Amistades líquidas: vínculos con fecha de caducidad

23 Octubre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Lo que esperamos de una amistad es solidez, certidumbre y confianza. Sin embargo abunda en exceso la liquidez, los vínculos frágiles que desaparecen de un día para otro como el agua que fluye y se escapa de nuestras manos dejándonos una sensación de frialdad...

Hay amistades sin fecha de caducidad que nos dan la vida, la felicidad y el apoyo cotidiano. Sin embargo, abundan en exceso las amistades líquidas. Son personas que tal y como llegan se van. Figuras cuya confianza se deshilacha día día, esas que se aparecen ante nosotros llenas de festivo entusiasmo, ruido y complicidad para ir desvaneciéndose poco a poco hasta desaparecer.

Algo que la mayoría aprendemos con los años es que la amistad es, por lo general, dinámica. Suele cambiar con el tiempo. A medida que maduramos o cambian nuestros intereses, hay personas que vamos dejando atrás mientras aparecen unas nuevas. Ahora bien, no falta quien señala que este proceso se está acelerando en los últimos años: conocemos mucha más gente y desaparecen de nuestro lado muchas más.

Las propuestas para quedar, para pasar un buen rato dejan de hacerse. Los mensajes tardan más en responderse o sencillamente dejan de hacerlo de un día para otro. Esa persona con quien antes lo compartíamos todo, de pronto, deja de tener la llave de nuestra confianza porque ha pasado página, porque navega en otros intereses, entre otras personas.

Ya nos lo señaló el filósofo y sociólogo Zygmunt Bauman. Vivimos en una posmodernidad en la que lo duradero da paso a lo transitorio y la necesidad, a su vez, al deseo y el utilitarismo. Un amigo es para muchos a día de hoy como una aplicación del móvil, algo que utilizar mientras nos entretenga y nos sirva para un fin. Una vez nos aburre la desinstalamos y probamos otra nueva, porque las posibilidades son infinitas y los intereses, por supuesto, cambian.

Amigas abrazándose simbolizando las amistades líquidas

Amistades líquidas ¿en qué consisten?

Decía Aristóteles que cultivar una amistad es una virtud. ¿Hemos dejado quizá de ser virtuosos, de recordar aquello de “quien tiene un amigo tiene un tesoro”? Tal vez sí, puede que ya no se valoren tanto los compromisos emocionales, prima lo volátil y las relaciones sin obligaciones en las que movernos según intereses y necesidades.

Para muchos esta dinámica es el reflejo de la sociedad en la que vivimos. En este mundo complejo, globalizado y temiblemente dinámico nada dura, todo puede cambiar de un segundo a otro. La tecnología, por ejemplo, está regida por la obsolescencia programada. El mercado laboral ya no tiene la estabilidad de las décadas pasadas. La mayoría intenta sobrevivir a duras penas acumulando una concatenación de contratos temporales.

Volatilidad, fragilidad, inestabilidad… Podríamos definir de muchas maneras el lienzo de nuestros escenarios sociales, un microuniverso hasta donde la información que recibimos se impregna de esa liquidez. Lo que hoy damos por cierto mañana podemos descubrir que es falso, aquello que hoy damos por válido en una semana puede caducar porque la realidad ya es otra. Las amistades líquidas son un elemento más de este peculiar caleidoscopio existencial.

En un mundo sin certezas reinan los vínculos sin adherencia

La vida sin amigos es menos vida, pierde sus mejores notas musicales, el refugio de la afinidad y el sostén del apoyo emocional. A la gran mayoría nos agrada contar con esas figuras. Sin embargo, hay quien los busca, pero bajo una premisa: “mejor  que sea temporal”. Mejor amistades líquidas porque prefieren los vínculos sin adherencia.

¿Por qué establecer relaciones permanentes si todo se mueve bajo nuestros pies? ¿Por qué comprometernos en un vínculo si el mundo ya nos está atrapando en su caos de incertidumbres?

Nos hemos acostumbrado a consumir vínculos como quien consume productos. Se desechan unos por otros más nuevos.

Reciclamos, cambiamos, consumimos y volvemos a interesarnos por una nueva persona (producto). Es un ciclo sin fin porque no falta la oferta, porque cuando dejamos ir un amigo no cuesta en exceso encontrar otro más.

Amistades que terminan en un solo clic

Una parte de la población no recuerda cómo era el mundo antes de que Internet se afianzara en nuestra vida. Todo cambió con la llegada de Skype, Facebook y WhatsApp… Quienes estaban lejos, por fin, estaban cerca. De pronto, nuestra pequeña ventana vital se ensanchó y empezamos a recibir información de manera continuada… Y lo que fue aún más interesante: teníamos la oportunidad de conocer gente nueva.

La tecnología nos permitió desde entonces establecer lazos de múltiples maneras. Pero eso sí, esos vínculos suelen ser lo bastante débiles como para desanudarse en cualquier momento. Podemos conocer a alguien en cualquier red social o aplicación, sin embargo, las amistades líquidas como los amores líquidos se definen por poder acabar ese vínculo con solo un click. Basta con borrarlos de nuestros contactos o simplemente bloquearlos.

La persona ya se da por enterada ( y si no lo hace, tiempo al tiempo) porque el ghosting es un rasgo más de esta sociedad fluida en la que unos sufren y otros navegan en la indiferencia.

Mujer mirando al móvil preocupada

Amistades líquidas y el poder de lo transitorio, origen de una nueva forma de dolor emocional

Hay quien aún cree en la solidez de los vínculos. Son muchas las personas que cuidan, se preocupan y dedican tiempo y voluntades a esa amistad. Porque un amigo es, al fin y al cabo, la familia que uno elige y como tal se vela por ella. Sin embargo, encontrarnos de pronto con el desinterés, la frialdad y la desaparición repentina de alguien, duele y contradice.

Resulta difícil. Porque cuando un amigo valora más lo transitorio que lo permanente, estamos perdidos. Porque si esa persona a la que apreciamos se focaliza más en lo inmediato que en el largo plazo y le interesa además la utilidad en lugar del valor de la propia la amistad, ya nada tiene sentido.

¿Deberíamos acostumbrarnos a algo así? En absoluto. En un mundo fluido hay que mantenerse firme. Porque hay aspectos vitales que no pueden cambiar, ni erosionarse con estos nuevos tipos de sociedades. La amistad, como el amor, deben ser inoxidables, tesoros que atender y cuidar como joyas preciadas y no objetos de usar y tirar.

  • Palese, E. Zygmunt Bauman. Individual and society in the liquid modernity. SpringerPlus 2, 191 (2013). https://doi.org/10.1186/2193-1801-2-191