Psicología de las relaciones fallidas: ¿por qué fracaso en el amor?

04 Enero, 2021
Este artículo ha sido escrito y verificado por Psicóloga Valeria Sabater
No toda relación de pareja que termina debe entenderse como un fracaso o un error. Hay historias que merecieron vivirse y no tienen por qué entenderse como una equivocación.

La psicología de las relaciones fallidas nos dice que la falta de amor no siempre es la causa de nuestras rupturas. Las parejas y el afecto, como los huesos, también se rompen. Los finales y las historias que empiezan y no duran demasiado  forman parte de la normalidad, pero esto es algo que vivimos muy a menudo de forma traumática.

Esto hace, por ejemplo, que tras acumular más de un fracaso en materia afectiva, uno acabe concibiendo aquello de que el amor no es para ellos, que lo de vivir en pareja es un imposible y que lo mejor es caminar solo por el mundo. Bien es cierto que nadie viene a este mundo con un manual sobre cómo tener éxito en el campo de las relaciones.

Sin embargo, tampoco nos han enseñado a sobrellevar un adiós sin despedida (ghosting), a lidiar con un “esto ya no funciona” o con un “ya no te quiero”. Tras ello, es muy común que nos hagamos una pregunta constante e incluso obsesiva… ¿qué pasa conmigo? ¿por qué fracaso en el amor? Lo analizamos.

Pareja molesta

Cosas que nunca te dijeron sobre la psicología de las relaciones fallidas

¿Eres de los que consideras que gran parte de tus relaciones afectivas han sido un fracaso? Tal vez debas hacer una pequeña reformulación. Así, algo que es más que habitual a día de hoy, es tener varias parejas a lo largo de nuestro ciclo vital. Algunas historias duran más que otras, unas nos hacen más felices y en ocasiones hasta podemos llegar a casarnos no una, sino varias veces.

Todo ello es reflejo de la dinámica de la propia vida. Muestra de nuestros movimientos, del relieve de nuestra existencia y de cada giro que da el destino en materia romántica y afectiva. Ahora bien, lo llamativo es que, en muchos casos, seguimos hablando de relaciones fallidas cuando terminamos con alguien. Ante esta idea, es importante considerar los siguientes planteamientos.

Algunas relaciones pueden ser terribles, pero no todas son fallidas

Algunas relaciones nos dejan secuelas, es cierto. Dinámicas como el abuso, el maltrato físico o psicológico, la manipulación o incluso el engaño constante perfilan lo que entendemos como vínculos terribles. De esos que uno puede arrepentirse, con razón, por no haber abierto antes los ojos y haber huido.

Más allá de esta realidad tan problemática, no todas las relaciones fallidas lo son realmente. Quizá, nuestro error es pensar que cuando iniciamos un vínculo con alguien, esa historia va a durar para toda la vida. El “hasta que la muerte nos separe” debe sustituirse por “hasta que dejemos de estar bien”. Y cuando esto sucede, cuando dejamos de “estar bien” con nuestra pareja, un adiós no tiene por qué ser un fracaso.

A veces el amor se acaba. En ocasiones, las prioridades son otras. Puede que nos demos cuenta de que nuestras perspectivas y formas de entender la realidad son incompatibles. Todo ello no configura ningún fracaso; es la propia vida y la complejidad inmanente del ser humano.

El fracaso en el amor y la inflexibilidad psicológica

Para quien se pregunte por qué muchas de sus relaciones de pareja no duran, la ciencia tiene una respuesta. La Universidad de Rochester realizó un estudio en el 2020 para comprender cuáles eran las causas de los problemas en las parejas y también entre los vínculos familiares.

Un factor que resultó ser recurrente en la problemática relacional es la inflexibilidad psicológica. Ahora bien, ¿en qué consiste esta dimensión y cómo se relaciona con las relaciones fallidas?

  • Un autor que focalizó buena parte de sus teorías para trabajar y desactivar la inflexibilidad psicológica fue Albert Ellis. Según él, esta dimensión es el origen de nuestra infelicidad.
  • Define la incapacidad para tomar conciencia de nuestras ideas irracionales, de la limitación para aplicar un enfoque más reflexivo, para abrirnos al cambio, aceptar las dificultades y resolverlas…
  • Así, uno de los mayores problemas a nivel relacional es asumir de manera fija cómo debe ser una relación de pareja, según nosotros. Es entonces cuando dejamos de aceptar al otro, cuando solo vemos problemas y nada parece ajustarse a nuestras expectativas.
  • Ejemplo de la inflexibilidad psicológica es rehuir hablar de las cosas, recurrir a la culpa y al grito en lugar del diálogo y la comprensión. Es asumir que mi verdad es mejor que la tuya, que con tu comportamiento me demuestras que no me quieres y que con el mío, todo lo hago bien.
pareja mirando moviles sin hablar

Aprender de las relaciones fallidas

En lugar de concebir a nuestras exparejas como ejemplos de relaciones fallidas, veámoslas como historias que no pudieron ser. Ninguna relación puede ser un error si hubo amor, si luchamos por ella y nos dio en determinados momentos instantes de felicidad. Todo lo vivido nos aporta un rodaje vital y un aprendizaje emocional. Pero, eso sí, debemos procurar que ese aprendizaje sea útil.

¿Qué queremos decir con ello? Básicamente que no es bueno tropezar con la misma piedra más de una vez. Si tuvimos una relación con una persona narcisista intentemos no caer de nuevo en la misma trampa afectiva. Si en nuestra última historia afectiva con alguien nos faltó mayor madurez y habilidad para resolver problemas, que lo vivido no caiga en saco roto y que nos sirva para el futuro.

Como señala la doctora Arielle Kuperburg, profesora de la Universidad de Carolina del Norte, a veces escogemos a las personas menos adecuadas porque no estamos configurados aún como individuos. Es decir, nada es tan importante como tener claro quién somos, qué queremos y qué no queremos en nuestra vida. La madurez personal y psicológica hará que nuestras relaciones sean más felices.

  • Daks, J. S., & Rogge, R. D. (2020). Examining the correlates of psychological flexibility in romantic relationship and family dynamics: A meta-analysis. Journal of Contextual Behavioral Science, 18, 214-238. DOI: 10.1016/j.jcbs.2020.09.010