¿Qué es la murderabilia?

7 septiembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Cristina Roda Rivera
El negocio de la muerte y la fascinación por los asesinos en serie ha creado una legión de fans y coleccionistas de objetos relacionados con sucesos trágicos. Así, hablaremos de la murderabilia.

La nueva película de Quentin Tarantino ha vuelto a levantar el «hype» por la historia de los asesinatos perpetrados por la secta de Charles Manson. Un hecho que conmocionó a Hollywood y sigue, de alguna manera, fascinando.

En este sentido, ha dado lugar a un sinfín de teorías que, con frecuencia, tienen un denominador común: un morbo nauseabundo sobre las condiciones de la muerte de Sharon Tate. Así, nos referimos a un caso que ha disparado la murderabilia de la que nos ocupamos en este artículo.

Afortunadamente, un Tarantino más brillante y maduro que nunca ha sabido dar una vuelta de tuerca. Transmite en pantalla toda la alegría y talento que derrochaba la actriz con sus amigos y en su trabajo antes de su asesinato. Con ello consigue que el recuerdo de la actriz se asocie a su vitalidad y no a su trágica muerte. Las dosis de sangre y violencia son reservadas para quienes se lo merecen (y hasta aquí se puede contar).

El negocio de la muerte y la fascinación por los asesinos en serie ha creado una legión de fans y coleccionistas de objetos relacionados con sucesos trágicos. Es lo que conocemos como murderabilia.

Sombra de un hombre en el suelo

¿Qué es la murderabilia?

La murderabilia, una contracción de «recuerdos» (memoria, en latín) y «asesinato», es una práctica de recopilar objetos estrechamente relacionados con los asesinos en serie. Los documentales y otras ficciones que trazan la vida de los asesinos inundan nuestras pantallas y fascinan a los espectadores. Algunos incluso llegan a adorar a estas figuras del crimen.

La gente está fascinada por lo macabro, el lado oscuro del hombre. Toda una industria se basa en una palabra: asesinato. Para las familias de las víctimas o supervivientes, ver a un vendedor adquiriendo propiedades de la persona responsable de su sentencia es nauseabundo. Vivimos en una sociedad capitalista, pero no debería ser posible ganar dinero con la violación o el asesinato.

Los vendedores invocan la libertad de expresión o, mejor dicho, la de mercado. Para ellos, si lo venden es para satisfacer una demanda. El resultado de todo este negocio es que esos macabros asesinos en serie pasan a ser estrellas. Por contra, los cuerpos de las personas asesinadas -especialmente si se tratan de casos de violación y asesinato a mujeres- quedarán por siempre estigmatizados y encabezando los relatos de terror para otra generación de jóvenes.

El contenido de los asesinos, un contenido mediocre.

Las obras artísticas de los asesinos y criminales estadounidenses más «reconocidos» resultan ser poco más que ordinarias y aburridas. Demuestran una notable falta de espuma mental. Su falta de arte dice más sobre nosotros que sobre ellos. Como audiencia, no estamos preparados para la mediocridad de los monstruos. Para nosotros, el trabajo real palidece al lado de la leyenda.

Las pinturas de John Wayne Gacy, por ejemplo, no valdrían la pena si no tuvieran ningún vínculo claro con alguien tan notorio. Nadie lo compra por la belleza de la imagen. La murderabilia parece similar a nuestro apetito casi religioso por los recuerdos de la muerte, desde las reliquias de los santos hasta el horrible eco de las ejecuciones públicas. La multitud no solo reclama el cuerpo del mártir, sino que también codicia el sudario sagrado.

¿Dónde surge la murderabilia?

Este tipo de arte y de coleccionismo puede ser un «puente» potencial entre la «persona común y corriente» y el «asesino infame, insensible y antisocial». El arte se convierte en un artefacto de la conciencia, normalmente tan fugaz, a través del cual se puede revelar el material reprimido, la oscuridad de nuestras vidas. En otras palabras, el arte puede servir como una especie de espejo entre artista y observador.

Es cierto que esta teoría ofrece una de las perspectivas más esperanzadoras. Supone que el contenido encapsulado o apartado de la mente de un asesino puede articularse significativamente a través de un medio que no sea violento.

Por otro lado, el arte, cine o documentales nos en contacto con estos crímenes y la violencia, despertando, y al mismo tiempo calmando nuestra curiosidad. La fascinación por este tipo de historias hasta llegar a la murderabilia es un recorrido largo desde la normalidad del espectador a una fascinación personal por un asesino o crimen.

¿Por qué se pasa a comprar objetos del asesino?

Los objetos del asesino podrían simplemente evocar asociaciones positivas en la mente del coleccionista, transportándolo a un universo mental deseable. En aquellos para quienes las noticias sangrientas son una forma impersonal de «entretenimiento», podría explicar la atracción de los asesinatos.

Los coleccionistas estarían también motivados por un razonamiento esencialista y nociones de contagio. Esperan que las cualidades que atribuyen a las celebridades, buenas o malas, de alguna manera puedan contagiarse una vez que han adquirido estos objetos. En última instancia, al incorporar estos objetos les permiten un acceso específico a la celebridad.

Qué compran los consumidores de murderabilia

El peligro de esta fascinación con la figura del asesino es la perversión de la simpatía de los murderabilia con elementos extraídos de la vida de un asesino en serie, desde mechones de cabello hasta obras de arte originales.

Algunos de los objetos más caros comprados por los murderabilia son los sobres BTK, el autógrafo de Albert Fish, las fotos de los hermanos Kray, la cobra de potro de Jack Ruby, la tarjeta de navidad de Ted Bundy, el mechón de cabello de Charles Manson, el Ford Sedan de Ed Gein, las ilustraciones de John Wayne Gacy.

Los artículos que dejó Ted Kaczynski cuando fue arrestado en 1996 constituyen la subasta de asesinatos de más alto perfil hasta la fecha. Los artículos a la venta en la subasta en línea de 2011 incluyeron: la sudadera con capucha de Kaczynski, las gafas de sol, la máquina de escribir Smith Corona, la sierra de madera con arco a mano, las cartas a su tía Frida y su manifiesto escrito a mano.

Si bien Ted Kaczynski conocido como «Unabomber» fue un asesino como los otros, su inteligencia brillante y los postulados de su manifiesto hacen que los coleccionistas se sientan mucho más atraídos por este personaje que por los asesinos en serie crueles, torpes y sanguinarios al uso.

Unabomber
Unabomber

Diferencias entre sexos

Las mujeres se sienten más atraídas por las historias de violación, secuestro y asesinato. Los hombres, si tienen la opción, recurren más a historias de guerra. Además, cuando los crímenes se detallan con precisión, estos libros se prefieren a otros en los que las preguntas escabrosas se tratan de manera más evasiva.

Esto puede entenderse mejor confiando en el hecho de que, aunque los hombres son estadísticamente más propensos a ser víctimas de delitos violentos, las mujeres tienen más miedo de ser víctimas de violación.

En cuanto a los groupies de asesinos en serie, las mujeres casi siempre están involucradas. Algunos investigadores han argumentado que estas obsesiones femeninas con hombres atrozmente violentos pueden explicarse como una estrategia evolutiva anacrónica; al menos en nuestro pasado ancestral, la violencia señalaría a los machos más valorados.

Finalmente, existiría otra teoría. Una mujer se sentiría atraída por un hombre que es incapaz de sanar sus heridas de la infancia, mostrándose ella capaz de hacerlo, como si fuese idónea para «atender a la fiera» y sanar «al niño maltratado».