¿Qué es la zona de desarrollo próximo?

29 Agosto, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz
La zona de desarrollo próximo es uno de los conceptos más relevantes de la teoría sociocultural de Vygotski. Veamos en qué consiste y qué aplicaciones tiene.

El trabajo principal de un niño es aprender y desarrollarse, mientras que el de los adultos es facilitarle dicha tarea para que en el proceso no se detengan por dificultades que no puedan superar. Así, el niño es el actor y el adulto el facilitador. En este sentido, es la interacción con otros seres humanos lo que permite a los infantes ir asumiendo nuevos conocimientos y habilidades; lo vemos claramente en la adquisición de importantes hitos como el habla o la marcha; es precisamente esta realidad la que destaca el concepto de zona de desarrollo próximo.

Este término fue introducido ya en 1931 por psicólogo ruso el Lev Vygotski. Él concebía el aprendizaje como un proceso eminentemente social y afirmaba que la evolución de las capacidades cognitivas está relacionada con el entorno que rodea al niño.

En otras palabras, el aprendizaje solo es posible en un ambiente social enriquecedor que lo facilite. De su teoría se derivan muchas de las prácticas educativas actuales, tanto a nivel formal como informal; por ello la comprensión de sus postulados es vital para padres y profesores.

Alumnos con profesora

¿Qué es la zona de desarrollo próximo?

La zona de desarrollo próximo puede definirse como aquel área que cubre la diferencia entre el aprendizaje actual y el potencial.

Para comprender mejor este concepto, hemos de considerar, por un lado, lo que el niño ya es capaz de hacer por sí mismo; por otro, lo que aún no está preparado para aprender.

En medio de estos dos extremos se hallan todos los conocimientos y habilidades que el infante aún no posee, pero podría adquirir con la guía y el apoyo de un mentor más experimentado. En definitiva, la zona de desarrollo próximo es el nivel de desarrollo potencial que puede alcanzar el niño con ayuda de su entorno.

¿Dónde se manifiesta?

Como hemos dicho, esto se puede comprobar en numerosos ámbitos de la formación del niño. Por ejemplo, el pequeño que aún no sabe hablar aprende a hacerlo gracias al estímulo que recibe de sus padres. Se han documentado casos de niños crecidos en entornos carentes de estimulación social que no han logrado desarrollar nunca el habla.

Del mismo modo, en las escuelas es el profesor quien ejerce de mentor, guiando a los alumnos hacia niveles más avanzados a los que no llegarían sin ese apoyo experto. No obstante, es importante recalcar que esta zona de desarrollo próximo es diferente en cada individuo. Así, niños con un nivel de aprendizaje efectivo similar, presentan un potencial diferente.

Eso es sumamente relevante de cara a diseñar e implementar acciones pedagógicas adecuadas para los niños, tanto en el hogar como en las escuelas. Estas deben basarse en el conocimiento actual del niño y proponerle ciertos retos o desafíos que le lleven a expandir sus habilidades. Pero no deben ser tan avanzadas que le resulten inasequibles.

Tareas excesivamente simples o extremadamente complejas conducirán a la desmotivación del niño; por ello es esencial tener en cuenta su zona de desarrollo próximo.

Niño aprendiendo a contar

El aprendizaje colaborativo y la zona de desarrollo próximo

Sin embargo, una de las aplicaciones más interesantes de la teoría de Vygotski es el aprendizaje colaborativo en las aulas o fuera de ellas. Este concepto hace referencia al trabajo en equipo de niños más expertos en algún tema con otros que aún no poseen esos determinados aprendizajes. Así son los propios iguales quienes actúan de mentores, proporcionando guía e instrucción a sus compañeros.

Esta iniciativa puede resultar muy beneficiosa ya que fomenta la cooperación y las relaciones positivas entre los alumnos. Además, trabajar con iguales puede reducir el nivel de ansiedad al aprender y facilitar una comunicación más fluida. Especialmente durante la adolescencia, los jóvenes ponen el foco en sus iguales otorgándoles mayor importancia que a los adultos; por lo mismo, el aprendizaje colaborativo puede abrir interesantes puertas al respecto.

Adicionalmente, este tipo de dinámicas ayudan a mejorar la autoestima de todos los participantes. Quien aprende descubre que es capaz de hacer más de lo que pensaba, al obtener la guía adecuada. Quien enseña refuerza sus habilidades y siente que realiza una contribución valiosa. Además, cada niño y joven tiene unas cualidades y conocimientos diferentes que pueden destacarse al proponerle apoyar a otros en su área de mayor éxito.

En definitiva, los seres humanos como especie social nos beneficiamos enormemente de la interacción con los demás. Comprender esta realidad nos permite sacarle partido en el desarrollo integral de nuestros menores.

  • Moll, L. C. (1990). La Zona de Desarrollo Próximo de Vygotski: Una reconsideración de sus implicaciones para la enseñanza. Infancia y aprendizaje13(51-52), 247-254.
  • González, R. M. G., González, L. G., de la Cruz, N. M., Fuentes, M. G. L., Aguirre, E. I. R., & González, E. V. (2012). Acercamiento epistemológico a la teoría del aprendizaje colaborativo. Apertura4(2), 156-169.