innegable que el hábito de la lectura reporta grandes beneficios para quien lo practica. Desde niños tratan de inculcarnos el amor por los libros tanto en casa como en la escuela. Y, ya de adultos, escuchamos el testimonio de amigos y conocidos afirmando que leer es uno de sus mayores hobbies, algo que les apasiona. Entonces, puede que te preguntes, ¿y a mí, por qué no me gusta leer?

Es muy común que quienes no comparten esta afición por la lectura tiendan a cuestionarse qué hay de malo en ellos. Qué tornillo anda suelto en su interior que les impide disfrutar de una actividad tan recomendada y, aparentemente, imprescindible.

Pues seguramente, en más de una ocasión, hayan escuchado que las personas que no leen no son cultas ni imaginativas, que no tienen un vocabulario amplio y que son vagas o simples. ¿Cómo no sentirse culpable o inadecuado ante tales afirmaciones? Pero, en realidad, ¿te has cuestionado alguna vez los motivos de tu falta de interés por la lectura?

Mujer aburrida

¿Por qué no me gusta leer?

Un concepto inadecuado

En ocasiones, el modo en que tratan de inocularnos el amor por la lectura es inadecuado. Nos lo plantean como una imposición, mas leer ha de ser un placer, un espacio para dejar volar la imaginación. Desde pequeños nos obligan a leer, poniendo el foco en cuántas páginas devoramos al día, haciendo de la lectura un ejercicio de libertad acotada -cuando es todo lo contrario-.

 

No es de extrañar que muchas personas crezcan aborreciendo esta actividad que durante tantos años fue un suplicio, un motivo de discusiones y una imposición externa. Quizá deberíamos comenzar a transmitirle a los más pequeños la lectura como una alternativa de ocio, de disfrute. Tal vez deberíamos procurar que les guste leer, y no tan solo que lean. Quizá así, de adultos, podrían relacionarse de otra manera con la palabra escrita.

Gran variedad de opciones

Otro aspecto importante radica en que no siempre somos conscientes de la inmensidad de alternativas con las que contamos. Leer no implica solo a las grandes novelas clásicas o a las obras de moda. Ni siquiera es una actividad que se restrinja a los libros.

Hemos de tener en cuenta que cada ser humano es un mundo. Cada uno contamos con nuestras propias particularidades, gustos y preferencias. Tal vez un gran número de personas amen las historias de suspense, quizá todo tu entorno habla de la última novela de ciencia ficción. Pero no has de circunscribirte a los gustos ajenos.

Piensa qué te gusta a ti, ¿qué te interesa?, ¿qué te hace soñar? Tal vez para ti sean mucho más apetecibles las novelas románticas o las biografías de personajes célebres.

O quizá prefieras leer artículos de interés sobre cocina, deportes, desarrollo personal o física. Todo esto también es leer. Todo ello nutre tu mente tanto como lo haría el libro más vendido del momento. Y, además, se encuentra en coherencia contigo.

 

Cuando te dispongas a leer escoge algo que verdaderamente te fascine, te apasione, te interese. Algo de lo que realmente desees descubrir más. Olvida la opinión ajena. Lee para ti, solo para ti.

Sistemas de representación

No todos contamos con el mismo estilo comunicativo. Hay personas más visuales, otras más auditivas, otras más kinestésicas. Algunos prefieren recibir la información de manera visual, otros optan por escucharla y otros escogen experimentar con ella directamente. Por ello, no es realista tratar de agruparnos a todos en una misma modalidad.

Si no te gusta leer, tal vez los audiolibros sean una buena opción para ti. Quizá te resulte más agradable recibir el mensaje de forma auditiva, y hoy en día puedes acceder a numerosos títulos en este formato. O puede que para ti sea más satisfactorio escribir puesto que disfrutas trabajando activamente más que recibiendo de forma pasiva.

Mujer escuchando audiolibro

No me gusta leer, y está bien

En cualquier caso, y si tras tener en cuenta todas las anteriores perspectivas, sigue sin gustarte leer no pasa nada. Esto no implica que seas menos inteligente, menos culto o interesante. Cada persona tiene sus propios rasgos de personalidad y su particular manera de vivir.

 

Tal vez tú ames hacer deporte, meditar, ver conferencias en vídeo, pintar con acuarelas… No a todos debe gustarnos lo mismo y eso está bien. Todos tenemos derecho a escoger cómo lograr nuestro propio desarrollo personal. 

  • García-Rodríguez, A., & Gómez-Díaz, R. ¿ Leer con los oidos?: audiolibros y literatura infantil y juvenil.
  • Aliste, M. E. R., Real, D. L., & Bravo, I. L. (2006). ¿ Eres visual, auditivo o kinestésico? Estilos de aprendizaje desde el modelo de la Programación Neurolingüística (PNL). Revista Iberoamericana de Educación38(2), 1-10.