Conoce qué es la resiliencia

Todos hemos atravesado momentos difíciles. Algunas personas se recuperan con mayor facilidad, porque son resilientes, pero otras nunca encuentran la salida. Si quieres saber más sobre la resiliencia, ¡sigue leyendo!
Conoce qué es la resiliencia

Última actualización: 17 julio, 2023

¿Cómo se enfrenta la gente a las situaciones difíciles? ¿Qué es aquello que nos permite adaptarnos a experiencias traumáticas, como la pérdida de un ser querido, un trabajo, o incluso cuando nos anuncian que tenemos una enfermedad grave?

La resiliencia es una capacidad extraordinaria que nos facilita enfrentar los desafíos de la vida. Es el resultado de adaptarse a diferentes situaciones a través de la flexibilidad y la aceptación. Ser resiliente nos brinda los recursos necesarios para salir fortalecidos del dolor.

En este artículo, exploraremos el fundamento de esta asombrosa capacidad y descubriremos qué es, cuáles son sus siete pilares y cómo desarrollarla.

¿Qué es la resiliencia?

Es la capacidad de sobreponerse a la adversidad y recomponerse. La American Psychological Association resalta que la resiliencia es el resultado de la adaptación a los momentos difíciles de la vida, mediante la flexibilidad mental, emocional y conductual.

Ser resiliente no exime a las personas de los problemas, ni de los desafíos. Más bien, es un recurso para afrontar las desgracias y superarlas a pesar del dolor, el estrés, la ansiedad, la tristeza y el trauma. Ahora bien, ¿cuáles son los fundamentos de esta asombrosa capacidad?

En el libro The Resilient Self, Wolin y Wolin presentan la base de la resiliencia en sujetos que han enfrentado situaciones desafortunadas. Estos son los siete pilares que lograron identificar:

  1. Introspección: consiste en la capacidad de entender y pensar en los sucesos del pasado, como los desafíos y problemas. La introspección favorece la comprensión de uno mismo y de cómo hemos superado los infortunios.
  2. Independencia: es saber trazar límites entre uno mismo y el mundo. Implica también mantener la distancia física y emocional, pero sin derivar en un aislamiento desadaptativo. Permite desarrollar la identidad y la autonomía.
  3. Interacción: alude a la habilidad para formar vínculos y tener intimidad con los demás. Incluye la confianza en los otros, la comunicación asertiva, los vínculos significativos y el apoyo social.
  4. Iniciativa: se refiere a la capacidad de asumir la responsabilidad y de tomar iniciativas para conseguir las metas y superar la adversidad.
  5. Creatividad: es la facultad de diseñar soluciones innovadoras para los problemas. Fomenta la aparición de alternativas distintas para responder de manera más adaptativa al entorno.
  6. Humoralude a la habilidad de encontrarle el lado cómico a las tragedias. Ayuda a reducir el estrés y a relajar un poco la tensión que genera la adversidad. Proporciona alivio mediante la aparición de las emociones positivas.
  7. Moralidad: es la capacidad de comprometerse con los valores que se profesan. Orienta los comportamientos y decisiones a través del reconocimiento de los principios éticos.

Estos siete componentes representan esas habilidades que las personas resilientes han desarrollado cuando se han visto en momentos desafortunados que han vivido. Estos pilares se refuerzan de forma mutua, pues forman una base solida para la práctica de la resiliencia.

Factores que influyen en el desarrollo de la resiliencia

En una revisión publicada en la revista Frontiers in behavioral neuroscience se presentan diferentes hallazgos en relación con los factores genéticos, epigenéticos, del desarrollo, psicosociales y neuroquímicos que contribuyen al desarrollo de la resiliencia. Veamos cada uno:

  • Genéticos: algunos genes y polimorfismos están vinculados al desarrollo de esta cualidad. Estos incluyen: gen transportador de dopamina, genes del receptor de dopamina, región promotora del gen transportador de serotonina, genes del receptor de serotonina, entre otros. Estos factores pueden influir en la respuesta ante el estrés y el trauma.
  • Epigenéticos: se refieren a los cambios funcionales del genoma, pero sin alteraciones en la secuencia del ADN. Esta perturbación genética es producto de la exposición al estrés durante períodos críticos del crecimiento. Estudios en animales y humanos señalan que la epigenética tiene un papel relevante en las reacciones ante el estrés y en la aparición de trastornos psiquiátricos.
  • Desarrollo: los sucesos traumáticos o adversos en la niñez pueden afectar de manera negativa los sistemas de respuesta al estrés, lo que afecta el desarrollo de la resiliencia. Es por eso que las interacciones tempranas son fundamentales para formar personas resilientes.
  • Psicosociales: dentro de estos factores encontramos varios elementos que intervienen en el desarrollo de la resiliencia. Los más destacados son: monitorear, evaluar y reemplazar los pensamientos negativos, las estrategias de afrontamiento, el apoyo social, el humor, la espiritualidad y las conductas prosociales, como el altruismo.
  • Neuroquímicos: se ha observado que los sistemas noradrenérgicos, dopaminérgicos y serotonérgicos están implicados en la respuesta al estrés y, en consecuencia, en la resiliencia. Los autores de la revisión citada afirman que: «estos neuroquímicos interactúan y se equilibran entre sí para producir efectos reguladores en las adaptaciones agudas y duraderas al estrés».

Otros factores asociados a la resiliencia son:

  • Cariño y apoyo familiar.
  • Capacidad de diseñar planes realistas.
  • Visión positiva de sí mismo.
  • Habilidades comunicativas y de resolución de problemas
  • Regulación emocional y control de impulsos.

El florecimiento de la resiliencia no se debe a un único factor, sino a la relación entre varios. Por lo tanto, no es posible afirmar que su desarrollo depende netamente de variables genéticas, neuroquímicas o ambientales. Su aparición está mediada por variables biopsicosociales.

¿Cómo son las personas resilientes?

Los siete pilares de Wolin y Wolin son útiles para entender cómo son los resilientes y cómo se comportan ante la adversidad. A continuación te daremos otros rasgos o señales que resaltan en ellos:

  • Externalizan los pensamientos y emociones que experimentan, como consecuencia de un infortunio.
  • Formulan, revisan y aplican diferentes opciones resolutivas ante los problemas.
  • Saben cómo pedir ayuda y a quién recurrir.
  • Reconocen los límites entre lo que son y lo que están viviendo. No se identifican con sus padecimientos.
  • Identifican lo que necesitan y lo que no. Son muy autoconscientes y saben escucharse a sí mismos.
  • Tienen redes sociales que nutren sus vidas y se relacionan con personas ejemplares.
  • Aceptan lo que les sucede. 
  • Saben tomarse un tiempo para estar en silencio y pensar.
  • Tienen buenos hábitos de vida.
  • Reconocen que no tienen todas las soluciones ni todas las respuestas.

Estas y otras cualidades hacen que este tipo de individuos puedan afrontar las dificultades con determinación y valentía. Además, les permiten desplegar sus fortalezas de acuerdo a las demandas del ambiente.



Cómo fomentar la resiliencia

Hay muchas maneras de potenciar esta cualidad en el día a día. Aquí te presentamos algunas recomendaciones de la Asociación Estadounidense de Psicología.

1. Tener relaciones interpersonales

Ya hemos mencionado que el apoyo emocional es uno de los factores más importantes que te ayudarán a ser más resilientes. Tener buenas relaciones con los demás, aceptar la ayuda que te ofrecen, así como socorrer a otros que lo necesitan, son actitudes que contribuyen a motivar la aceptación ante las dificultades.

2. Evitar ver las crisis como obstáculos

No puedes evitar que ocurran eventos amenazantes, pero sí puedes cambiar tu manera de interpretarlos y de reaccionar. Ver los problemas como retos a superar, desde una perspectiva amplia y positiva, pensando que tienes la capacidad suficiente de afrontarlos, es esencial para la resiliencia.

3. Aceptar el cambio

Para ser más resilientes es necesario aceptar las transiciones y la adversidad. La aceptación de las emociones y de los pensamientos es clave para reducir los estados de ánimo negativos asociados a los factores estresantes. Acoge lo que te sucede, pero sin dejar de buscar una salida.

4. Avanzar hacia las metas

Define tus objetivos en la vida y esfuérzate por conseguirlos. Lleva a cabo esas actividades y acciones que te permitirán alcanzar tus sueños, a pesar de que no percibas cambio alguno. No te centres en lo que no puedes controlar ni lograr, más bien, enfócate en lo que depende de ti.

5. Realizar actos decisivos

Toma la iniciativa ante las pequeñas desgracias de tu cotidianidad, así estarás listo para cuando te toque vivir grandes adversidades. Realiza acciones que marquen un antes y un después sobre el problema. Hacer algo es mejor que ignorar lo que está sucediendo.

6. Buscar oportunidades para descubrirse

Muchas veces, tras superar un acontecimiento tensionante o una situación adversa, experimentas un crecimiento personal, al aprender algo nuevo sobre ti. En medio de esos momentos, busca la enseñanza que puedes obtener y transfórmala en una oportunidad. 

7. Tener perspectiva

Contempla las cosas desde una perspectiva más amplia, aun cuando lo que estés viviendo sea doloroso. Intenta analizar la experiencia, como si la observaras desde la distancia, mira tus pensamientos, emociones y deseos. No agrandes más el problema.

8. Cultivar una visión positiva

Obsérvate de manera positiva y crea un autoconcepto optimista sobre ti. Ten confianza en tu capacidad para resolver problemas y  confia en tus instintos.

9. Cuidar de sí mismo

Atiende tus necesidades y deseos. Disruta de actividades que mejoran tu salud mental y física. Haz ejercicio, medita, aliméntate bien, duerme lo suficiente, pasea en medio de la naturaleza. Estas actividades te permitiran reducir el estrés y aumentar tu bienestar.

10. Conservar la esperanza

Ten una visión postiva y optimista, espera que te ocurran cosas buenas. Intenta imaginar lo que quieres y ocúpate en hacerlo realidad. El optimismo sin acción es vacío. No te quedes solo en las fantasias.



Consideracines finales

Cultivar la resiliencia no es sencillo y requiere de tiempo y paciencia, sobre todo, cuando se potencia en medio de la adversidad. Esta capacidad es, sin duda alguna, uno de los mejores recursos para tener en cuenta en el largo camino de la vida.

No obstante, también hay que tener precausión con ella, así lo advierte un artículo Adversity and Resilience Science. En él, los autores ponen en duda la visión positiva de la resiliencia y plantean que esta puede tener aspectos negativos, como: ser desadaptativa en contextos donde se enmascara la vulnerabilidad y la violencia, o cuando se impide una acción efectiva para abordar el riesgo.

A pesar de sus posibles efectos contraproducentes, la resiliencia es una capacidad que le aporta un enorme valor a la vida de las personas, sin importar su etnia, edad, metas e identidad. ¿Alguna vez la has desplegado esta actitud en medio de los problemas? ¿Te fue útil para salir fortalecido de la situación que enfrentabas?


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