¿Por qué nos gusta pasar miedo?

Alejandro Rodríguez · 20 julio, 2018

Las películas de miedo siguen ganando seguidores año tras año. Las casas del terror, las survival zombie y las experiencias que nos asustan están más de moda que nunca. Y sin embargo, si alguien nos pregunta, no podemos explicar por qué nos fascinan este tipo de cosas. Parecería que nuestro instinto debería ser huir de todo aquello que nos hace sentir mal. Pero, entonces, ¿por qué nos gusta pasar miedo?

Lo cierto es que es muy natural que nos fascine aquello que hace que nos sintamos asustados. Los mecanismos que causan esto han sido bien documentados por la comunidad científica y comprenderlos nos ayuda a entender mejor la forma en la que funciona nuestra mente. En este artículo estudiaremos por qué ocurre este fenómeno.

Nos gusta pasar miedo debido a nuestro funcionamiento cerebral

Según los investigadores, la razón por la que nos gusta sentirnos asustados tiene que ver con la manera en que funciona nuestra mente. Cuando nos encontramos frente a un estímulo potencialmente peligroso, nuestro cuerpo se prepara para actuar. En estas situaciones, se generan ciertas hormonas que nos hacen entrar en lo que se conoce como “lucha o huida”.

Miedo a la enfermedad

Gracias a este mecanismo, nuestros antepasados maximizaron sus posibilidades de supervivencia ante todo tipo de situaciones perjudiciales. Sustancias como la adrenalina o la norepinefrina (dos de los neurotransmisores involucrados en las respuestas de miedo) les ayudaban a escapar de aquello que podía hacerles daño o bien a enfrentarse a ello.

El problema con este mecanismo es que apenas ha evolucionado en los últimos 10,000 años. Así, los estímulos que nos encontramos hoy en día son bastante distintos a los de la época de las cavernas, pero nuestra respuesta corporal frente a ellos sigue siendo la misma.

La mayor diferencia en nuestra forma de reaccionar se produce nuestro cerebro racional. Y precisamente en esta diferencia puede radicar la razón de por qué nos gusta pasar miedo.

Desconexión entre cuerpo y mente

Hoy en día, cuando nos encontramos ante un estímulo que nuestro cuerpo interpreta como peligroso, se produce una desconexión entre lo que pensamos y lo que sentimos. Por una parte, nuestro sistema hormonal se activa como si tuviéramos que enfrentarnos a una situación potencialmente perjudicial. Sin embargo, en el caso de una película de terror o una casa encantada, nuestro cerebro es perfectamente consciente de que no estamos en peligro.

Así, al contrario de lo que les sucedía a nuestros antepasados, podemos disfrutar de la sensación producida por las hormonas sin sentirnos realmente en peligro. De esta manera, nos sentimos más activados, llenos de energía, pero sin sufrir las consecuencias de enfrentarnos ante una amenaza real.

De hecho, según algunas investigaciones, las hormonas relacionadas con el miedo son muy similares a las de la felicidad. Por eso, muchas personas afirman que, después de una experiencia terrorífica, pero segura, su estado de ánimo mejora considerablemente. Tanto, que buscar estímulos que nos dan miedo puede llegar a ser adictivo.

Relación entre personalidad y gusto por el terror

Pero las hormonas liberadas frente a una situación terrorífica no son el único factor implicado en este fenómeno. Según algunas investigaciones, no a todos nos gusta pasar miedo por igual: existen grandes diferencias individuales en función de nuestra personalidad.

Así, se ha descubierto que hay varios rasgos que correlacionan con una mayor atracción por las experiencias que nos dan miedo. Los más importantes son los siguientes:

  • Apertura a la experiencia. Las personas que sienten fascinación por vivir experiencias nuevas suelen tener también un mayor amor por las situaciones terroríficas.
  • Extraversión. Las personas extrovertidas necesitan un mayor nivel de estimulación externa para encontrarse realmente a gusto. Por eso, las películas de terror, las casas encantadas y elementos similares tienden a atraerles mucho más que a los introvertidos.
  • Empatía. Curiosamente, las personas especialmente empáticas tienden a disfrutar más de las situaciones de terror. Esto puede deberse a que tienen una mayor capacidad para procesar las emociones que el resto de la gente; y por lo tanto, buscan vivir más experiencias de este tipo.

Mujer corriendo mirando hacia atrás

En este artículo has conocido varias de las razones que explicarían por qué nos gusta pasar miedo. Pero, por supuesto, pueden haber muchos más factores implicados. La ciencia todavía tiene muchas preguntas que confirmar y muchas hipótesis a las que responder en este sentido, por lo que todavía es necesario realizar más investigaciones sobre el tema.

Mientras tanto, sin embargo, lo que sí está claro es que la curiosidad por todo aquello que nos puede general una sensación “artificial” de miedo cada día es mayor.