Las drogas y la mente

Víctor · 11 octubre, 2012

¿Te sorprende encontrar un artículo sobre las drogas y sus efectos en la mente en una página tan educativa? Creo que eso se lo debemos a los cientos de campañas, dirigidas desde nuestros gobiernos y cuyas únicas premisas eran: “No tomes drogas”. No estamos acostumbrados a que nos informen al respecto, no conocemos sus efectos, sus peligros, sus componentes.

Ellos no lo quieren así. Por la misma razón, me gustaría referirme en estas líneas, a los efectos mentales de la marihuana y sus derivados. La droga más consumida en nuestro país y uno de los negocios que más dinero facturan en nuestro planeta. Expliquemos en primer lugar, qué es lo que experimenta la mente humana ante la primera calada a esta planta. La marihuana al penetrar en el cuerpo, estimula el cerebro, cambiando nuestro estado durante unos minutos o unas horas.

Ha sido utilizada por cientos de artistas alegando alcanzar con ella un nivel mental mucho más nítido, el cual favorece su inspiración. Algunos lo han descrito como “El despertar del cerebro”. Sin duda, este efecto recae sobre personas acostumbradas a su consumo. A un novato en la materia, se le nublarían los sentidos, reiría todo el tiempo y los escalofríos no permitirían escribir un libro, ni componer una canción.

¿Qué efectos negativos posee este psicotrópico? Diferenciaremos dos tipos. Los físicos; daño en pulmones y otros órganos vitales, además de lexiones mentales muy serias. Las consecuencias mentales son evidentes en los primeros momentos del consumo. Pérdida de memoria, trastorno de la personalidad y apatía entre otras.

Pero ¿y a largo plazo? Bien, la ingesta perpetuada en el tiempo o sobre sujetos con predisposición a una serie de enfermedades mentales puede ser terrible. Por ser el más conocido, empezaremos hablando de los brotes psicóticos. Es decir, una ruptura parcial con la realidad del momento. Con lo que está ocurriendo. En un nivel superior y no tan anormal como podemos pensar: La esquizofrenia.

Curioso que el cerebro nos pueda llevar hasta esta situación ante un proceso de consumo continuado, pero también ante el síndrome de abstinencia, el conocido mono, la desintoxicación. Por otro lado, no sólo seremos más vulnerables ante enfermedades puramente psicológicas. Nuestras capacidades mentales también se verían mermadas. Desde hace unos años conocemos ya con profundidad el proceso que nos limita la memoria incluso una vez ya deshabituado del consumo.

Ésta pérdida radica con especial intensidad en la memoria a corto plazo. Nos referimos a las cosas inmediatas. Al “donde he dejado las llaves” o “¿Cerré la puerta al salir?” Despistes que se alargarán en el tiempo y que como todos sabéis, pueden ocasionar grandes perjuicios. Por todo ello, pretendo que estas líneas sirvan para conocer algo más sobre esta planta. Sería mucho más efectivo dejar de fomentar el misterio sobre esta droga con continuas campañas de anuncios, e informar de manera seria a quien le sea necesario.