Psicología cognitiva de las religiones

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 21 noviembre, 2018
Roberto Muelas Lobato · 21 noviembre, 2018
La psicología cognitiva de las religiones nos dice qué tipo de memoria fomenta la religión, ¿quiéres saber cúal?

¿Cómo entender las religiones? Aunque las religiones se han estudiado más desde la sociología y la antropología, la psicología también tiene algo que aportar. Así, la psicología cognitiva de las religiones nos da algunas pistas sobre por qué nos creemos los preceptos de las religiones.

Si bien muchos autores ha discutido distintos vacíos que la religión llena o, lo que es lo mismo, las funciones que cumple. Ninguno de ellos parece ser útil para comprender todas las religiones. En otras palabras, las personas no eligen una religión para satisfacer una necesidad, sino que más bien las religiones satisfacen diferentes necesidades de la gente en diferente contextos.

Por otra parte, visto desde la psicología cognitiva, la adopción de una religión va a depender más de procesos básicos. En concreto, de la memoria. La forma en que son transmitidas y practicadas las religiones va a determinar la forma de recordarlas y, en última instancia, va a incidir en la aceptación de sus preceptos.

Libros de diferentes religiones

Los dos modos de religiosidad

Por lo general, todas las religiones creen en dioses, espíritus y/o fantasmas. Todos ellos pueden ser reducidos a seres sobrenaturales. Así, estos seres tienen características que van más allá de lo humano como la inmortalidad o la capacidad de ver qué pasa alrededor del mundo. También se les suele atribuir la capacidad de cambiar el destino de los humanos.

“La religión no es más que un reflejo fantástico, en las cabezas de los hombres, de los poderes externos que dominan su existencia cotidiana. Un reflejo en el cual las fuerzas terrenas cobran forma de supraterrenas”.

-Fiedrich Engels-

De esta forma, estos seres sobrenaturales no están atados a las limitaciones de los humanos. Pero, lo más extraño, es que estos seres son aceptados cuando están en una doctrina religiosa, no llegando a ser creíbles si no lo están. Por ejemplo, mucha gente que cree en un dios diría que los fantasmas o las hadas son irreales. Para entender cómo somos capaces de aceptar las creencias de las religiones, recurrimos a la teoría de los dos modos de religiosidad.

Según esta teoría, desarrollada por Harvey Whitehouse, existen dos modos de religiosidad. Estos son el modo doctrinal y el modo imagista. De esta forma, las distintas religiones se situarían en uno u otro modo. Por un lado, en el modo doctrinal los significados de los rituales son aprendidos, no hay mucha cohesión social, existen líderes, se propaga de forma rápida y puede llegar a tener un alcance universal. Por otro lado, en el modo imagista los significados de los rituales son generados, la cohesión es intensa, el liderazgo pasivo, la difusión lenta y el alcance étnico.

Modo doctrinal

El modo doctrinal requiere que haya una comunicación constante. Además de que existan rituales que se den repetidamente. Por ejemplo, para el cristianismo hay que comulgar e ir a misa al menos una vez a la semana. Aunque tanta repetición sufre el riesgo de caer en el aburrimiento, fomenta la memoria implícita. Esta memoria es por la que sabemos montar en bicicleta, se aprende, sin saber cómo, a hacer las cosas de forma automática.

“Entiendo por religión, no ya un conjunto de ritos y costumbres, sino lo que está en el origen de todas las religiones, poniéndonos cara a cara con el creador”.

-Mahatma Gandhi-

Por otra parte, este tipo de memoria reduce la reflexión y la innovación. Crea personas menos críticas que aceptan los preceptos de la religión con la justificación de que “siempre ha sido así”. Aun así, no todo el conocimiento es implícito. El conocimiento de la doctrina también se enseña; siguiendo el ejemplo anterior, se enseña en la catequesis.

De esta forma, este tipo de religiosidad incluye líderes que son quienes transmiten el conocimiento y cuentan con estructuras jerárquicas de poder. Estas estructuras junto con la falta de reflexión individual e innovación aumentan la aceptación de las interpretaciones de la religión.

Cielo con luz y nubes

Modo imagista

El modo imagista, a diferencia del doctrinal, mantiene rituales con mucha menos frecuencia. Por ejemplo, los rituales de iniciación que se realizan una vez en la vida. Este tipo de rituales están asociados con emociones fuertes, ya sean negativas o positivas, y generan una fuerte cohesión. Por ello, no suelen formarse grandes comunidades, ya que son recelosos con quienes no han tomado partido en los rituales.

Este modo de religiosidad despierta la memoria episódica. Este tipo de memoria hace que se recuerden muy bien ciertos episodios, llegando a recordar casi todos los detalles. Además, este tipo de memoria da lugar a la reflexión espontánea que se caracteriza por la transformación de la información. Por ejemplo, mediante el uso de analogías y metáforas. De esta forma, las interpretaciones que surgen son diferentes, por lo que no suelen existir líderes.

Volviendo al inicio, la psicología cognitiva de las religiones puede explicar la creencia en seres sobrenaturales. Según el modo doctrinal, la falta de crítica junto con la memoria explícita e implícita pueden llevar a aceptar su existencia. Según el modo imagista, la imaginación que se desprende de la memoria episódica puede llevar a la misma conclusión.

  • Whitehouse, H. (2000). Arguments and icons: Divergent modes of religiosity. Oxford: Oxford University Press.