Psicosis: ¿qué es, qué la causa y cómo se trata?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 16 octubre, 2018
Francisco Pérez · 10 mayo, 2017
La psicosis no es una enfermedad ni un psicótico es un psicópata. Estamos ante un síntoma, una característica clínica que cursa con distintos tipos de trastornos como la esquizofrenia, el trastorno bipolar e incluso el Alzheimer.

Alteración en la percepción de la realidad, alucinaciones, pensamientos y comportamientos desordenados… La psicosis es en realidad un término genérico donde se incluyen diversas psicopatologías.

Así, es común que aparezcan conductas psicóticas en personas con esquizofrenia, con trastornos bipolares, trastornos esquizoafectivos…

La psicosis se puede definir a grandes rasgos como “un desorden mental grave, con o sin un daño orgánico, caracterizado por la pérdida del contacto con la realidad y por causar el empeoramiento del funcionamiento social normal” (Diccionario Medico KMLE – Definición de psicosis).

Es necesario entender por tanto, que este término hace referencia a un síntoma, no es una enfermedad por sí misma. Es la consecuencia de un trastorno mental como los referidos con anterioridad, o como efecto de una condición física, orgánica o incluso la consecuencia de un trauma o del abuso de sustancias.

¿Qué es la psicosis?

El concepto de psicosis cuenta ya con cerca de dos siglos. El psicoanálisis fue la primera corriente psicológica que lo estudió en profundidad, momento este en que empezó a diferenciarse claramente el comportamiento psicótico del neurótico. De este modo, en el último caso, el paciente (el neurótico) presenta diferentes problemas para adaptarse a su realidad, mientras que el segundo (el psicótico) establece una separación entre la realidad y él mismo.

Para Jaspers (1913) por su parte, la psicosis era el resultado del proceso de una enfermedad que se apoderaba sin más del individuo en a causa de un trauma o algún tipo de lesión externa.

Kaplan, Sadock y Grebb (1994) destacan tres parámetros clave para identificar las psicosis:

  • Incapacidad para distinguir la realidad de la fantasía
  • Visión de la realidad negativa y deteriorada.
  • Creación de una nueva realidad.

Por otro lado, y más allá de los orígenes en su definición está ante todo el impacto social que presenta este tipo de condición y los trastornos con los que va asociados.

Estudios como el realizado por la Universidad de Nueva York, señala que las familias convergen siempre en unas mismas vivencias alrededor de esa persona con psicosis:

  • La infancia suele ser normal.
  • Los primeros síntomas aparecen en la preadolescencia o en la adolescencia. En ese momento empiezan a mostrar comportamientos de aislamiento social, apatía y baja motivación.
  • Más tarde pueden surgir situaciones de estrés y ansiedad. Muchos pacientes caen en conductas adictivas.
  • Poco a poco hacen acto de presencia las alucinaciones, en especial las auditivas.
  • A continuación, llegan los comportamientos violentos.

Por último, acontecen ya los primeros ingresos hospitalarios, momento en que el núcleo familiar es plenamente consciente de la existencia de un problema mental.

“Los trastornos del espectro de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos se definen por anomalías en uno o más de los siguientes cinco dominios: delirios, alucinaciones, pensamiento (discurso) desorganizado, comportamiento motor muy desorganizado o anómalo (incluída la catatonía) y síntomas negativos”

(Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, DSM-5, 2014, p.87).

Veamos a continuación las características de estos síntomas de psicosis.

Delirios

Los delirios son creencias fijas que no son susceptibles de cambio, incluso a la luz de pruebas irrefutables en su contra. Su contenido puede incluir varios temas (p. ej., persecutorios, referenciales, somáticos, religiosos, de grandeza).

  • Simplificando y asumiendo el error que esto supone, podríamos decir que son algo así como “historias inventadas” por las personas afectadas sin que ellas sean conscientes de que son inventadas.
  • Así, la persona expresa lo que realmente piensa y actúa en consecuencia, aunque no se corresponda con la realidad.
  • Los delirios se consideran extravagantes si son claramente inverosímiles, incomprensibles y no proceden de experiencias de la vida corriente.
  • Un ejemplo de delirio extravagante es la creencia de que una fuerza externa le ha quitado al individuo sus órganos internos y se los ha sustituido por los de otra persona sin dejar heridas ni cicatrices.
  • Otro ejemplo, en este caso no extravagante, es la creencia de que uno está siendo vigilado por la policía a pesar de la ausencia de pruebas convincentes.

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Alucinaciones

Las alucinaciones son percepciones que tienen lugar sin la presencia de un estímulo externo. Son vívidas y claras, con toda la fuerza y el impacto de las percepciones normales y no están sujetas al control voluntario.

  • Pueden darse en cualquier modalidad sensorial, pero las alucinaciones auditivas son las más comunes en la esquizofrenia y en los trastornos relacionados.

“Las alucinaciones auditivas habitualmente se experimentan en forma de voces, conocidas o desconocidas, que se perciben como diferentes del propio pensamiento” (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, DSM-5, 2014, p.87). También existen alucinaciones táctiles, olfativas y visuales.

Los trastornos del espectro de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos se definen por anomalías en uno o más de los siguientes cinco dominios: delirios, alucinaciones, pensamiento (discurso) desorganizado, comportamiento motor muy desorganizado o anómalo (incluída la catatonía) y síntomas negativos.

Pensamiento (discurso) desorganizado

El pensamiento desorganizado (trastorno formal del pensamiento) habitualmente se infiere a partir del discurso o habla del individuo. Es muy complicado mantener un conversación con algunos pacientes aquejados de psicosis puesto que pueden cambiar de un tema a otro.

Sus respuestas pueden no estar relacionadas con nuestras preguntas o el discurso puede estar tan desorganizado que es prácticamente incomprensible.

Comportamiento motor muy desorganizado o anómalo (incluida la catatonía)

El comportamiento motor muy desorganizado o anómalo se puede manifestar de diferentes maneras, desde las “tonterías” infantiloides a la agitación imprevisible. Pueden evidenciarse problemas para llevar a cabo cualquier tipo de comportamiento dirigido a un objetivo, con las consiguientes dificultades para realizar las actividades cotidianas.

El comportamiento catatónico se manifiesta por una disminución marcada de la reactividad al entorno. Oscila entre la resistencia a llevar a cabo instrucciones, la adopción de una postura rígida, inapropiada o extravagante, y la ausencia total de respuestas verbales o motoras.

Otras características son los movimientos estereotipados repetidos, la mirada fija, las muecas, el mutismo y la ecolalia (repetición de palabras o sílabas).

Síntomas negativos

Dos de los síntomas negativos especialmente prominentes en la esquizofrenia son la expresión emotiva disminuida y la abulia.

La expresión emotiva disminuida consiste en una disminución de la expresión de las emociones mediante la expresión facial, el contacto ocular, la entonación del habla y los movimientos de las manos, la cabeza y la cara que habitualmente dan un énfasis emotivo al discurso.

La abulia es una disminución de las actividades, realizadas por iniciativa propia y motivadas por un propósito. El individuo puede permanecer sentado durante largos períodos de tiempo y mostrar escaso interés en participar en actividades laborales o sociales.

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¿Cuál es la causa de la psicosis?

Esta es una pregunta difícil de responder: no hay una sola causa, sino una multitud de factores o causas que pueden hacer que se desencadene una psicosis. Vamos a intentar responder a esta pregunta atendiendo a las diferentes “enfermedades” que pueden causar síntomas psicóticos.

Esquizofrenia

Hay una importante contribución de los factores genéticos a la hora de determinar el riesgo de presentar esquizofrenia, aunque la mayoría de los individuos diagnosticados de esquizofrenia, tal y como nos revela un estudio llevado a cabo en la Universidad de Heinrich Heine, Düsseldorf, em Alemania, no tienen antecedentes familiares de psicosis.

  • La predisposición a padecer el trastorno la confieren un abanico de alelos de riesgo, comunes y raros. Cada alelo contribuye solo en una pequeña fracción al total de la población.
  • Las complicaciones del embarazo y el parto con hipoxia (falta de oxígeno) y una mayor edad paterna se asocian con un riesgo mayor de padecer esquizofrenia. También pueden influir otras situaciones adversas durante el embarazo, como el estrés, la infección, la malnutrición, la diabetes materna y otras afecciones médicas.

Trastorno esquizoafectivo

Se define como un periodo ininterrumpido de enfermedad durante el cual existe un episodio mayor del estado de ánimo (maníaco o depresivo mayor) y delirios, alucinaciones, discurso desorganizado, comportamiento muy desorganizado o síntomas negativos.

Puede haber un mayor riesgo de presentar trastorno esquizoafectivo en las familias de primer grado de los sujetos con esquizofrenia, trastorno bipolar o trastorno esquizoafectivo.

No hay una causa única, sino una multitud de factores y desencadenantes que pueden hacer que se desencadene una psicosis.

Trastorno psicótico breve

Los factores de riesgo para este trastorno los conforman los trastornos y rasgos preexistentes de la personalidad, como el trastorno de la personalidad esquizotípica, el trastorno de la personalidad límite o determinados rasgos, como la suspicacia.

El trastorno psicótico breve suele desencadenarse por un suceso estresante, pero esto no quiere decir que todos los sucesos estresantes desencadenen un trastorno psicótico breve.

Resto de trastornos psicóticos

En general, podemos afirmar que la psicosis no se va a desarrollar en un individuo que no tiene las “papeletas” necesarias para ello. El mayor factor de riesgo es de origen biológico y lo que actúa como disparador de la enfermedad suele ser alguna situación de estrés aguda en la vida de la persona o el consumo de ciertas sustancias (drogas).

  • No todos los episodios psicóticos son producidos por el consumo de drogas, pero aumenta el riesgo de padecerlo.
  • Algunas drogas, como el cannabis, pueden desencadenar un episodio psicótico y las personas que han padecido uno son especialmente sensibles a los efectos nocivos de las drogas, sobre todo si dicho episodio tuvo relación con su consumo. De hecho, hay múltiples estudios que avalan esta información, como la llevada a cabo en la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Sydney.
  • Por otro lado, se está investigando mucho sobre las posibles causas y aunque no se conoce con certeza los mecanismos implicados en la aparición y la evolución de los síntomas, el modelo de vulnerabilidad-estrés es el que ha tenido mayor aceptación en las investigaciones más recientes.

Según este modelo la persona que presenta estos síntomas psicóticos es más vulnerable que otras a padecer la enfermedad, lo que puede deberse a un aspecto biológico o bien, por algún suceso en su vida que ha precipitado su desarrollo.

No todos los episodios psicóticos son producidos por el consumo de drogas, pero aumentan el riesgo de padecerlo.

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Tratamiento de la psicosis

El plan de tratamiento un trastorno psicótico ha de ser multidisciplinar, coordinado e integrado, ya que normalmente la intervención es llevada a cabo por múltiples profesionales. Las recomendaciones para un plan terapéutico adecuado son las siguientes:

  • Evaluación y diagnóstico de los síntomas.
  • Desarrollo del plan de tratamiento. El tratamiento de elección es el farmacológico, pero este se puede ver potenciado por tratamientos psicológicos, que tienen mayor impacto sobre los síntomas negativos, el funcionamiento psicosocial, las funciones cognitivas y, en definitiva, la calidad de vida de las personas con psicosis.
  • Conseguir una adecuada relación médico/psicólogo-paciente y que éste último se involucre activamente en el tratamiento.
  • Educación acerca de la enfermedad para el paciente y sus familiares.
  • Intervención sobre otras alteraciones comórbidas.
  • Intervención sobre el funcionamiento social del paciente.
  • Integración de los distintos tratamientos a los que está sometido el paciente.
  • Informe de los tratamientos realizados.

Tratamiento farmacológico

La administración de fármacos es siempre el tratamiento de elección para sujetos con psicosis, pero este tratamiento es más eficaz si se combina con intervención psicológica. Los fármacos que se administran a estos pacientes son los antipsicóticos o neurolépticos. También se suelen administrar ansiolíticos y antidepresivos con el fin de tratar la sintomatología ansiosa y/o depresiva.

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Tratamientos psicológicos

Intervenciones familiares psicoeducativas

Es fundamental realizar una intervención en el ámbito familiar con el fin de que la propia familia sea consciente de la sintomatología para poder realizar un manejo adecuado de los síntomas del paciente. Algunos de los objetivos de la psicoeducación consisten en dar una explicación adecuada al trastorno, reducir la carga familiar, potenciar un clima cálido familiar, mejorar la comunicación, etc.

La administración de fármacos es siempre el tratamiento de elección para sujetos con psicosis, pero este tratamiento es más eficaz si se combina con intervención psicológica.

Entrenamiento en habilidades sociales

Las personas con psicosis tienen, en su mayoría, un déficit en habilidades sociales que repercute en un aumento de las recaídas y de la sintomatología, así como en un funcionamiento social muy pobre. Se trabajan con estos pacientes los gestos, la fluidez verbal, el tono  velocidad del lenguaje, la postura, la expresión y percepción emocional y social, etc.

Terapia psicológica integrada (IPT) de Roder y Brenner (2007)

La IPT es un programa de tratamiento conductual para la esquizofrenia, grupal (5-7 pacientes) que se lleva a cabo tres veces por semana y con una duración mínima de tres meses. Se compone de 5 módulos, en los que se incluye la rehabilitación cognitiva (diferenciación cognitiva, percepción social y comunicación verbal) y el entrenamiento en competencia social (entrenamiento en habilidades sociales y solución de problemas interpersonales).

En definitiva, como dijimos anteriormente, el tratamiento de los trastornos psicóticos es fundamentalmente farmacológico y apoyado por intervenciones psicológicas para aumentar su eficacia. En este sentido el tratamiento farmacológico es muy importante: lo que hace es reducir la sintomatología de la persona afectada y contribuye a que se mantenga compensada. Es decir, ayuda a generar unas buenas condiciones para trabajar con esa persona en terapia

American Psychiatry Association. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5), 5ª Ed. Madrid: Editorial Médica Panamericana, 2014. Tsuang, Ming T.; William S. Stone, Stephen V. Faraone (julio de 2000). «Toward Reformulating the Diagnosis of Schizophrenia». American Journal of Psychiatry 157 (7): 1041-1050.