¿Qué es el locus de control en psicología?

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Marián Carrero Puerto
· 3 abril, 2019
El locus de control en psicología se refiere a la percepción que tiene una persona sobre las causas de lo que acontece en su vida y el origen de su propio comportamiento, que puede ser interno o externo. Descubre más sobre este interesante concepto.

El locus de control (LC) es un término muy utilizado en el ámbito de la psicología, sobre todo, en los últimos años. Se utiliza para referirse a la percepción que tiene una persona sobre las causas de aquello que le sucede en su vida; es decir, hasta qué punto se considera responsable del origen de comportamiento, ¿es externo o interno?

En este sentido, el locus de control está en conexión con las implicaciones psicológicas del punto de vista que adopta una persona y con su forma de interactuar con el entorno. A continuación realizaremos un recorrido por las princiapales características de este concepto.

“Las personas que creen que tienen la facultad de ejercer cierto grado de control sobre sus vidas son más saludables, más eficaz y más éxito que aquellos que no tienen fe en su capacidad para llevar a cabo cambios en sus vidas”.

-Albert Bandura-

El locus de control

Rotter, en 1966, propuso el concepto de locus de control (nombrado con la voz latina equivalente a ‘lugar de control’) como un rasgo de personalidad en su teoría del aprendizaje social. Aunque se piensa que otros autores ya se refirieron al LC, de manera menos explícita, algunos años atrás.

Así, Rotter lo definió en 1966 de la siguiente forma: “Si la persona percibe que el acontecimiento es contingente con su conducta o sus propias características relativamente permanentes, se ha dicho que es una creencia en el control interno“.

En cambio, el autor también afirmó que “cuando un refuerzo es percibido como siguiendo alguna acción personal, pero no siendo enteramente contingente con ella, es típicamente percibido, en nuestra cultura, como el resultado de la suerte (…), y en este sentido se ha dicho que es una creencia en el control externo“. (Visdomine-Lozano y Luciano, 2006).

Mujer pensando en una decisión

Como vemos, Rotter estableció una clara diferencia entre control interno y control externo. Así, cuando la persona atribuye aquello que sucede externamente a su comportamiento y percibe que tiene el control sobre las consecuencias externas tendría un locus de control interno. Por otro lado, si cree que lo ocurrido se debe a la suerte, al azar o al destino, es decir, que lo ocurrido es independiente a su comportamiento manifestaría un locus de control externo.

Por lo tanto, este concepto es bastante importante, ya que si una persona cree que lo que ocurre a su alrededor no depende de él, difícilmente actúe para cambiarlo. Así, se produce una especie de paralización que impide a las personas actuar o alcanzar el objetivo o meta propuestos.

Existen dos extremos del continuo a lo largo del cual una persona puede situar el ‘lugar de control’ u origen causal de lo que le acontece: el interno y el externo a sí mismo.

¿Qué diferencia LC interno de LC externo?

Como hemos visto anteriormente, si una persona posee un locus de control interno, percibirá la causa del éxito o fracaso como algo interno a sí misma.

Así, estas personas, en general, confían en sus habilidades, esfuerzos y capacidad de persistencia en una tarea para llegar al resultado deseado. Además, esto les puede inducir a pensar que los resultados a obtener pueden ser controlables, por lo que sería posible intentar llegar a casi cualquier meta. 

Respecto al locus de control externo, la persona suele percibir que los resultados de sus acciones y conductas dependen de causas o factores externos. Por ello, tenderá a asumir que el resultado de sus esfuerzos no dependerá de sí misma.
Así, las personas con un LC externo desarrollado, tendrán expectativas poco estables y más que esperar un resultado gracias a haber peleado por él, lo esperarán como un anhelo susceptible de cumplirse o no. De esta forma, depositarán probablemente cierta esperanza en que ocurra, aunque sin seguridad de conseguirlo.
Por ejemplo, en el ámbito de los estudios. Aquellos estudiantes caracterizados por una predominancia de LC interno desarrollaran una alta autoestima y manifestarán expectativas optimistas en cuanto al futuro. En este sentido, su autoestima involucraría sentimientos de autoaceptación y respeto y amor por uno mismo.
En cambio, los estudiantes con un LC predominantemente externo, atribuirán sus éxitos al destino o a la suerte. Por lo tanto, será difícil que opinen que el éxito depende directamente de ellos y de sus acciones en un determinado momento, lo cual puede conducir a la idea de que no vale la pena planear el futuro. 
Chico estudiando el locus de control
Como vemos, la competencia de efectividad -el grado en el que una persona se autovalora como efectiva a la hora de lograr sus metas- está muy ligada a la noción de internalidad. Esto es así porque las atribuciones internas contribuyen más que ninguna otra a aumentar la autoestima.
Por su parte, la externalidad no deberá implicar necesariamente un detrimento para la autoestima, ya que las personas con locus de control externo tienden, en ocasiones, a no sentirse responsables por no lograr lo que realmente desean.
“Podrás recorrer el mundo, pero tendrás que volver a ti”.
-Krishnamurti-

¿Cómo podemos mejorar nuestro locus de control?

Practicar mindfulness o atención plena proporciona clarividencia a la hora de abordar las situaciones que se presentan en el día a día. De hecho, hay estudios (como el elaborado por Hamarta, E. y cols. en 2013, publicado en la revista International Journal of Academic Research) que demuestran la eficacia de estos abordajes y en los que se hace referencia a esta técnica como un predictor del locus de control.

Así, la práctica de atención plena diaria durante 20 minutos puede aportar beneficios positivos a varios aspectos de nuestra vida cotidiana; entre ellos, colabora a facilitar la disposición hacia un LC adecuado para cada una de las diversas situaciones que se nos presenten.

  • Rotter, J. B. (1966). Generalized expectancies for internal versus external control of reinforcement. Psychological monographs: General and applied80(1), 1.
  • Visdómine-Lozano, J. C., & Luciano, C. (2006). Locus de control y autorregulación conductual: revisiones conceptual y experimental. International Journal of Clinical and Health Psychology6(3).